Curistoria - Curiosidades de la historia #Curistoria

Destacados

[Etiqueta_a_destacar]

Abbás ibn Firnás, pionero del paracaídas y la aviación

22:37
Abbás ibn Firnás, pionero del paracaídas y la aviación

Hablando del ruso que se salvó tras caer de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial, mencionaba a André Jacques Garnerin, del que decía que fue el hombre que hizo el primer salto en paracaídas. En los comentarios de la entrada, un lector que pasaba por allí me dejó información sobre Abbás Ibn Firnás, diciéndome que había sido este el inventor de paracaídas, nada menos que a mediados del siglo IX. Gracias por el comentario.

Lo cierto es que yo mencionaba a Garnerin como el hombre que hizo el primer salto en paracaídas, y si bien esto probablemente sea cierto desde un punto de vista técnico, Abbás Ibn Firnás también merece un lugar en esa lista de pioneros porque si bien no saltó de un avión, globo o algo similar, si pensó en el paracaídas como objeto. Y lo probó, además.

Abbás Ibn Firnás nació en Ronda, en la provincia de Málaga, en el año 810. Este ciudadano de al-Ándalus era un hombre de ciencia, con una formación sólida. Enseñó poesía en la corte y sus contribuciones al campo de la astronomía son relevantes para su tiempo. En definitiva, un hombre renacentista del siglo IX. Y, curiosamente, parece que tuvo en su cabeza ideas que la cultura popular colocar en la Italia renacentista, concretamente, en Leonardo da Vinci.

En el año 852 ocurrió se le ocurrió la idea del paracaídas, o de un proto-paracaídas, para ser más exactos. Pensó que una enorme lona le permitiría saltar desde una torre de Córdoba y llegar al suelo a una velocidad razonable, gracias a esa enorme lona que haría las veces de algo parecido a lo que hoy entendemos como paracaídas. Saltó y, por suerte, su idea funcionó bastante bien y salió vivo de aquella, aunque con alguna herida. No es mal balance.

En el año 875 fue un pasó más allá y pensó directamente en volar. Con unas alas de madera recubiertas de seda se lanzó de nuevo desde una torre. Estuvo en el aire unos cuantos segundos (difícil precisar cuántos), lo que tampoco se puede considerar como volar, y en el aterrizaje está vez sí se dejó algo más que un susto: se fracturó las piernas. No es tan importante si pudo o no volar, como tener la idea de cómo hacerlo y atreverse a probarlo. En base a esto podríamos decir que Abbás ibn Firnás fue el primero en volar, o al menos e intentarlo seriamente.

Aunque no es conocido, tampoco es un hombre olvidado. Hay un cráter en la luna que lleva su nombre, un aeropuerto en Irak y un puente en Córdoba, la ciudad donde falleció en el 887. En algún país árabe hasta se han emitido sellos en homenaje.

Por cierto, esta historia me ha recordado a Diego Marín, otro de los pioneros o locos que quiso volar hace siglo.
Abbás ibn Firnás, pionero del paracaídas y la aviación Abbás ibn Firnás, pionero del paracaídas y la aviación Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 22:37 Rating: 5

El pasaporte de Hitler que hizo el SOE donde se decía que era judío

22:30
El pasaporte de Hitler que hizo el SOE donde se decía que era judío

Adolf Hitler era austriaco de nacimiento, pero en abril de 1925 solicitó dejar de serlo y técnicamente fue apátrida hasta el 26 de febrero de 1932, cuando le fue otorgada la nacionalidad alemana. Suponemos que en ese momento sus documentos cambiaron, entre ellos, su pasaporte. Nueve años más tarde, en 1941, concretamente en abril de 1941, un nuevo pasaporte a nombre de Adolf Hitler era impreso, aunque no tendría ningún valor real. En ese nuevo documento Hitler figuraba como judío y además tenía un sello indicando que había viajado a Palestina, que en aquel tiempo estaba bajo control británico.

Como pueden ver en la imagen superior, el pasaporte tenía una enorme J en rojo, con la que se indicaba que el titular era judío. En la ocupación ponía pintor, algo que le habría gustado, y como características para la identificación, ponía que lucía un pequeño bigote. Lógicamente, este pasaporte era falso. Lo había creado la Dirección de Operaciones Especiales, el SOE, Special Operations Executive, que tenía entre sus tareas el espionaje, el sabotaje y ciertas labores de inteligencia y engaño. Entre todos esos trabajos estaba la falsificación de documentos para sus agentes y para la resistencia.

El SOE tuvo una actividad importante durante la guerra y sus agentes y colaboradores se contaban por cientos, por lo que un buen grupo de falsificadores eran necesarios como fuente de documentos falsos. El más habitual, podemos pensar, era el pasaporte, pero el catálogo era extenso, abarcando identificaciones y permisos de todo tipo, de trabajo, de viaje e incluso licencias de armas. Algunos de esos documentos sobrevivieron a la guerra.

Después de 1945 se comprobó en los documentos de la Gestapo que llegaron a manos de los aliados que los alemanes describían esas falsificaciones como grandes trabajos. No es de extrañar, ya que se buscaba a los mejores en ese campo. En ocasiones, eran falsificadores que habían sido capturados por la policía y habían pasado por la cárcel. En algún caso, quizás, incluso fueran reclutados en las propias prisiones. Al fin y al cabo, de la buena calidad de esta documentación falsa dependería potencialmente la vida de los agentes llegado el momento, por lo que era de agradecer tanta molestia por parte del SOE.
El pasaporte de Hitler que hizo el SOE donde se decía que era judío El pasaporte de Hitler que hizo el SOE donde se decía que era judío Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 22:30 Rating: 5

Diferencia entre Rusia, la Unión Soviética o la URSS

20:12
Diferencia entre Rusia, la Unión Soviética o la URSS
No hace mucho dediqué una entrada a la diferencia entre Reino Unido, Inglaterra y Gran Bretaña, y ayer recibía un mail de un lector (gracias Lamastelle) en el que me avisaba de un error en la entrada sobre Chisov, el ruso que sobrevivió a una caída de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial. Decía que Chisov forma parte de Fuerza Aérea rusa, cuando en realidad era la soviética. Así, he pensado que no estaría de más una entrada sobre las diferencias entre Rusia, la Unión Soviética o la URSS.

Para comenzar, hablemos de sinónimos y no de diferencias. La URSS y la Unión Soviética son lo mismo, ya que, como sabrán, URSS son las siglas de Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y la Unión Soviética no es más que una forma corta de referirse a ella. Su historia comenzó en 1922 y llegó hasta 1991, por lo que ya llevamos unos cuántos años sin este estado en nuestros mapas.

La Revolución de 1917, la famosa Revolución Rusa, que fueron varias, acabó en una guerra civil y tras ella, en diciembre de 1922, se formó la Unión Soviética. Rusia formaba parte de aquel nuevo conglomerado, de esa unión de repúblicas, que arrancó con este país, Ucrania, Bielorusia y la Federación Soviética Transcaucásica, en la que estaban Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Con el paso del tiempo fue incorporando territorios y estados.

Rusia fue el más grande de todos los países que se unieron, y de ahí viene el uso que se hace de Rusia casi como sinónimo de URSS. Pero en realidad bajo estas siglas tenemos además a otras 14 repúblicas. Todas ellas, las 15, estuvieron dirigidas por un único partido político, por un único gobierno, durante casi 70 años. En diciembre de 1991 la unión se rompió y entre los estados que salieron de allí tenemos Rusia, que ya existía, como hemos visto, antes de la unión.

Otros países que formaban parte la URSS son Armenia, Azerbaiyán, Estonia, Letonia, Lituania o Ucrania. El número en el siguiente mapa de la URSS es el territorio ruso y nos permite hacernos una idea del peso del país en el grupo.

Rusia y URSS

Rusia tiene la capital en Moscú, donde también la tenía la URSS, aunque políticamente ambas entidades son muy diferentes. Decía antes que Rusia era el componente más grande de la URSS, lo que no es de extrañar ya que Rusia es hoy el país más extenso del mundo y es el que más fronteras tiene con otros países. En total 16 (18 si contamos Abjasia y Osetia del Sur) estados tienen límites fronterizos con los rusos, desde Noruega y Finlandia hasta Corea del Norte y China.
Diferencia entre Rusia, la Unión Soviética o la URSS Diferencia entre Rusia, la Unión Soviética o la URSS Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 20:12 Rating: 5

Chisov, el ruso que sobrevivió a una caída de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial

23:24
Chisov, el ruso que sobrevivió a una caída de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial

Hace unos días se publicó la noticia de que un ascensor había fallado y había hecho 84 pisos en caída libre, si bien al final los frenos funcionaron y nadie sufrió daños. Al menos daños físicos, porque el miedo tuvo que ser enorme. Me acordé entonces del ruso Ivan Chisov y de su (no) salto en paracaídas.

La historia del paracaidismo nació con André Jacques Garnerin, que fue el hombre que hizo el primer salto en paracaídas. En el siglo XVIII, concretamente en 1797, saltó desde un globo. Si hoy todavía tenemos cierto respeto a lanzarnos en paracaídas e incluso a volar en globo, imaginemos el reparo que debería de darle a la gente del siglo XVIII. Pues aún así, el francés Garnerin tuvo el valor de saltar. Yo nunca lo haría. Lo de saltar en paracaídas, digo.

Más de un siglo después, en 1916, nacía en Rusia Ivan Chisov, un teniente de la Fuerza Aérea soviética que combatió en la Segunda Guerra Mundial. Formaba parte de la tripulación de un bombardero en enero de 1942, cuando su avión se vio atacado por varios cazas Messerschmitts alemanes.  Estaba a unos 6.700 metros de altura y saltó del avión, convencido de que aquella era la mejor forma de salvar su vida.

Empezó a caer y caer, sin abrir su paracaídas. Entre el fuego enemigo, le parecía que lo más razonable era dejarse caer durante unos cuantos miles de metros para alejarse del combate (no sé si también es contraproducente abrir el paracaídas a esa altura). Esperaba abrirlo a unos 300 metros del suelo y acabar así el vuelo con calma, pero la caída libre le hizo perder el conocimiento y acabó estampándose contra el suelo sin llegar a usar el paracaídas.

Por suerte, el suelo estaba cubierto por casi un metro de nieve en la ladera sobre la cayó, rodando por ella. No salió ileso, ya que se fracturó la pelvis y tuvo alguna contusión seria, pero no es mal balance para una caída de cerca de 7.000 metros. Fue operado y cuando se recuperó, 3 meses y medio después, comenzó a trabajar como instructor. Él solicitó volver a volar en operaciones de combate, pero no le fue permitido y le enviaron a formar a nuevos reclutas. Supongo que empezar las claves con su propia historia, si lo hacía, era una forma de meterse a sus alumnos en el bolsillo.
Chisov, el ruso que sobrevivió a una caída de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial Chisov, el ruso que sobrevivió a una caída de 7.000 metros en la Segunda Guerra Mundial Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:24 Rating: 5

Cómo la tabla periódica permitió a Mendeléyev tener una segunda mujer

22:51
Cómo la tabla periódica permitió a Mendeléyev tener una segunda mujer

Dmitri Ivánovich Mendeléyev es uno de esos nombres conocidos por todos por su contribución a la ciencia. Hay un puñado de científicos cuyo nombre se estudia en educación primaria y secundaria, y aunque con toda seguridad deberían ser más, estar en esa lista ya indica que uno ha contribuido al avance del hombre. Mendeléyev se ganó su fama gracias a su propuesta con respecto a la tabla periódica de los elementos, y de esa fama obtuvo a su vez varias contrapartidas, entre otras, el poder casarse y convivir con una mujer.

Nacido en 1834 en Rusia, este químico fue capaz de aplicar la lógica a la ciencia, determinando cómo debía ser algo incluso antes de que se supiera como cierto. En su época, ya se conocía que los elementos químicos compartían ciertas características y se especulaba con la posibilidad de ordenarlos y clasificarlos en base a dichas características. En 1864, el inglés John Newlands determinó que, si se colocaban los elementos según su peso atómico, el resultado mostraba una secuencia donde se repetían características similares a intervalos regulares. Dicho de otro modo, había cierta periodicidad. Este trabajo era conocido por Mendeléyev, pero no acababa de estar de acuerdo con la posición de algunos elementos, algo forzada, según su punto de vista.

Según parece, el químico no paraba de darle vueltas a la forma de clasificar los elementos. Con todo su tiempo puesto sobre este problema, se acercaba el momento de emprender un viaje y Mendeléyev tenía la sensación que de si no resolvía el problema en aquel momento, antes del viaje, perdería el hilo que lo mantenía centrado y no sería capaz de encontrar la solución nunca. Por esto, sus jornadas de trabajo se extendían cada vez más y robaba todo el tiempo posible al sueño. Al final, como siempre ocurre, el sueño venció y Mendeléyev cayó rendido. Durante el sueño, comprendió qué tenía que hacer, cuál era la forma de afrontar el problema.

No sé si alguna vez les ha ocurrido algo similar a ustedes. A mí me ha pasado, aunque no con el sueño. Me ha ocurrido especialmente en algunos momentos mientras programaba software. Después de perder horas contra un problema, bastaba un rato cambiando de ámbito, tomando un café o salir a hacer deporte, para volver y ver la solución al momento.

Esa visión que tuvo Mendeléyev durante el sueño resultó en un esquema de filas donde los elementos se colocaban según su peso atómico y según sus características químicas. Esta organización la plasmó en un texto titulado Relación entre las propiedades de los elementos y el peso atómico. Su tabla periódica recolocó algunos elementos, indicando varios errores en los conocimientos que había hasta el momento. Cuando se demostró que Mendeléyev estaba en lo cierto y que lo que sabía de algunos elementos era erróneo, su prestigio quedó reconocido.

En su tabla, además, quedaban algunos huecos sin rellenar, lo que indicaba que aún quedaban elementos por descubrir, ya que su sitio en la clasificación de la tabla periódica sí existía. El galio, el escandio y el germanio encajaron en los huecos que la clasificación de Mendeléyev había dejado vacíos. Una muestra más del acierto de la teoría del químico ruso, cuya lógica de organización se había mostrado como la más acertada.

En 1862 Mendeléyev se había casado, obligado, y había tenido tres hijos con su primera mujer. Pero en 1876 se enamoró de Anna Ivánovna Popova, una mujer 26 años menor que él. Su mujer no quiso concederle el divorcio y esto llevó a Mendeléyev a la tristeza en un primer momento, aunque al final decidió seguir adelante con su amor y dejar de lado a su primera mujer. Se le acusó entonces de bigamia, pero el mismo zar ruso salió en su defensa diciendo que “Mendeléyev tiene dos esposas, pero Rusia sólo tiene un Mendeléyev”. Se cerró así la disputa y acabó por conseguir el divorcio.

En aquel segundo matrimonio fue feliz el ruso y tuvo otros cuatro hijos. La ciencia, como vemos, no sólo le dio satisfacciones como profesional y le llevó a la historia, sino que incluso le permitió disfrutar de la vida en común con su segunda esposa.

Fuente: Historias curiosas de la ciencia, de Cyril Aydon
Cómo la tabla periódica permitió a Mendeléyev tener una segunda mujer Cómo la tabla periódica permitió a Mendeléyev tener una segunda mujer Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 22:51 Rating: 5

Franco, de Enrique Moradiellos

12:45
Franco, de Enrique Moradiellos

Franco y su dictadura siguen muy presentes en nuestro día a día, como es obvio. Por lo tanto, es bueno conocer ambas cosas y así poder analizar lo que leemos y lo que se nos dice en los medios de comunicación, por ejemplo. Una de las obras recientes que nos ayudan en esta tarea proviene del historiador Enrique Moradiellos: Franco, anatomía de un dictador.

Moradiellos, catedrático en historia contemporánea, además de su labor de investigación universitaria, que deja una importante marca en el libro que nos ocupa, se dedica a la divulgación y en ocasiones a la opinión, a través de libros y de colaboraciones en medios. Es un experto en la España del siglo XX, especialmente en los 50 años que van de 1930 a 1980, por lo que ya podemos decir que estamos ante un libro que recoge conocimientos, lecturas e investigaciones acumuladas durante años y en continua revisión. Su curriculum luce varios premios, entre ellos, el Premio Nacional de Historia de 2017 por su obra Historia mínima de la Guerra Civil Española, editada por Turner, como este libro sobre Franco.

En esta particular biografía sobre Franco y el franquismo, podemos encontrar tres bloques bien diferenciados y con un centro claro cada uno de ellos. Antes del primero de esos bloques tenemos una extensa introducción donde nos encontramos un análisis sobre cómo ha ido cambiado en la sociedad española la percepción sobre el dictador y los posos que se han ido diluyendo pero que aún quedan.

Tras la introducción tenemos una biografía al uso del dictador, si bien hay que tener en cuenta que cuando decimos al uso, en realidad estamos hablando de un investigador y catedrático, por lo que es desde ese punto de vista desde donde está redactada. Este bloque, el más extenso del libro, es para mí también el más interesante e ilustrativo, y una verdadera lección. Acierta Moradiellos a trazar un hilo de principio a fin, especialmente desde la Guerra Civil a la muerte del dictador, haciendo más grueso ese hilo con cada tema principal según el momento. Es decir, el foco al principio está en la política, luego en la propia guerra, pasa al equilibrio de poderes internos de la derecha para que evitar problemas, relaciones internacionales en la Segunda Guerra Mundial, el aislamiento, la apertura, los tecnócratas, la sucesión... como reza el dicho, a cada día su afán. En este caso, a cada época, su principal preocupación, pero sin perder de vista el contexto.

Las otras dos partes del libro son más profundas y analíticas. Una sobre el caudillo, es decir, sobre el poder en un sólo hombre; y otra sobre el régimen, que es una parte más política. Muy interesantes ambas, si bien son más densas y se alejan de la divulgación. No obstante, complementan el libro perfectamente.
Franco, de Enrique Moradiellos Franco, de Enrique Moradiellos Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 12:45 Rating: 5

La rueda de libros de Agostino Ramelli

23:10
La rueda de libros de Agostino Ramelli

Una de las ventajas del libro electrónico es la posibilidad de saltar de una lectura a otra fácilmente, de tener varias obras accesibles en dos clic. Por otra parte, no es extraño que uno se junte con varios libros, de los de papel, abiertos en torno a sí, cada uno abierto por una página, y unos puestos sobre otros para que los más rebeldes no se cierren sobre sí mismos, como si tuvieran sueño y quisieran dormir. Curiosamente estas necesidades ya las resolvió Agostino Ramelli en el siglo XVI con un ocurrente magnífico para su tiempo.

Ramelli, italiano nacido en 1531, fue un inventor e ingeniero renacentista que dejó algunas ideas y diseños realmente interesantes. Las podemos conocer gracias a su libro Las diversas y artificiosas máquinas del capitán Agostino Ramelli de Ponte Tresa, un texto que se puede encontrar aún fácilmente editado en nuestros días, aunque sea en otros idiomas. Fue militar al servicio de los hombres más poderosos de la Europa de su época, como Carlos V, los Medici o Enrique III de Francia.

Entre todos esos inventos estaba la rueda de libros, del que se pueden hacer una idea bastante buena a través de la imagen que acompaña este texto. Una rueda colocada en vertical, como si fuera une noria, puede contener en cada tablón horizontal un libro abierto en una posición ya perfecta para ser consultado. La noria, al girar, va dejando delante del lector un libro u otro, teniendo así acceso casi automático a todos los volúmenes.

Es una idea ocurrente y con cierto atractivo para todos los que somos aficionados a los libros.
La rueda de libros de Agostino Ramelli La rueda de libros de Agostino Ramelli Reviewed by Manuel Jesus Prieto Martín on 23:10 Rating: 5
>