Cuando hace unos días relataba la historieta sobre el Cupido de Miguel Ángel Buonarroti y cómo lo vendió, SUSO, un lector de blog, dejó un comentario en la entrada sobre “un hombre sosteniendo en sus manos la piel de una cara humana despellajada” en la Capilla Sixtina. Hoy contaré esa
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