No pasó nada el día que comenzó la Revolución Francesa

Se acaba de publicar en España el libro 14 de julio, escrito por Éric Vuillard, que tiene buena pinta, aunque aún no he tenido oportunidad de leerlo. En él se cuenta la historia alrededor de la toma de la Bastilla, la fortaleza medieval que servía como prisión y cuyo asalto siempre se establece como punto de partida de la Revolución Francesa. En realidad, según parece, no había más que siete prisioneros aquel día en el lugar,

Si no tienen pan que coman pasteles

(María Antonieta) En ocasiones la cultura popular pone en la boca de algunos personajes palabras que se sabe casi con toda certeza que nunca llegaron a pronunciar. Es el caso de unas famosas palabras de María Antonieta de Austria, reina de Francia y esposa de Luis XVI. Según la cultura popular de su boca salió el famoso: si no tienen pan que coman pasteles; aunque dejémoslo ahí, en la cultura popular, porque la historia no

Joseph Guillotin era contrario a la pena de muerte

(Joseph-Ingace Guillotin) Joseph-Ingace Guillotin fue un médico y diputado francés nacido en 1738 y fallecido en 1814. Con estos datos, apuesto a que muchos de ustedes ya están pensando en la guillotina, y no van desencaminados. Guillotin no era partidario de le pena de muerte y tras el estallido de la Revolución Francesa y siendo miembro de la Asamblea Nacional pidió a sus compañeros que acabaran con las formas tan crueles de ejecución que se

A la cárcel para esconderse de la justicia

Joseph Chinard Pocos sitios existen mejores para esconderse de la justicia que dentro de una cárcel, siempre que la justicia no conozca la identidad real del hombre que tiene preso. Y esta curistoria que comienza por donde debía finalizar, es decir, por la moraleja, tiene como protagonista y ejemplo de su máxima al francés Joseph Chinard. Nacido en Lyon en 1756, Chinard fue un escultor de fama, que se formó y ejerció entre Francia e

El café, causa de la Revolución Francesa

El 12 de julio de 1789, Camile Demoulins estaba en el Café de Foy, discutiendo con otros en torno a la revolución, que aún no había empezado en Francia. En un momento de la discusión, Demoulins se subió a una de las mesas y llamó a todos los que allí estaban a la armas, a la revolución. Así empezó la Revolución Francesa, en un café. Allí comenzó a rodar la bola de nieve que arrasó

El calendario revolucionario

El conocido como calendario revolucionario de 1792 surgió en Francia en octubre de 1793 y estuvo en uso hasta el primer día de 1806, como parte de las acciones llevadas a cabo para romper con la tradición religiosa y con el pasado. Después de no pocas discusiones entre un heterogéneo grupo de expertos en diferentes áreas, se determinó que el 22 de septiembre de 1792 (de ahí su nombre), día en que se proclamó la