Permítame que insista

Parafraseando a Matías Prats, permítame que insista. Y sin parar de parafrasear, hagámoslo ahora con el mítico Francisco Umbral y su no menos mítico «he venido a hablar de mi libro», una frase que ya forma parte de nuestro lenguaje. Bien, como es casi obligado de vez en cuando hacer campaña por uno mismo, hoy toca hablarles de mis libros, pero en lugar de hablar yo, que está feo, les voy a dejar aquí opiniones

La muerte de Rilke, la rosa, la espina y el poeta

(Rainer Maria Rilke) Esta tarde, volviendo a casa, escuchaba el podcast del último programa de La estación azul, el programa de libros de RNE, como hago todas semanas. En él hablaban de un libro sobre Rainer Maria Rilke escrito por Mauricio Wiesenthal que acaba de publicar Acantilado. Comentaba Wiesenthal en el programa la muerte del protagonista de su libro y la verdad es que fue especial, tuvo algo de poético, aunque una muerte al fin y

Junto, el club de intercambio de ideas de Franklin

(Benjamin Franklin en el National Constitution Center de Philadelphia) El intercambio de ideas siempre es enriquecedor, pero si además se hace entre amigos y en un ambiente abierto y con la firme intención de ayudar y compartir, sube aún algún puesto en la lista de las cosas buenas de la vida. Por otra parte, cuando se mezclan visiones y conocimientos de varias disciplinas, el resultado es a menudo bueno y puede dar lugar a grandes

Joe Beyrle, el hombre que luchó en dos ejércitos

(Beyrle, cuando era prisionero de guerra) Siempre me ha llamado la atención la juventud de la mayoría de los soldados que en la Segunda Guerra Mundial tuvieron que enfrentarse a situaciones terribles y vivir experiencias, con 20 años, que los marcaron más que cualquier otra en sus vidas. Esa edad, 20 años, tenía el estadounidense Joe Beyrle cuando fue lanzado sobre Normandía por primera vez para llevar oro a la resistencia francesa. Poco después, el

Los once mandamientos de Henry Miller para escribir

(Henry Miller) Siempre me han gustado las listas, y no me refiero a las chicas listas, que también, sino a lo que la RAE define como una enumeración, generalmente en forma de columna, de personas, cosas, cantidades, etc… que se hace con un determinado propósito. Me fascinan las listas, casi de cualquier cosa. No hace mucho que me regalaron el libro Listas memorables, cuyo recopilador y por lo tanto autor es Shaun Usher, alguien cuyo

Craso, el romano al que los fuegos hacían rico

(Busto de Craso en el Museo del Louvre) Hace unos años les contaba que Marco Licinio Craso está considerado el hombre más rico de la historia y también veíamos que la codicia y las malas artes parecían las guías que había seguido en su camino para conseguir más y más riqueza. Hoy, vuelvo a Craso, ya que en un libro muy interesante que estoy disfrutando, Ricos, escrito por John Kampfner, tratan lo que hizo Craso,

Científicos a tiempo parcial

(Aleksandr Borodin) Es habitual que músicos, escritores, artistas y muchos otros personajes que hoy son historia, fueran en su vida músicos, escritores o artistas, simplemente a tiempo parcial, mientras desarrollaban otra labor para ganarse la vida. También ha habido casos de científicos a tiempo parcial que llegaron a conseguir avances notables o al menos destacar en un determinado campo. Incluso ha habido hombres que han sido músicos mientras eran científicos, como Aleksandr Borodin, famoso químico

Golpes de gracia, de Joxemari Iturralde

(Paulino Uzcudun fotografiado porIndalecio Ojanguren) El tipo que ven en la foto con la que arranca este texto es Paulino Uzcudun, alguien a quien seguro la mayoría de ustedes no conozcan, y en cambio bien merece tener un lugar en su memoria. Nacido en Régil, en el País Vasco, en 1899, durante los años 20 y 30 del siglo pasado fue uno de los boxeadores más importantes del globo. Campeón de España y campeón de

Lo que opinaba Miguel Servet de los alemanes

(Miguel Servet) A veces, cuando un hombre dice algo, hay que prestar atención. Si ese hombre llegó a morir por aquello que decía y lo defendió por encima incluso de su propia vida, entonces, la atención que merece es un poco mayor. Y por último, si ese hombre tiene la talla y los conocimientos que tuvo Miguel Servet, en ese caso la atención es casi una obligación. Dicho lo cual, y como no es este