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La historia de la joven bandera de Canadá y su hoja de arce

23:36
La historia de la joven bandera de Canadá y su hoja de arce

La bandera de Canadá quizás sea, junto con la de Estados Unidos con la Union Jack británica, una de las más reconocidas y famosas del mundo. Las franjas rojas a los lados y la hoja de arce, también roja sobre la franja central blanca, se asocian al momento con el país norteamericano. Pero lo cierto es que esa es la bandera de Canadá desde hace poco más de medio siglo. Es decir, ni en la Primera, ni en la Segunda Guerra Mundial, los canadienses no tenían esta bandera.

Bandera antigua de Canadá
Sorprende aún más que la primera propuesta para que Canadá tuviera una bandera propia con una hoja de arce data del siglo XIX. En 1895, un tipo llamado Edward M. Chadwick, entusiasta de la heráldica, propuso al gobierno canadiense tener una bandera propia, y que además tuviera esa hoja como protagonista. No tuvo éxito. Hasta 1871 la Unión Jack era la bandera oficial, y en ese año se llevó la famosa cruz británica al extremo superior izquierdo, y sobre un fondo rojo se incluyo un escudo, no sé si esta es la terminología correcta, con la heráldica de Ontario, Quebec, Nueva Escocia y Nueva Brunswick. Este diseño, con algún cambio en el escudo perduró hasta 1965.

En 1925 se había creado un comité para buscar una nueva bandera, pero no llegó a ningún sitio. Un par de décadas más tarde, en 1946, el Parlamento llevó a cabo un concurso para buscar un nuevo diseño, y recibieron 2.600 propuesta, aunque no cambió nada. Como decíamos, no sería hasta 1965 cuando llegaría el nacimiento del nuevo símbolo nacional. Un año antes, el Primer Ministro Lester B. Pearson, informó a la Cámara de los Comunes de que, ahora sí, tenían la firme intención de tener un nuevo diseño en su bandera. De nuevo se formó un comité, que evaluó muchas posibilidades y seleccionó tres diseños como finalistas.

Propuesta de bandera para Canadá

Propuesta de bandera para Canadá con la flor de Lis y la Union Jack

Además del que conocemos, había un diseño con la flor de lis y la Union Jack y otro con color azul y tres hojas de arce. El detalle natural, como vemos, tenía mucho peso. De hecho, en 1904 los atletas olímpicos canadienses ya habían lucido esa hoja en sus uniformes. Después de tantos años persiguiéndolo, no podía dejarse nada al azar. El diseño final de la hoja lo hizo Jacques St-Cyr, las dimensiones y las proporciones de la bandera fueron cosa de George Bist y, por último, el tono exacto de rojo fue definido por Günter Wyszecki.

El 28 de enero de 1965, hace poco más de medio siglo, la reina Isabel II proclamó la nueva bandera de Canadá como su símbolo nacional y se izó por primera vez, oficialmente, el 15 de febrero de ese año, en la Colina del Parlamento canadiense.

Ya hemos comentado que, para aquel momento, la hoja de arce ya era un emblema popular del país, y además tenía cierto reconocimiento en el extranjero. Esta hoja, que tiene 11 picos o puntas, y ese número no tiene ningún significado especial, algo extraño, ya que este tipo de símbolos está repleto de detalles y porqués para ellos.

Proclamación de la nueva bandera de Canadá

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El etarra que asesinó de un tiro en la sien al hombre que le había salvado la vida

20:53
El etarra que asesinó de un tiro en la sien al hombre que le había salvado la vida

Los hechos que les voy a contar hoy los conozco desde hace décadas, probablemente desde que era un niño. No recuerdo bien desde cuándo pero sí que esta historia siempre me impactó cuando la conocí. La he vuelto a leer hoy en la cuenta de Twitter de Consuelo Ordóñez, la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo. En esta cuenta se va haciendo una labor necesaria y esencial de recuerdo de las personas a las que ETA asesinó, quiénes eran y cómo fue. Una cuenta tristísima, pero, como digo, necesaria. Es esencial que no se olvide lo que hizo ETA, cómo lo hizo y a cuántas personas y familias asesinó y arruinó la vida.

La historia del asesinato de Ramón Baglietto es además una muestra perfecta de lo inhumanos que eran y son sus asesinos. Lo inhumanos que eran y son los etarras. ETA asesinó a Ramón Baglietto el 12 de mayo de 1980, es decir, tal día como hoy hace 39 años. Había sido concejal de UCD en Azcoitia y se ganaba la vida con una tienda de muebles en Elgóibar. Cuando ETA lo mató, tenía 42 años, y dos hijos, uno de 9 años y otro de 13.

Volvía a su casa tras cerrar su tienda y se dio cuenta de que lo seguían, aceleró, pero en una curva, más adelante, había dos etarras esperándolo y ametrallaron el coche. Baglietto perdió el control y se salió de la calzada, chocando contra un árbol. No murió ni por los tiros de las metralletas ni por el coche contra el árbol. Uno de los etarras, Cándido Azpiazu, se acercó al coche y al comprobar que Ramón aún seguía vivo, le disparó un tiro en la sien. Es terrible y de una maldad infinita, pero sabiendo que Ramón Baglietto le había salvado la vida a Azpiazu cuando este era un niño, uno no acaba de creérselo.

El primer cruce de las vidas de Baglietto y Azpiazu tuvo lugar en 1962 cuando, como decía, el primero salvó la vida al segundo. Ramón Baglietto estaba en la puerta de su tienda cuando delante de él pasó una señora que llevaba un niño en brazos y otro agarrado de la mano. El niño que caminaba llevaba un balón que se le escapó y tras el cual el niño salió corriendo a la calzada soltándose de su madre. Salió esta detrás del niño, justo cuando venía un camión. Ramón Baglietto corrió y tuvo tiempo de coger de los brazos de la madre al niño, salvándole así la vida. Ese niño era Cándido Azpiazu y tenía tan sólo 11 meses. Su madre y su hermano, de 2 años, murieron atropellados por el camión.

Azpiazu fue atrapado, juzgado y condenado a 42 años de cárcel. Tras 12 años en prisión, había salido libre. Por si fuera poco, cuando salió libre intentó poner un negocio en el mismo edificio donde vía la viuda de Ramón Baglietto, debajo de su casa. Supongo que alguien puede decir que había pagado su pena de cárcel y que era libre de poner un negocio donde quisiera, pero sólo alguien tan retorcido como Azpiazu estaría dispuesto a recordar a una viuda quién y cómo había matado a su marido. En cualquier caso, el negocio fue embargado por la Audiencia Nacional para que el terrorista pagara la indemnización a la que había sido condenado. Tras años de idas y venidas, en 2008 la cristalería salió a subasta, con las indemnizaciones aún sin pagar, y por poco más de 45.000 euros se la adjudicó la esposa del etarra. 

Esta historia es increíble y triste. Lo que cuenta es cruel e inhumano. En una entrevista en 2001, Azpiazu responde varias veces, cuando le preguntan sobre si sabía en el momento del atentado que Ramón le había salvado la vida, que su padre nunca se lo había dicho. Tal y como se expresa, y por sentido común, parece imposible que no lo supiera.
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El Grito de Dolores, el cura Miguel Hidalgo y la independencia de México

23:27

El poder de la palabra es grande y a veces desencadena una tormenta que cambia la historia. Algo así pasó el 16 de septiembre de 1810 en México, cuando el cura Miguel Hidalgo y Costilla arrancó una revolución contra la Nueva España, el virreinato español en la parte norte de América. Aquel hecho se conoce como el Grito de Dolores, no porque gritara una dama llamada así, sino porque ocurrió en Dolores, una localidad mexicana.

El día 16 de septiembre de 1810 fue domingo, y el cura repicó las campanas para que sus parroquianos acudieran, pero no a misa, como cabría esperar. El cura Hidalgo reunió a su gente y entonces lanzó un poderoso discurso contra el gobierno de Nueva España. Los ánimos se encendieron con las palabras del sacerdote, y tanto lo hicieron que comenzó una lucha independentista que acabaría dando lugar a un nuevo país: México. Es más, según parece, no dio un discurso aquella mañana, sino que dio tres, ante distintos grupos de personas.

El cura Hidalgo es uno de los padres de la patria en México. A esto no llegó él sólo y no fue sólo aquel día cuando todo se fraguó, lógicamente, sino que ya formaba parte el sacerdote de un grupo de personas que quería derribar el gobierno del virreinato y dejar de mirar a Europa. En España el trono lo ocupaba el francés José Bonaparte, José I, y por lo tanto no estaba en su mejor momento. Incluso al otro lado del Atlántico se mezclaban intereses y opiniones, con defensa de los criollos, renuncias a España y renuncias a un rey francés.

Hay diferentes versiones de las palabras de cura Hidalgo, con referencias algunas a Fernando VII, con referencias otras a la Virgen de Guadalupe, dando vivas a la religión en cierto casos… Lo cierto es que no se sabe qué dijo exactamente, porque cada testigo se quedó con una parte. También puede ser la confusión consecuencia de que, como decía, habló varias veces ante la gente a lo largo del día.

El Grito de Dolores es el punto inicial de una lucha de más de una década que llevó a México a su independencia. Fue también en septiembre, pero de 1821, el día 27 para ser exactos, cuando el Ejército de las Tres Garantías, entró en la Ciudad de México y acabó todo. O comenzó todo, según como se vea. A este ejército también se le llama el Ejército Trigarante, que es un nombre fantástico. Las tres garantías que buscaba con su lucha eran: la independencia, la unión de México y la instauración de la religión católica.

Volviendo al cura Hidalgo, pagó caro su Grito de Dolores y lo que vino detrás, ya que fue capturado, juzgado por la Inquisición y por un tribunal militar, que lo condenó a muerte. El 30 de julio de 1811, fue fusilado.
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Robert Malthus, el pensador que inspiró el malthusianismo y a Thanos

23:11
Robert Malthus, el pensador que inspiró el malthusianismo y a Thanos

Hace un par de semanas vi la película Los Vengadores: Infinity War, que no es la que está ahora en los cines sino la anterior. No soy muy amigo de las películas de superhéroes y esta es la única que he visto de todas las de Ironman, Spiderman, Los Vengadores y compañía. Al verla, me llamó la atención la motivación de Thanos, el malo de la película, para luchar por hacer desaparecer a la mitad de los seres o personas que existen en el Universo. Con un chasquido de sus dedos la mitad de todos se evapora. Thanos piensa que somos demasiados y que el equilibrio ha de recuperarse por el bien del Universo y de la mitad de nosotros que quede viva.

Decía que me llamó la atención la filosofía de Thanos, porque me recordó a Thomas Malthus, un conocido pensador británico nacido en 1766, que en su pensamiento económico ya se plantea el mismo resto demográfico que el malo de Los Vengadores. Malthus no es un cualquiera, formó parte de la Royal Society y sus trabajos fueron muy respetados. De hecho, la idea que lo asemeja con Thanos ha dado lugar al malthusianismo, que es una corriente de pensamiento con base en sus teorías y que tuvo influencia y seguidores, y hoy es una referencia cultura y de pensamiento.

Malthus pensaba que el crecimiento descontrolado y cada vez más rápido de la población daría lugar a problemas de recursos, de desabastecimiento. El número de personas crece a un número mucho más rápido que los recursos naturales necesarios para que esas personas puedan vivir, al menos con dignidad. En su proyección del mundo, Malthus aseguraba que la superpoblación llevaría a la escasez y, en el peor de los casos, llegaría incluso a la extinción en unas pocas décadas. Como bien sabemos, se equivocaba.

En la época de Revolución Industrial, el mundo estaba cambiando de manera muy rápida, al menos para los ojos de las personas de entonces, y seguramente Malthus no fue capaz de comprender bien algunos de esos cambios. Hoy, quizás estemos en una situación similar, aunque ese es otro debate. Volviendo a Malthus y Thanos, lo que no fue capaz de prever el pensador era que la propia tecnología y los propios avances que hacían la población aumentara, acabarían por dotarnos de herramientas y conocimientos que servirían para captar nuevos recursos, para optimizar los consumidos, para reciclar recursos… En definitiva, la propia ciencia permite que el mundo aguante, al menos lo ha hecho hasta ahora, con los aproximadamente 7.300 millones de personas que hoy vivimos.

En una búsqueda rápida por Internet al respecto de Thanos y Malthus, he dado con un artículo de Investopedia en el que comparan frases de uno y otro. Y la verdad es que se puede intercambiar el autor sin mucho problema:
  • La potencia de la población es infinitamente mayor que la potencia de la Tierra para producir subsistencia para el hombre. (Malthus)
  • La ciencia y la benevolencia de la naturaleza han permitido que florezcan miles de especies, más allá de la capacidad de su entorno para sustentarlos. (Thanos)
  • A través de los reinos animal y vegetal, la naturaleza ha dispersado las semillas de la vida con la mano más profusa y liberal. Comparativamente ha sido muy escasa en cuanto al espacio y el alimento necesario para criarlos. (Malthus)
  • Hay muchos actores en este gran drama, y parece que soy el único participante con una comprensión completa de la situación. (Thanos)
  • La angustia que surge de una escasez de provisiones caerá sobre los miembros menos afortunados de la sociedad. (Malthus)
Si quieren buscar más similitudes entre uno y otro, pueden leer el Primer ensayo sobre la población, de Robet Malthus, y perseguir entre sus líneas a Thanos.
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James Ussher el arzobispo que calculó la fecha exacta en la que se creó el Universo

23:11
James Ussher el arzobispo que calculó la fecha exacta en la que se creó el Universo

Es obvio que la mayoría de las personas, por no decir todas, no manejamos bien las magnitudes y los números enormemente grandes ni los muy pequeños. El tamaño del universo, el número de estrellas, la edad de nuestro planeta, los minutos que hay en la mañana de un lunes… son magnitudes tan enormes que nuestra mente no es capaz de comprenderlas bien. Algo similar pasa con lo minúsculo, con el tamaño del átomo o de las células de nuestro cuerpo, por ejemplo. Por esto mismo, y por otras muchas razones, cuando hace unos días conocí los cálculos del arzobispo James Ussher sobre el mundo, tomé nota mentalmente al momento de que tenía que escribir una entrada sobre ello.

Me encontré la referencia a James Ussher en el libro Los jinetes del Apocalipsis, que es, principalmente, la transcripción de una conversación entre Richard Dawkins, Christopher Hitchens, ya fallecido, Daniel Dennett y Sam Harris; sobre ciencia, religión y ateísmo. Los cuatro se colocan del lado del ateísmo y por lo tanto la referencia al arzobispo era poco positiva. Y no se les puede culpar, porque el alarde de autoconfianza del mismo es prodigioso.

Nacido en Dublín en 1581, James Ussher, cuyo nombre aparece en ocasiones como Jacobus Usserius, fue arzobispo de Armagh, una localidad de lo que hoy es Irlanda del Norte, y un destacado teólogo. No se le puede negar esfuerzo y empeño, rasgos del carácter que hay que aplaudir, por mucho que uno los dedique a empeños un poco absurdos. Y digo esto porque Ussher publicó un libro titulado Los anales del Antiguo Testamento, tras estudiar a fondo y literalmente la Biblia, en el que llegó a consignar la edad exacta de la Tierra o del Universo. El tiempo desde la Creación, realmente. Contrastando datos en otros textos y en base a la duración media de la vida humana, suponiendo que esta ha sido siempre constante, más o menos, teniendo en cuenta el nacimiento de Cristo… y vaya usted a saber qué más metió en las ecuaciones, lo cierto es que llegó a una fecha concreta:
El anochecer previo al domingo 23 de octubre del año 4004 antes de Cristo, se creó el Universo, el mundo. Esto es, el 22 de octubre del 4004 a.C. a última hora.
No contento con eso, también determinó que Adán y Eva habían sido expulsados del paraíso el lunes 10 de noviembre de ese mismo año y que el Diluvio Universal acabó el 5 de mayo del año 2348 antes de Cristo. Esto es, Noé llegó al monte Ararat tal día como hoy hace 4.366 años.

En su tiempo se tomaron sus cálculos como acertados, entre otras razones, porque lo decía un arzobispo y se basaba en la Biblia. Por cierto, todo esto, de acuerdo al calendario juliano, que era el suyo. Como decía, todo un alarde de autoconfianza en sí mismo y en sus cálculos.
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La Alemania de Weimar, de Eric D. Weitz

12:29
La Alemania de Weimar, de Eric D. Weitz

No hace mucho que se ha publicado una edición actualizada del libro La Alemania de Weimar, de Eric D. Weitz, que encaja perfectamente con este año 2019, ya que se cumplirán el próximo agosto 100 años desde que nació oficialmente la que se conoce como República de Weimar, nombrada así a posteriori, por la ciudad en la que se firmó la constitución que le daba cuerpo.

En los últimos meses de la Primera Guerra Mundial Alemania ya estaba envuelta en el caos y la revolución y aquello generó el final de la guerra y un buen número de cambios políticos, con más democracia, más socialismo y con movimientos obreros. Esta revolución alemana llegó hasta 1919, cuando se redactó una nueva constitución en Weimar, con libertad de expresión, de reunión, de propiedad, sufragio universal, reconocimiento de derechos y representantes laborales… En definitiva, una de las constituciones más avanzadas y democráticas de su época. Ese espíritu caló en la sociedad y dio lugar a cambios en todos los ámbitos culturales y artísticos.

La revolución de 1918-1919 propició otra revolución, mucho más amplia y profunda, que, como era de esperar, también tenía detractores y enemigos. Poco a poco estos fueron ganando la partida, limando el impacto de las nuevas ideas y, de hecho, uno de los lastres de la República en la historia es cargar con lo que vino después, en 1933, el Tercer Reich.

Este libro de Weitz no sólo es un magnífico libro de historia, sino que es una lección de cómo pueden cambiar las situaciones y de la debilidad de la política. En la parte histórica de la obra, podremos leer sobre cómo era la época, cómo se vivía y los cambios y nuevos aires que llegaron a partir de 1919. La modernidad se abrió camino con nuevas formas de arte, con músicas distintas, con nuevo pensamiento... No todos, como es lógico, estaban a favor del cambio, y no pocos abogaban por los valores tradicionales.

En la parte política, como se ha comentado muchas veces, se hace extraño cómo una sociedad así, llena de libertad y de creatividad, acabara embocando en el nazismo y en el populismo. La economía y la crisis tensionaron todo, con problemas económicos internacionales y con las imposiciones de los vencedores de la Primera Guerra Mundial. Los extremos políticos fueron ganando relevancia y acabaron por romper la cuerda.

Estamos, por tanto, ante un tratado transversal y profundo, que es a la vez historia y política. Con un buen número de fotografías repartidas por el texto, es una referencia básica para conocer 15 años de la historia de Alemania y de Europa que todavía están muy presentes en nuestra cultura. Con situaciones y acciones sobre las que aprender para comprender el mundo actual. Los capítulos son independientes, no cronológicos, centrándose en una determinada visión o parte y, entre todos, tenemos la globalidad de esos dos puntos de vista de los que hemos hablado.
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La firma de Napoleón y cómo conocía los movimientos enemigos por la prensa

22:09
La firma de Napoleón y cómo conocía los movimientos enemigos por la prensa

Hoy les quiero comentar un par de detalles sobre Napoleón que he conocido en los últimos días. La primera de ellas hace referencia a una de las formas de informarse a la que el Gran Corso dotaba de gran importancia entre sus fuentes: los periódicos extranjeros. Parece algo curioso que se fiara más de lo que publicaban los diarios de los respectivos países a los que vigilaba, que de la información que le enviaban sus agentes en dichos países.

Además de ser un lector voraz de literatura y de todo tipo de libros, Napoleón prestaba mucha atención a los reporteros extranjeros. Algunos diarios británicos eran traducidos y supongo que, filtrados en cierta medida, para que él los leyera con detalle. A partir de esas lecturas en Francia eran capaces de estimar cómo iban las campañas de sus enemigos, cómo eran los movimientos de sus tropas y por qué lugares andaban los generales más importantes. En 1808 Napoleón escribió a Jean-Baptiste de Champagny, que había sustituido un año antes a Tallyerand como ministro de Exteriores, quejándose de que no le llegaban como debieran los periódicos ingleses, haciéndole saber también la importancia de la información que habitualmente le reportaban.

Según parece Wellington también opinaba que la prensa en ocasiones se extralimitaba en su obligación de informar y contaba demasiados detalles. El inglés envidiaba el control que Napoleón ejercía sobre la prensa francesa. Es lógico que, si Napoleón confiaba en los periódicos extranjeros para importar conocimiento de inteligencia, protegiera en la medida de lo posible sus intereses controlando la prensa local. Wellington se quejó en noviembre de 1809 ante el secretario de la Guerra y las Colonias, Lord Liverpool, al respecto de eso mismo, de la cantidad de información que la prensa daba. Se quejaba el general de que no se ejercía control alguno, llámenlo censura si quieren, y que se publicaban las posiciones de las tropas, los movimientos, el tamaño de las fuerzas… y que eso hacía que fuera más difícil hacer la guerra en España y Portugal, que era por donde andaba el duque de Wellington entonces.

Les decía al comienzo que en esta entrada habría un par de detalles o temas sobre Napoleón. El segundo sobre el que quiero hablarles me lo encontré hace unos días ojeando una vieja enciclopedia. En el apartado sobre grafología, a la que yo le otorgo un valor tendente a cero, ponían como ejemplo las firmas de Napoleón después de la gran victoria de Austerlitz y tras su abdicación, respectivamente. Aquí les dejo la imagen con una y otra, victoria a la izquierda, abdicación a la derecha.

Firma de Napoleón

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