El regalo de Nostradamus a Felipe II

En julio de 1557 las relaciones entre el Imperio Español y Francia no eran muy cordiales, aunque sin guerra abierta. Ambos sospechaban del otro y se preparaban para el combate. En este contexto, desde Francia salió un mensajero con una escolta considerable camino de la corte española. No sólo llamaba la atención la compañía armada del mensajero, sino también sus vestiduras. Una túnica de terciopelo de vivo color y un sombrero un poco raro destacaban

Quevedo y Felipe IV, ¿quién quedó encima?

Los más viejos de este lugar recordarán la historia en la que Quevedo dejaba claro que “donde se mea no se ponen cruces”. También recordarán, seguramente, cómo el magnífico literato se bufaba de la grandiosidad del Imperio Español a través de su rey, Felipe IV, asemejando a este con un agujero: cuanta más tierra le quitan, más grande se considera. Genial. Aquí les dejo para su disfrute otra de las genialidades de Quevedo, una vez

Su majestad es un agujero

¿Recuerdan ustedes cuando comentamos la ingeniosa frase de Quevedo “donde se mea no se ponen cruces”? Pues la ocurrencia de hoy es casi mejor que esta, y es que el gran Quevedo es un pozo sin fondo. Política y literatura fueron sus dos grandes pasiones, si no me equivoco y corriendo el riesgo de dejarme otras en el tintero, y en la historieta de hoy el poeta mezcla ambas con maestría. Reinaba por aquel entonces

La muerte de Felipe III

En la corte de los Austrias el protocolo era tan estricto, extenso y absurdo, que incluso podemos imponerle parte de culpa en la muerte de Felipe III. Según la historia, el 31 de marzo de 1621 el rey pasó a mejor vida a causa de unas fiebres, cuando tenía 43 años. Me permitirán ustedes aclarar de antemano mi escepticismo sobre lo que voy a relatar, pero en cualquier caso me parece una buena historia para

Ocultación de mensajes

Ya advertí en su momento que la criptografía, tanto la moderna como las técnicas más antiguas de ocultación de escritos, es una de mis debilidades. Así, hemos pasado por el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II, y hoy volvemos sobre el tema. Y además lo hacemos de la mano de otro conocido, Bernardino de Mendoza, protagonista hace poco del artículo sobre los

El gasto en espías de Felipe II

Después de comentar el uso de la tinta invisible y de la escritura microscópica por parte de los servicios secretos de Felipe II, vamos a ver el enorme gasto que suponía esta red de espías e informadores y la importancia que el rey le daba a la misma. El secretario de estado inglés Francis Walsingham se gastó en espionaje en 1582 aproximadamente 750 libras, 2000 libras entre 1585 y 1588 y 1200 en 1589. Es

Tinta invisible

Hace pocos días que ya avisaba de que la criptografía es un tema que me atrae bastante y que volvería a tratar el tema. En su momento comenté cómo se utilizó la escritura microscópica para enviar mensajes cifrados en los servicios secretos de Felipe II. Volvemos sobre el tema y la época para ver cómo algunos de los mensajes secretos de Felipe II se escondieron utilizando tinta invisible. La técnica constaba en el uso de

Criptografía: miniatura micróscopica

En el siglo XVI las comunicaciones en el inmenso Imperio Español eran ciertamente complicadas, y las embajadas, espías y demás representantes del Imperio alejados de España, debían encriptar sus escritos para protegerlos en caso de ser capturados. Fue una gran época para la criptografía y otros “métodos de escritura”. Uno de estos métodos extraños fue la escritura microscópica. En 1586 Sancho Martínez de Leiva escribió a Juan de Idiáquez, desde Flandes, comentándole que un caballero

El primer desnudo de la pintura española

Alrededor del año 1648 (otras fuentes colocan el hecho tres o cuatro años después), Velázquez pintó la Venus del Espejo. Esta obra fue el primer desnudo “integral” de la historia de la pintura española. La mezcla de mitología con personas y situaciones comunes, resultó esta vez en una mujer desnuda acompañada de Cupido. Este primer desnudo español, cambio de propietario durante décadas hasta que en 1802 Carlos IV de España vendió esta pintura a Manuel

Los pueblos de La Manga

Cuando el Mediterráneo era un campo de batalla para el Imperio Español, el Levante español quedó como marcadao como objetivo para los barcos piratas del norte de África. Las constantes razias moras modificaron la situación de los pueblos y fortificaciones y así, es común que los pueblos de aquel entonces estuvieran alejados algunos cientos de metros de la costa, algo poco lógico cuando la pesca es una ocupación importante. De esta forma, la llegada de