Ahí va un recuerdo personal. El abuelo de mi buen amigo “Tote”, el Señor Pepe, (los dos José, y ninguno) era un tipo con un humor estupendo y que siempre estaba de broma. Lo recuerdo perfectamente, sentado en el sillón leyendo siempre novelas del oeste. Tenía una colección grandiosa de
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