La Iglesia en contra de los toros

No se piensen ustedes que los antitaurinos que abogan por la supresión de las corridas de toros y demás eventos similares son algo nuevo. Es cierto que últimamente están más presentes en los medios y que seguramente sus filas son cada vez más numerosas, pero ya hace unos cuantos siglos existían este tipo de fiestas y, por supuesto, tenían sus detractores. También es verdad que lo que ahora son preocupaciones por los animales entonces eran

Las tejas de oro de El Escorial

Estando las obras del impresionante monasterio de El Escorial en marcha, Felipe II se acercaba hasta allí de vez en cuando, lo que en aquel tiempo era ciertamente un viajecito, para revisar y “dirigir” la marcha de aquello. Disfrutó de aquel edificio desde antes de su existencia. En uno de estos viajes le acompañó el embajador francés, no sé si por voluntad propia, preso de su cargo u obligado por el propio rey español. El

La perra de Guillermo de Orange

Hoy ha sido un día un poco duro para mi querida perra. Aquellos que tengan el libro de Curistoria en su poder y no identifiquen a quién está dedicado, ese “Jara” que aparece a modo de dedicatoria en las primeras páginas hace referencia a este querido animal. Decía que hoy ha sido un día un poco duro para ella porque a pesar de disfrutar nadando de lo lindo y gustarle el agua más que al

Las anchoas de Carlos V

¿Han pensado alguna vez en retirarse a un monasterio a descansar? Aunque solo sea un tiempecito que las vacaciones no dan para mucho más y el dinero no da para un retiro perpetuo. Bueno, pues es una idea casi atractiva, huir “del mundanal ruido” que dijo Fray Luis de León, pero después de conocer algunos detalles sobre el retiro de Carlos V, la cosa se pone aún más apetecible. Ya saben ustedes que después de

George W Bush y Felipe II

No me negarán ustedes que el título de esta entrada es sumamente llamativo. ¿Qué tendrán en común Felipe II, rey español del siglo XVI, y George W. Bush, presidente de EEUU hasta hacer unos meses? Déjenme que se lo explique. Hace unos días llegué, no recuerdo vía qué, hasta una web sobre leyendas urbanas. En esta web las analizan y denuncian cuáles son falsas, marcando también las que son ciertas. Una de las que marcaba

El regalo de Nostradamus a Felipe II

En julio de 1557 las relaciones entre el Imperio Español y Francia no eran muy cordiales, aunque sin guerra abierta. Ambos sospechaban del otro y se preparaban para el combate. En este contexto, desde Francia salió un mensajero con una escolta considerable camino de la corte española. No sólo llamaba la atención la compañía armada del mensajero, sino también sus vestiduras. Una túnica de terciopelo de vivo color y un sombrero un poco raro destacaban

Quevedo y Felipe IV, ¿quién quedó encima?

Los más viejos de este lugar recordarán la historia en la que Quevedo dejaba claro que “donde se mea no se ponen cruces”. También recordarán, seguramente, cómo el magnífico literato se bufaba de la grandiosidad del Imperio Español a través de su rey, Felipe IV, asemejando a este con un agujero: cuanta más tierra le quitan, más grande se considera. Genial. Aquí les dejo para su disfrute otra de las genialidades de Quevedo, una vez

Su majestad es un agujero

¿Recuerdan ustedes cuando comentamos la ingeniosa frase de Quevedo “donde se mea no se ponen cruces”? Pues la ocurrencia de hoy es casi mejor que esta, y es que el gran Quevedo es un pozo sin fondo. Política y literatura fueron sus dos grandes pasiones, si no me equivoco y corriendo el riesgo de dejarme otras en el tintero, y en la historieta de hoy el poeta mezcla ambas con maestría. Reinaba por aquel entonces

La muerte de Felipe III

En la corte de los Austrias el protocolo era tan estricto, extenso y absurdo, que incluso podemos imponerle parte de culpa en la muerte de Felipe III. Según la historia, el 31 de marzo de 1621 el rey pasó a mejor vida a causa de unas fiebres, cuando tenía 43 años. Me permitirán ustedes aclarar de antemano mi escepticismo sobre lo que voy a relatar, pero en cualquier caso me parece una buena historia para

Ocultación de mensajes

Ya advertí en su momento que la criptografía, tanto la moderna como las técnicas más antiguas de ocultación de escritos, es una de mis debilidades. Así, hemos pasado por el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II, y hoy volvemos sobre el tema. Y además lo hacemos de la mano de otro conocido, Bernardino de Mendoza, protagonista hace poco del artículo sobre los