Curistoria - Curiosidades de la historia #Curistoria

Destacados

[Etiqueta_a_destacar]

Los llamadores, los despertadores humanos de los marineros españoles

21:53
Los llamadores, los despertadores humanos de los marineros españoles

Después de escribir sobre los despertadores humanos y su labor en Inglaterra, recibí algunos correos de lectores de Curistoria que me decían que en España también habían existido figuras similares. Gracias, antes de nada, a Ángel Carballo y a José M. Cousillas por los enlaces y la información al respecto. Ya se apuntaba en la entrada anterior que una de las labores de los despertadores humanos estaba asociada con los trabajadores de los puertos, donde los estibadores y los propios marineros tenían un horario que cumplir. En España la labor de los llamadores, como se les llamaba, estaba directamente asociada con la vida de los marineros.

Entre las muchas contribuciones que las mujeres han hecho al mundo de la pesca, donde varios de los oficios en tierra caían en sus manos, estaba la labor de las llamadoras. Al menos en el País Vasco parece que la labor era netamente femenina, aunque en Andalucía no está tan claro que el trabajo fuera hecho sólo por mujeres, por la información que me han hecho llegar. Fueran hombres o mujeres, su tarea era similar a la de los knocker-up británicos, aunque no tengo constancia de cómo despertaban exactamente a sus clientes, por así llamarlos. Es decir, no sé si usaban palos largos para llamar a las ventanas, o si sencillamente llamaban a las puertas.

En lo que sí coinciden todas las fuentes es que lo que hacían era llamar a los marineros a los barcos, despertarlos para que estuvieran a bordo a su hora. Es más, según parece, en algunos casos no eran sólo el despertador sino que eran incluso el aviso de si había que embarcar o no. Esto es, si por cualquier motivo se suspendía la salida al mar de un barco, las llamadoras o los llamadores no pasaban a avisar a su tripulación y por lo tanto los marineros seguían durmiendo y sabían que la faena se había suspendido. Supongo que en la mayoría de los casos sería por motivos meteorológicos, pero bien podría ser por cualquier otro. Si el llamador no pasaba, ese día no se trabajaba. Y si pasaba, era para que nadie se quedara en la cama o se despistara y por lo tanto se quedara en tierra.

Como vemos, la tradición británica no era tan especial en la tarea, aunque quizás sí lo era por su forma de hacerlo, usando las varas largas. He visto, eso sí, unas imágenes de Lequeitio donde aparecía un hombre con un vara gruesa y forrada de metal en uno de los extremos, pero desconozco su función exacta. Quizás alguien puede aclararlo en los comentarios. En España, como vemos, también existían estos despertadores humanos, que aunque hoy se recuerda con cierto aire festivo y de añoranza, supongo que a más de uno le fastidiaron algún buen sueño.
Los llamadores, los despertadores humanos de los marineros españoles Los llamadores, los despertadores humanos de los marineros españoles Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 21:53 Rating: 5

Los despertadores humanos que iban levantando a la gente de sus camas

22:21
Los despertadores humanos que iban levantando a la gente de sus camas

Hace unos días escuchaba o leía en algún sitio que cada vez dormimos menos, o dormimos peor, o las dos cosas. Se comentaba que quizás las pantallas del teléfono móvil y de las tabletas eran el problema, porque nos dormimos mirándolas y eso afecta a nuestro cerebro. Muchos quizás tengan el teléfono al lado mientras duermen, porque lo usan como despertador. Y en ese momento, cuando leía o escuchaba esta noticia, pensé en cómo se despertaba la gente hace décadas, cuando no había despertadores eléctricos, los relojes eran un lujo y, por supuesto, los teléfonos móviles no eran ni una idea en la cabeza de un visionario.

En la Inglaterra de los primeros años del siglo pasado, existía un trabajo cuyo cometido era ir por las calles despertando a la gente. Pero no iban tocando una trompeta o dando voces, porque eso hubiera despertado a todo el mundo y seguro que más de uno se hubiera levantado de mal humor. Los despertadores humanos despertaban a personas concretas, en su casa, y de modo efectivo. Se les conocía en su país como knocker-up, y la palabra knocker ya nos da una pista de cómo actuaban.

Knocker se puede traducir como aldaba, ya saben, ese instrumento, habitualmente de metal, que se cuelga en la puerta por fuera y que permite al que llega golpear la puerta, llamar a la puerta. Así despertaban los profesionales a la gente, de puerta en puerta, llamando. Pero esto no es lo mejor, lo más ocurrente está en la forma en la que despertaban a la gente que vivía en los pisos por encima del que está a pie de calle. En estos casos, los despertadores humanos usaban una vara larga para tocar en la ventana de la casa y así hacer su función.

Eran especialmente útiles y comunes en ciudades donde la industria, la minería o los puertos, como es el caso de Londres, obligaba al trabajo por turnos y con horario estricto. Como cualquier trabajo, por este también se cobraba, y las tarifas variaban en función de cuánto tuviera que andar el despertador hasta la casa del cliente y también de la hora. Antes de las cuatro de la mañana era la franja más cara, entre las cuatro y las seis se aplicaba la media y a partir de las seis el precio era el más bajo. Como lo mejor era tener muchos clientes en un radio de distancia corto, no era extraño que unos knockers y otros se intercambiaran clientes, para optimizar así su día a día y lo que tenían que caminar entre una casa y otra. No hay que olvidar que ellos más que nadie tenían un horario que cumplir.

Había un buen número de personas dedicadas a este oficio y, como es lógico, alguna de ellas tenía su propia técnica. Uno de las más curiosas es la que usaba Mary Smith, una despertadora de Londres. La señora Smith usaba una cerbatana para lanzar guisantes duros contra las ventanas de aquellos que tenía que levantar de la cama. No debe ser cosa fácil acertar en la ventana de un primer piso con una cerbatana y un guisante, y además hacerlo con la fuerza suficiente como para despertar a una persona. Por tanto, desde aquí mi reconocimiento a la señora Mary Smith y a su hija, que continuó con el negocio familiar.

Algunos policías ejercían de despertadores humanos mientras hacían sus rondas nocturnas. Era una forma de redondear el sueldo. Sin ir más lejos, el primer policía que fue avisado cuando se descubrió la primera víctima de Jack El Destripador, estaba en aquel justo momento despertando gente. Y por lo que parece, siguió con ello sin hacer mucho caso a lo que le decían sobre una mujer muerta.

Cuando fueron llegando los relojes despertadores que conocemos, este oficio se perdió, como era de esperar. De todas formas, hasta la década de 1970 se mantuvo alguno en activo.

Fuente: Lancashire Mining Museum
Los despertadores humanos que iban levantando a la gente de sus camas Los despertadores humanos que iban levantando a la gente de sus camas Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 22:21 Rating: 5

Roland Garros, cómo un aviador francés quedó asociado al tenis para siempre

23:27
Roland Garros, cómo un aviador francés quedó asociado al tenis para siempre

Si a cualquier nos preguntaran qué nos viene a la cabeza al escuchar Roland Garros, la inmensa mayoría hablaríamos de tenis. Pero Roland Garros fue, en realidad, un importante piloto de aviones, nacido en 1888 y fallecido en 1918. Pionero en el mundo de la aviación de combate, ya pueden suponer cómo perdió la vida tan joven.

En 1909 ya estaba pilotando los rudimentarios e inseguros aviones de aquellos primeros años del siglo XX. No era un piloto cualquiera y le gustaba competir en las carreras de aviones que por entonces se organizaban, cuyos puntos de salida y llegada eran distintas ciudades europeas, como ir de París a Roma o a Madrid. Por supuesto, sin GPS ni ayuda técnica de ningún tipo, una aventura alucinante. Puestos a llegar más allá, Garros no sólo se conformaba con la distancia, sino que persiguió también la altitud.

En 1911 marcó el récord de altitud en 3,950 metros. De nuevo, hay que recordar el tipo de aviones de los que estamos hablando y las condiciones de protección del piloto que existían, que eran más bien pocas. Un año después, en septiembre de 1912, un austríaco subió casi 400 metros más arriba, pero Garros no tardó en dejar clara su ambición. El diciembre de ese mismo año alcanzaba los 5.600 metros de altitud, que eran unos 1.200 más de los marcados por el austríaco.

En 1913 cruzó el Mediterráneo de Francia a Túnez, siendo el primero en hacerlo, y, un año después, comenzó la Primera Guerra Mundial. Como era de esperar, se unió al ejército como aviador. Sobre su participación en la guerra hay cierta propaganda e historias falsas que le atribuyen algunos hechos que en realidad no protagonizó. Lo que sí hizo fue derribar varios aviones enemigos, que no es poca hazaña. Sobre sus ideas sobre cómo conseguir disparar con una hélice dando vueltas en el morro, ya les conté algo hace años.

Durante la guerra fue capturado por los alemanes, consiguió escapar del campo de prisioneros y volvió al combate aéreo, sumando alguna victoria más a su historial. En octubre de 1918, a un mes para el final de la guerra, fue derribado y murió.

¿Cómo llegó a asociarse su nombre con el tenis? Tan sencillo como lógico. En los años 20 se cedieron unos terrenos para construir unas pistas de tenis y se dio su nombre las mismas, como homenaje por sus servicios en la guerra y como pionero en la aviación. Existía ya un torneo de tenis en París, pero acabó modificando su denominación oficial y tomando para la misma el nombre del lugar de competición: Torneo Internacional de Francia de Roland Garros. Así es como la aviación perdió un nombre que ganó el tenis.
Roland Garros, cómo un aviador francés quedó asociado al tenis para siempre Roland Garros, cómo un aviador francés quedó asociado al tenis para siempre Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:27 Rating: 5

El Padre Nuestro que criticaba a Franco y su racionamiento

19:37
El Padre Nuestro que criticaba a Franco y su racionamiento

Me sorprende que todavía hoy, 43 años después de la muerte de Franco, los niños conozcan esa versión del himno de España que habla de que Franco tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con Ariel. También atiza esa versión a los borbones porque, según la letra humorística, doña Sofía usa lejía. Me sorprende. Y, por cierto, he comprobado de primera mano que los niños, y no unos pocos, conocen esa versión del himno que, por otra parte, bien sabemos que oficialmente no tiene letra. Pero no es esta la única vez que se la ha puesto letra en tono de burla contra Franco.

En la España de la posguerra había elementos que era ubicuos en la sociedad, como Franco, el hambre y la religión. No es extraño, por tanto, que estos acabaran combinados de alguna forma. Contra el hambre estaban las cartillas de racionamiento, el control de la producción agrícola y algunas medidas gubernamentales más trataban de controlar. También estaba el estraperlo y los mil y un trucos que cada cual buscaba para rascar un poco de aquí y de allá y salir adelante. A pesar de todo, el hambre seguía venciendo, habitualmente.

Todo esto dio pie a que se tomara la cantinela del Padre Nuestro y se convirtiera en una estrofilla contra Franco, contra su racionamiento y contra el hambre que se pasaba. Eso sí, sin dejar el humor de lado, que todo, hasta el peor momento, con humor es algo más llevadero. El texto de esa versión del Padre Nuestro era más o menos como sigue, pero dado que no estaba oficializada ni escrita, es de esperar que hubiera distintas versiones con alguna modificación en cada caso:
En el nombre del pan, del aceite y del tabaco.
Padre Nuestro que estás en Madrid y te llamas Franco,
santificado sea tu nombre si nos das pan blanco.
Venga a nos el aceite que os estáis llevando.
Hágase tu voluntad y no la de Abastos.
El pan nuestro de cada día dánosle hoy,
y que tenga mil gramos.
Perdónanos nuestras deudas,
que nos estáis aumentando,
así como nosotros perdonamos a Serrano Suñer,
y líbranos del poder ítalo-germano.
Abastos era, por cierto, el organismo que se encargaba del reparto de alimentos. Su nombre completo era la Junta de Abastos y no debía funcionar muy del gusto del creador de este Padre Nuestro. El gobierno obligaba a los productores agrícolas a reportar la producción y entregar gran parte de esta para que se pudiera entregar por el gobierno a través de las famosas cartillas de racionamiento. Supongo que de ahí esa frase que habla del aceite que se están llevando.

Otro detalle interesante son esas referencias políticas finales a Serrano Suñer, el Cuñadísimo, y especialmente a ese poder ítalo-germano, que podría ser por dos cosas: por la presencia de militares de estos dos países en la Guerra Civil Española; o por su alianza en la Segunda Guerra Mundial, en la que España era neutral en los primeros años tras la guerra ibérica, aunque en algún momento se pensó en que Franco podría llevar a España de nuevo a la guerra tras la estela de Hitler y Mussolini.
El Padre Nuestro que criticaba a Franco y su racionamiento El Padre Nuestro que criticaba a Franco y su racionamiento Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 19:37 Rating: 5

Los fósiles de nuestra evolución, de Antonio Rosas

11:28
Los fósiles de nuestra evolución, de Antonio Rosas

En ocasiones alguien me pregunta cómo selecciono los temas de los que hablo en Curistoria, y la verdad es que no hay una selección como tal, sino que van surgiendo de mis lecturas, de cosas que me voy encontrando, me cuentan o veo en algún lugar. Esto hace que unos temas estén más representados que otros, y uno de los temas damnificados es el que tiene que ver con la prehistoria, los fósiles y la evolución. Y lo cierto es que cada vez que me acerco a este mundo me parece más sorprendente. Por eso, merece la pena pararse sobre el libro que hoy les traigo Los fósiles de nuestra evolución, escrito por Antonio Rosas. Una lectura sobre ese alucinante viaje de nuestra especie que, al menos a mí, me sigue dejando con la boca abierta.

La historia de los seres humanos, antes de llegar a serlo, no es sencilla en sí misma, más bien lo contrario. Si a eso sumamos que la ciencia relacionado con ella no puede hacer experimentos o reproducir lo ocurrido, sino únicamente deducirlo, tenemos dos cosas: uno, que la paleoantropología (el estudio de los fósiles) es algo digno de admiración y, segundo, que cada uno de los yacimientos, cada uno de los fósiles que se han ido encontrando, es oro.

En realidad, se trata de componer un puzle, el puzle de nuestro viaje por el árbol evolutivo, y cada vez que se encuentra un fósil tenemos una nueva pieza que hay que encajar, después de encontrar dónde encaja. En base a lo que conocemos, que a menudo es lo que tenemos en el mundo actual (hombre, chimpancés, gorilas…), se trata de buscar la posición de cada nueva evidencia, por sus características, en el camino de los homínidos a lo largo de la evolución.

Los chimpancés son los primates más cercanos a nosotros. Dice el profesor Rosas que hay dos grandes diferencias entre nosotros y nuestros hermanos primates, que caminamos de manera habitual de manera erguida, y que nuestros caninos son mucho más pequeños. Detalles como estos son los que me asombran, porque hay una explicación de por qué y cómo ha influido ese bipedismo en lo que somos. Liberar las manos al caminar, por ejemplo, nos permite transportar cosas, como comida.

Todo esto, como es normal, en base a fósiles y teorías. Ideas que se apoyan en unos determinados fósiles y deducciones, pero que no son más que especulaciones en algunos casos y que cambian. Esperan al próximo descubrimiento o investigación para replantearse todo. La evolución no es algo lineal, es más bien un árbol en cuyas ramas hay muchas variaciones, muchas subramas que nacen, mueren, a menudo pronto, y se cruzan.

Los yacimientos, su historia, la propia historia de la investigación y las piezas del puzle que nos da cada yacimiento, están en este Los fósiles de nuestra evolución. Antonio Rosas nos ayuda a comprender el porqué de cada propuesta y en qué descubrimientos se basan esas propuestas. Antonio Rosas es profesor en el CSIC, director del Grupo de Paleoantropología del Museo de Ciencias Naturales, y ha participado y sigue participando en el trabajo directo sobre esos yacimientos que alimentan el conocimiento sobre cómo hemos llegado hasta aquí.

Háganme caso y acérquense a este mundo, que además de aceptar que aún tiene mucho por descubrir (lo que denota inteligencia) les sorprenderá. Pocas cosas como la evolución del hombre, por un lado, y su posición en el universo, por otro, nos harán ver lo pequeñitos y lo poco importantes que somos. Al menos es algo que a mí me impacta en ese sentido. Conociendo lo que nos narra este libro, uno se da cuenta de esto, y es necesario conocer esa vista de pájaro para tener perspectiva.
Los fósiles de nuestra evolución, de Antonio Rosas Los fósiles de nuestra evolución, de Antonio Rosas Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 11:28 Rating: 5

William Perkin, el químico que invento los tintes sintéticos y se hizo millonario

23:28
William Perkin, el químico que invento los tintes sintéticos y se hizo millonario

Quizás alguno recuerde la entrada que escribí sobe el púrpura de Tiro, el color de los emperadores romanos, que se obtenía a partir de pobres caracoles que daban su vida a cambio de producir un color maravilloso. Gracias a Dios, las ciencias adelantan que es una barbaridad y alguien inventó otra forma de crear esos tintes sin tener que recurrir al mundo animal. Además, lógicamente, el nuevo método es mucho más barato.

El hombre que cambió el mundo de los colores y los tintes fue William Perkin, un londinense nacido en 1838. Estudió química y fue alumno de August Wilhelm von Hofmann, otro ilustre químico, aunque en este caso, alemán. Hofmann buscaba cómo sintetizar una sustancia contra la malaria y esa investigación fue seguida también por Perkin. La malaria era entonces un demonio y se trataba con quinina de origen vegetal. El objetivo era buscar una forma de obtener quinina de manera más sencilla y barata. Ya les hablé de este tema, por cierto, cuando hablamos del origen del gin tonic.

Como otras muchas veces en el mundo de los inventos y la ciencia, uno acaba dando con aquello que no busca. En unas vacaciones, el joven estudiante siguió en su casa con los experimentos. Perkin tenía entonces tan sólo 18 años y en uno de los experimentos se generó como desecho un líquido oscuro que teñía de malva, de púrpura, lo que tocaba. No sé si hay mucha diferencia entre malva y púrpura, aunque por intuición yo diría que el primero es menos intenso, como color, que el segundo. Pero es sólo mi percepción. Volvamos al tema, perdón.

Aquel líquido llamó la atención de Perkin y profundizó en sus características y en lo que hacía sobre los tejidos: teñirlos. Hizo algunas mezclas y acabó generando tintes que, cuando los probaba, tenían de púrpura intenso las telas. Además, eran más baratos de producir. Ese tinte concreto fue bautizado por él como malveina, por el malva, o incluso como púrpura de Perkin.

Se revolucionaron entonces varios mundos: la industria textil, el de los tintes y, supongo, el mundo de los caracoles que comenzaron a ver la luz al final del túnel porque ya no eran la fuente del púrpura. Aquella producción sintética, lógicamente no sólo de aquel color, se convirtió en una empresa de éxito de la mano del propio Perkin quien, en 1874, con 36 años, vendió su empresa por unos buenos millones y se dedicó a la investigación química el resto de su vida, con cierto éxito.
William Perkin, el químico que invento los tintes sintéticos y se hizo millonario William Perkin, el químico que invento los tintes sintéticos y se hizo millonario Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:28 Rating: 5

Por qué se usa SOS para pedir socorro

23:56

Hace unos días vi un tweet de @EA1CRK que mostraba la imagen superior: un reloj que servía para que los operadores de radio en el mar supieran en qué momento y en qué frecuencia tenían que escuchar cada 15 minutos y durante unos minutos. Esto permitía enviar una señal de SOS si uno tenía problemas y saber que, si había alguien dentro del alcance, la escucharía y acudiría en ayuda. Y a raíz de ese tweet me surgió la idea de explicar en Curistoria el por qué del SOS para pedir socorro.

A comienzos del siglo XX se utilizaba CQ como señal de alerta en las transmisiones de telegráficas y de radio. Quería decir que el mensaje era relevante o interesante para todas las estaciones y se adoptó como forma de realizar una llamada general. Ya entonces se adoptó también para el uso marítimo ese CQ como esa llamada general a todas las estaciones. No obstante, no era algo oficial su envío como método de petición de ayuda. No lo fue hasta que la Compañía Marconi Internacional de Comunicaciones Marítimas le añadió una D, de la palabra Distress, algo así como peligro, para completar la señal CGD, que sí era una petición de auxilio. Esto ocurrió en 1904.

Hay muchas frases que se han tratado de encajar en ese CQD, igual que ha pasado con el SOS. Por ejemplo: Come Quick, Danger o Come Quickly, Drowning. Son frases hechas a posteriori y por lo tanto no explican la existencia del código, no es este su acrónimo, pero, eso sí, pueden ayudar a recordar la señal.

La señal CQD no vivió mucho, ya que fue sustituida en 1906, en una conferencia internacional celebrada en Berlín, por la señal SOS. El motivo del cambio y su adopción fue que las letras SOS en código Morse, que es cómo se realizaban las comunicaciones de radio y telégrafo, añaden una seguridad extra. La secuencia es muy fácil de enviar y muy fácil de reconocer, evitando así los errores en la transmisión. En Morse SOS es (. . . - - - . . .) que se puede repetir y repetir sin problema. Tres puntos, tres rayas, tres puntos, tres rayas… una señal difícil de malinterpretar.

De nuevo, esas explicaciones a través de frases que aseguran que SOS proviene de Save Our Ship o Send Out Succour, son falsas. El motivo es mucho más práctico, pero también más inteligente.

Por cierto, en 1912 el buque Titanic usó tanto el código CQD como el SOS para pedir ayuda durante su hundimiento.
Por qué se usa SOS para pedir socorro Por qué se usa SOS para pedir socorro Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:56 Rating: 5
>