Las esquelas falsas de Twain y Kipling

Mark Twain Ya hemos comentado en otras ocasiones que en ocasiones los periódicos se equivocan y dan por muertos a hombres que aún están vivos y coleando. Es más, en ocasiones no se han tomado demasiado bien desde el periódico que la realidad contradiga sus noticas, por falsas que sean, como en el caso de Ventura de la Vega. Uno de esos errores lo cometió en 1907 un diario de Nueva York con Mark Twain.

Elvis ha abandonado el edificio

Elvis Presley Esta mañana he escuchado en la radio la frase que da título a esta entrada y he pensado que quizás sería bueno contar su origen en Curistoria. La primera vez que supe de ella, al menos conscientemente, fue como título para una obra de arte que representaba a Elvis muerto. Es una frase relativamente común y tiene su origen, como es lógico, en Elvis Presley. Al parecer, era la frase que utilizaban los

Epitafios famosos colectivos

Puente de Arnhem Como aclara el título de la entrada, esta pequeña colección de epitafios se centra en aquellos dedicados a grupos de hombres que combatieron y dejaron sus vidas, en gran número, en la lucha. Quizás en otro momento haya que hacer un repaso a epitafios personales e individuales. Ni por fama o recompensa, ni por puesto o rango, ni atraídos por la ambición o acosados por la necesidad, sino en simple obediencia al

El despiste al volante que desencadenó una guerra

El atentado de Sarajevo El atentado de Sarajevo es el nombre con el que se conoce habitualmente al asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del Imperio Austrohúngaro, que tuvo una importancia fundamental en el estallido final de la Primera Guerra Mundial. La organización terrorista Mano Negra planeó un atentado con bomba contra el archiduque. Poco después de las diez de la mañana uno de los terroristas lanzaba una bomba contra el coche de

La música en el entierro de Quevedo

Francisco de Quevedo Son varias las curistorias que ha protagonizado el gran Quevedo, y es que cada poco se topa uno con una ocurrencia suya o con una muestra de su afilado ingenio. Una vez quedó encima de Felipe IV y también a ese mismo rey lo comparó, con acierto, con un agujero. En términos más mundanos, dejó claro que donde se mea no se ponen cruces. Por cierto, que esto último de las cruces

El condenado a muerte al que indultó un volcán

Saint-Pierre después de la erupción En mayo de 1902, en la isla de Martinica, en el Caribe, había dos hechos importantes en marcha: unas elecciones y la actividad del volcán Monte Pelée. Este último estaba expulsando a la atmósfera ya gran cantidad de humo y cenizas, lo que era preocupante pero estaba en un segundo plano para Louis Mouttet, gobernador de la isla. Este hombre tenía en la primera posición de su lista de preocupaciones

Mi mascota es una mosca o cómo evitar al fisco

Virgilio Yo, que tengo una preciosa labrador retriever como parte de mi familia, y digo bien, familia, sé cuánto se les llega a querer a las mascotas y lo que significa un animal en la vida de una persona. Pero aún así, créanme que no acabo de comprender bien lo que hizo Publio Virgilio Marón, el poeta que en el siglo I a.C. escribió La Eneida. Bueno, en realidad si lo entiendo, y espero que

El garrote, un regalo del rey a la reina

Garrote Cuando había pena de muerte en España, como es lógico, había verdugos y formas oficiales de acabar con las personas. Había varios medios válidos para acabar con la vida de los condenados, pero el garrote como método para las ejecuciones fue un regalo de cumpleaños del rey a la reina. El garrote era una máquina que estrangulaba rompía el cuello al reo mediante un sistema mecánico, estando este sentado y con el cuello sujeto por un

Ladrones de cuerpos, los resucitadores

En la segunda mitad del siglo XVIII y hasta el primer cuarto del siglo XIX, en Inglaterra, la necesidad de cadáveres para el aprendizaje de la anatomía por parte de los médicos tuvo un cierto repunte. Existía, desde siglos antes, una ley que permitía a los cirujanos quedarse con algunos de los cuerpos de los ejecutados para estas labores, pero el flujo de cadáveres nunca fue suficiente para las necesidades que había. Aparecieron entonces los