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La palabra estajanovista parte, probablemente, de una mentira

22:59
El origen de la palabra estajanovista parte, probablemente, de una mentira

Hace mucho que no publico una entrada en Curistoria explicando el origen de una palabra, y lo cierto es que es un mundo sorprendente, curioso y plagado de lógica. No sólo las palabras que han ido creciendo a partir de las raíces latinas y griegas de nuestro idioma, que en ocasiones son toda una explicación sociológica. Si no también las palabras que ha surgido de un nombre propio, de una costumbre o de miles de otras de formas. Ayer escuché en la radio la palabra estajanovista y tomé nota mental de investigar sobre su origen.

Según la RAE, que es lo primero que debemos consultar cuando de palabras hablamos, el estajanovismo es el método ideado para aumentar la productividad laboral, propio de sistemas socialistas, basado en la iniciativa de los trabajadores. Esta palabra se suele usar para referirnos a formas de trabajo sin descanso, buscando la productividad y con cierta obsesión por hacer más y más. Su origen está en la Unión Soviética, como apunta ya la propia palabra.

El movimiento obrero conocido como estajanovismo, comenzó a mediados de la década de 1930 y buscaba el aumento de la productividad por el propio convencimiento de los trabajadores, por su propia iniciativa y sin que intervinieran otro tipo de alicientes para aumentar el ritmo y el tiempo de trabajo. Dentro de ese movimiento, que en sus inicios no se llamaba estajanovismo, destacó el minero Alekséi Stajánov, que sería el que acabaría dando nombre al movimiento y origen a la palabra que ha llegado hasta nuestro idioma. Por cierto, es el tipo de la derecha en la foto que está al comienzo del texto.

Nacido en 1906, consiguió destacar por encima de todos en agosto de 1935, cuando esa idea de la búsqueda de la productividad por parte de los propios trabajadores comenzaba a fomentarse en la Unión Soviética. Stajánov trabajó de forma tan efectiva, concentrada y productiva que consiguió, tan sólo en ese día, el 31 de agosto de 1935, extraer más de 100 toneladas de carbón. Era más de 14 veces el volumen de extracción habitual.

La propaganda incitaba a los trabajadores a no decaer en esa forma de trabajo y poco después otros pozos superaron los números del de Stajánov. La idea se extendió a todas las industrias, más allá de la minería. Tanto es así que se crearon conferencias para analizar cómo aumentar la producción y se formaba a los trabajadores para que fueran cada vez más y más productivos.

La propaganda, como siempre en estos casos, fue clave, así que deberíamos tomar con cierta prudencia los números de extracción de carbón que se atribuyen a Stajánov e incluso los que se atribuyen a otros pozos mineros, que llegan a varios cientos de toneladas en un solo turno de trabajo. Por supuesto, Stajánov fue un ejemplo al que se ocupó el gobierno de poner en primera línea. A partir de aquel 1935 su carrera fue hacia arriba y tuvo diferentes cargos, tanto en las propias minas, como en el Ministerio de la Industria del Carbón, siendo también diputado. La Unión Soviética le otorgó varias medallas, reconocimientos y órdenes. El último domingo de agosto era un día dedicado al minero de carbón, precisamente en su honor por aquel gran día de agosto de 1935. En 1970, siete años antes de su muerte, fue nombrado Héroe del Trabajo Socialista.

No sé ustedes, pero después de leer todos los reconocimientos del párrafo anterior, yo soy cauto y no sabría decir cuánto del mito de Stajánov es cierto y cuánto es propaganda, aunque con seguridad destacó en su trabajo. Fue un hombre productivo... pero quizás sólo para los intereses del gobierno. En 1985 The New York Times publicó un artículo que aseguraba que la hazaña de Stajánov había estado organizada por el Partido Comunista y que el minero había recibido ayuda. Todo por aumentar la moral y tener un ejemplo que enarbolar. The Times también publicó un artículo en esa línea y hasta el periódico soviético Pravda, afirmó en 1988 que los logros de Stajánov habían sido inflados.

Lo que no puede negarle nadie a Stajánov es que el estajanovismo es un epónimo en su honor, y no todo el mundo puede decir que ha dado lugar a una palabra derivada de su nombre, fuera con razón o sin ella.
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La corte del califa, de Eduardo Manzano Moreno

9:44
La corte del califa, de Eduardo Manzano Moreno

El califato Omeya de Córdoba duró del año 929 al año 1031, poco más de un siglo, y uno de sus momentos más brillantes, si no el de más esplendor, fue el periodo en el que Al-Hakam II fue el califa, entre el año 961 y su muerte, en el 976. Fue un periodo de paz, y ya saben que eso es enemigo de los libros de historia, que suelen llenar páginas justo con lo contrario: guerras y conflictos. El gobierno de Al-Hakam II fue tranquilo en ese sentido, pero gracias a un texto escrito por un secretario del califa, Isà al-Razi, tenemos a nuestro alcance una visión detallada de la vida cotidiana de la Córdoba de entonces y de las actividades diarias del califa. Este secretario escribió unos anales censando con detalle lo que ocurría.

Las idas y venidas de este escrito a lo largo de la historia han hecho que se perdiera una parte, pero que gracias a algunos pocos estudiosos que se han preocupado por copiarlo y cuidarlo, unas ciento treinta páginas han llegado a nosotros. Unas páginas que cubren cuatro años, entre el 971 y el 975. Son estas páginas las que ha tomado como mapa Eduardo Manzano Moreno, autor de La corte del califa, para escribir sobre esos cuatro años barriendo la vida diaria del califa y también dejándonos una visión ampliada del califato, su gobierno, preocupaciones y relaciones.

En el texto de Isà al-Razi se censan las decisiones a tomar, las recepciones y cómo actuaba el califa. Tenemos también los personajes y el contexto de esos años en la Córdoba de los omeyas, como reza el subtítulo del libro. La política, el ejército y los impuestos, por citar grandes decisiones, forman parte del trabajo diario de Al-Hakam II. Pero también está la historia con minúsculas, esa que nos gusta tanto en Curistoria: las obras, los entretenimientos, el protocolo, los detalles cotidianos…

De hecho, el texto original de Isà al-Razi era un registro de todos esos detalles minúsculos: quién visitó al califa, qué tiempo hacía, cuándo se tomó una determinada decisión… y esto hoy, mil años después, es una ventana gloriosa al pasado. Y por esa ventana se ha asomado Eduardo Manzano Moreno. Lo que ocurre es que Manzano lleva años dedicado a la investigación del periodo y de la sociedad de Al-Andalus, así que lo que él ve es mucho más de lo que veríamos nosotros. Además, une a esta fuente central otras para explicar hechos y componer a los personajes históricos.

El libro está editado por la editorial Crítica con el cuidado y la calidad habituales. Por lo tanto, un tratado de historia que merece la pena leer con detenimiento para conocer cómo fue una época gloriosa de nuestro pasado, plagada de vida y actividad.
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El Minueto en sol mayor de Bach es en realidad de Christian Petzold

22:55
El Minueto en sol mayor de Bach es en realidad de Christian Petzold

Hace unos días, gracias a un lector del blog que me ponía tras la pista, les contaba cómo el conocido Adagio de Albinoni no es en realidad de Albinoni, compositor del XVIII, sino que es una obra de Remo Giazotto, del siglo XX. La historia se repite, con alguna coincidencia curiosa. Volvemos a hablar de una obra famosísima de la historia de la música que no fue compuesta por aquel al que siempre se le atribuye. De nuevo es un lector el que me informa, gracias Pipisfe. Y, de nuevo, está Dresde de por medio.

En concreto, hoy vamos a hablar del Minueto en sol mayor que habitualmente se atribuye a Johann Sebastian Bach. Pinchen aquí para escuchar la pieza, y seguro que la reconocerán a la segunda nota. Esta partitura forma parte del Pequeño libro de Anna Magdalena Bach, que en realidad son dos cuadernos que el compositor barroco regaló a su segunda esposa, Anna Magdalena. Las páginas de ese regalo contenían diferentes composiciones y anotaciones musicales.

De los dos libros, el primero, de 1722, contenía íntegramente obras de Bach. El segundo, en cambio, que data de 1725, incluía además algunas composiciones de otros artistas. El Minueto en sol mayor está en este segundo volumen y durante varios siglos se dio por hecho que Bach era el autor. Pero no era así. Como si le hiciera falta a Bach que le asignaran obras que no son suyas.

En el libro, el minueto no tienen indicado el autor, como otras muchas anotaciones, pero en 1970, casi dos siglos y medio después de que Bach se lo regalara a su mujer, los estudiosos determinaron que esa composición no era de Bach, sino que era de Christian Petzold, un compositor alemán nacido en 1677 y que vivió en Dresde. En su tiempo fue un hombre respetado y era un reconocido organista, aunque pocas de sus obras han llegado a nuestros días.

Bien, pues una de las que ha llegado es una de las melodías más reconocidas de la historia música, pero todos pensamos que es de Bach. Mala suerte, Petzold, mala suerte.

Fuente imagen: MySongBook
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Carteles de la Guerra Civil Española, una interesante colección

23:08
Carteles de la Guerra Civil Española

Los carteles de propaganda utilizados en la guerra y en la política tienen un atractivo especial, porque unen la historia y la imagen, además de mostrar las intenciones y los mensajes que se querían transmitir. A veces de forma directa, y otras con algo más de doble sentido. En Curistoria ya le he dedicado alguna entrada a este tipo de carteles. Por ejemplo, recopilando algunos carteles sobre lo importante que es el silencio o carteles de reclutamiento de la Primera Guerra Mundial. Desde hace unos días tengo en casa una interesante colección de carteles sobre la Guerra Civil Española, que vende Incal Ediciones.

Esta recopilación de carteles de la Guerra Civil, reúne todo tipo de imágenes, proclamas, diseños, mensajes... tanto de un bando como del otro. En total son 160 láminas en tamaño A4 a color que, vistos con detenimiento, nos acercan no sólo a una estética que hoy sigue siendo influyente y copiada, sino que también nos cuentan directamente qué cosas quería contar o impulsar cada bando en cada momento.

Hay cosas curiosas, como veremos en la pequeña muestra que les dejo a continuación. Por ejemplo, que se considere la cultura y la lectura como un arma más en la guerra; que unos hagan propaganda de la colaboración con Alemania mientras otras ponían esa unión hispano-germana como un desastre; que se ofrezca la Legión como un salida para cuando se han cometido errores; que se haga campaña a favor de tejer prendas de abrigo, supongo que en la retaguardia; que se avise del peligro de las relaciones sexuales y las enfermedades venéreas; o que se considere a los vagos y a los borrachos como una desgracia y unos parásitos.

Además de todo esto, como decía, es muy interesante la estética, que aún se puede ver en la forma de hacer comunicación de algunos partidos políticos y de algunos sindicatos actuales. Esta colección está a la venta y es "limitada y exclusiva", según la carpeta en forma de libro en la que vienen todas las láminas, por si les interesa. Además de esta colección, Incal Ediciones vende alguna otra, como una de monedas de la historia de España, que también tengo en casa y de la que les hablaré otro día.

Como muestra les dejo algunos de estos carteles de la Guerra Civil Española que están entre los 160 de la colección. Hay imágenes que incluso forman parte la cultura popular y son relativamente conocidas.

Krasny-Bor

Hitler y Franco

Hoy España, mañana el mundo

Cruzada

Cultura contra el fascismo

La Virgen del Pilar

Comunismo y miseria

Pelayos

Milicias del ejército popular

Borracho

A Levante

Venéreas

Leed

Legión

La paz de Franco

Vago

Generalísimo y esvástica

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Herón de Alejandría y la genial idea de las puertas automáticas

20:46
Herón de Alejandría y la genial idea de las puertas automáticas

Ayer, mientras esperaba en la grada que comenzara un partido de baloncesto, estaba leyendo el libro El ojo desnudo, de Antonio Martínez Ron y en él se mencionaba a Herón de Alejandría como un pionero que intuyó que la luz viaja a una velocidad infinita y que los rayos siempre recorren el espacio más corto entre dos puntos, además de esbozar los primeros esquemas sobre la forma de reflejarse en los espejos. Además, se menciona en el libro su genio inventor y cómo fue capaz de idear las primeras puertas automáticas de la historia. Me acordé entonces de que había hablado de él ya en Curistoria como el inventor de la máquina de vapor y como el creador de la primera máquina de vending de la historia. Es momento, por tanto, de incluir su invento de las puertas automáticas a esta colección de inventos e ideas del gran Herón de Alejandría. Además, lo mejor no es el propio invento, sino el uso concreto que se le dio.

Alejandría era una ciudad del norte de Egipto y allí nació Herón en el siglo I d.C. Después de lo leído en el párrafo anterior quedan pocas dudas de su genio inventor y científico, siendo uno de los más importantes de toda la antigüedad. En su libro Neumática, describió lo que se conoce como el mecanismo de Herón, que era un sistema que permitía abrir y cerrar automáticamente las puertas del templo. Esto, que ya de por sí es impresionante, no es lo más impresionante de todo.

Sorprende aún más el uso que le dio Herón a su invento. Oculto el mecanismo de los ojos de todos, salvo de los sacerdotes del templo, el mecanismo funcionaba de tal forma que cuando se encendía un fuego de sacrificio en el templo, las puertas se abrieran por sí solas. Cuando el fuego se apagaba, el resultado era el contrario y las puertas se cerraba como por arte de magia, como si fueran los propios dioses los encargados de hacerlo.

La ciencia estaba, en realidad, detrás de todo ello. Herón sabía que al calentarse el aire se expande, por lo que diseñó un sistema en el que, al encender la gran hoguera ceremonial, el aire de un depósito que había bajo la misma y con el que estaba conectada se calentaba. En este depósito también había agua, que empujada por el aire en expansión, circulaba por un sifón hasta un recipiente que bajaba por el peso y ponía en marcha un sistema de poleas y cuerdas que abría las puertas. Al apagarse el fuego, se enfriaba el aire y otro contrapeso, situado en el extremo opuesto del sistema, revertía todo el proceso y las puertas se cerraban.

En ocasiones, según parece, el movimiento del aire en el sistema se aprovechaba para hacer sonar algún instrumento de viento, lo que hacía que el resultado fuera todavía más espectacular.

He encontrado un recurso educativo de EduCaixa sobre el mecanismo de Herón en el que pueden ver su funcionamiento de manera interactiva y muy ilustrativa. Bien merece una visita. De allí he tomado la imagen que acompaña la entrada.   
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Los cuáqueros, los pacifistas amigos del chocolate

23:19
Los cuáqueros, los pacifistas amigos del chocolate

Los cuáqueros son una comunidad religiosa cuyo nombre real es Sociedad Religiosa de los Amigos. Por eso a veces se les conoce también como los Amigos. El nombre, así, de entrada, no dice mucho, pero ahí llevan tres siglos y medio los cuáqueros siguiendo la sociedad que creó George Fox, su fundador. No es de las religiones o creencias más seguidas, pero tiene su nicho. Su principal característica, además de la espiritualidad lógica, es el pacifismo.

Todo empezó en 1647, cuando Fox, el fundador, se sintió llamado por Dios para que lanzara su propia versión del cristianismo, sin sacerdotes, ya que Dios está en todos y cada uno de nosotros y no hacen falta intermediarios. Esto fue en Inglaterra, pero cuando algunos de los cuáqueros pasaron el Atlántico, su posición en Estados Unidos fue más sólida. Sin ser multitudinaria, como decía, un par de presidentes de este país han sido cuáqueros: Richard Nixon y Herbert Hoover.

Donde sí han tenido una lista de miembros interesantes es entre los empresarios. Los bancos Barclays y Lloyds o la marca de zapatos Clarks, por ejemplo, tuvieron a un cuáquero como fundador. Lo más sorprendente de esta relación entre los cuáqueros y el mundo empresarial está en la confitería. Según parece, sus enfrentamientos con la religión estándar hacía que tuvieran complicado estudiar en muchos sitios, y por eso se buscaron su propio camino como empresarios.

Los cuáqueros fueron, durante más de un siglo, los reyes de las confiterías y las golosinas en Inglaterra. El interés por lo dulce tiene mucho que ver con su enfrentamiento al alcohol, que es la fuente de muchos males a sus ojos. Por cierto, esto me recuerda a una frase de Homer Simpson que dice algo así como (hablo de memoria): Cerveza, causa y solución de todos los males. Bien, algo parecido pensaban los cuáqueros, pero sólo en la primera parte de la cita: causa de todos los males. Por ello comenzaron a vender chocolate como bebida agradable y barata, y alternativa al alcohol.

De ahí pasaron a las chocolatinas y poco a poco los cuáqueros se hicieron dueños de este delicioso mercado. Además, tenían fama de gente justa y razonable, lo que ayudaba a que los clientes confiaran en ellos y les fueron fieles. Cuidaban a sus empleados, ayudaban a la comunidad. Todo esto les hizo disfrutar del mercado del chocolate y los dulces como líderes absolutos.

Cadbury, por ejemplo, que se acerca a los dos siglos de vida, es una muestra de esta relación entre los cuáqueros y el dulce chocolate. Esta empresa, que hoy está dentro de una multinacional, fue fundada en 1824 por John Cadbury, un cuáquero que comenzó vendiendo té, café y chocolate en Birmingham. El negocio se expandió por el lado del chocolate, y a mediados del XIX lo vendían ya en forma de barritas, de chocolatinas. En 1854, Cadbury eran oficialmente proveedores de chocolate y cacao para la Reina Victoria de Inglaterra.

Fuete: BBC
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Richard Owen, el inventor de la palabra dinosaurio

21:28
Richard Owen, el inventor de la palabra dinosaurio

Richard Owen fue un británico nacido en 1804, que como zoólogo y biólogo tuvo una enorme reputación en su país a mediados del siglo XIX. Cuando dirigía el departamento de Historia Natural dentro del Museo Británico, impulsó la creación de un museo propio para su ámbito, que sería el Museo de Historia Natural de Londres que todos conocemos. Después de una vida de reconocimiento y prestigio, lo cierto es que al final de su carrera, cayó un poco desgracia por representar una versión antigua de la ciencia para un grupo nuevos de personajes que configuraban una nueva forma de hacer ciencia, como Charles Darwin.

Owen fue el primero en usar la palabra dinosaurio para describir una nueva clase de animales cuyos restos fosilizados se acababan de descubrir. Eran unas bestias enormes. Es decir, acuñó la palabra dinosaurio que viene de dos palabras griega: deinos, que es algo así como terrible; y sauros, que significa lagarto. Es decir, dinosaurio significa lagarto terrible. No es mala elección de composición de palabra a juzgar por lo que uno puede sacar de los fósiles.

Antes de Owen, William Buckalnd, en 1824, ya había puesto un nombre a algunos de los bichos gigantes cuyas osamentas se habían descubierto. Buckland había usado el término Megalosaurus, es decir, lagarto gigante. Owen usó por primera vez la palabra dinosaurio, aunque en realidad la utilizó en femenino, en 1842, en un informe sobre reptiles fósiles.

Aunque se equivocó en otras cosas, era contrario a la teoría de la Evolución, por ejemplo, Owen sí acertó en ver toda una familia de criaturas en los pocos fósiles de dinosaurio que se habían encontrado en aquel momento. Hay que comprender que eran tiempos complicados para la ciencia, donde muchos de los conceptos aceptados durante siglos, y que en gran medida sostenían la visión general del mundo, se estaban cuestionando. Por otra parte, algo que siempre ha hecho la ciencia de un modo u otro.

La foto que encabeza la entrada representa al propio Owen junto a un esqueleto fósil de una Moa, unas aves no voladoras que se extinguieron no hace tanto, hace unos 5 siglos, por culpa del ser humano. La foto me parece una delicia.
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