Educación

La burocracia impidió el nacimiento del Internet ruso

Con la guerra de Ucrania se han impuesto muchas sanciones a Rusia y algunos servicios de Internet se han visto afectados. Esto me ha traído a la cabeza la historia de cómo la burocracia impidió el nacimiento del Internet ruso. Bueno, siendo exactos, del equivalente a ARPANET. Conocí esta historia, por cierto, en el libro Nieve Negra, de Jorge Benítez, un libro sobre historias de ajedrez del que les hablé hace tiempo.

La burocracia impidió el nacimiento del Internet ruso y desesperó a su impulsor, Victor Glushkov

Es muy conocido que ARPANET, la red de computadoras que en los años 60 fue creada bajo el impulso del Departamento de Defensa de Estados Unidos, fue el germen de Internet. Los beficiarios del proyecto eran diferentes civiles e incluía distintas entidades, muchas de ellas académicas y, por lo tanto, no militares. Internet fue creciendo a partir de esa infraestructura primaria y de su filosofía.

En el otro lado del Telón de Acero, en la parte soviética, hubo un proyecto similar, pero no llegó a florecer. Su padre fue Victor Glushkov, un matemático nacido en 1923 que podemos sumar a la lista de pioneros del mundo de la computación. En 1960 fue nombrado director del Instituto de Cibernética de Kiev. Por cierto, ahí fue donde nació la curiosa idea de Cybertonia, de la que quizás les hable otro día. Desde esa entidad trató de promover la creación de una red de computadoras soviéticas para uso civil, también partiendo de los recursos que tenía el ámbito militar. No era el primero en plantearlo, sino que retomaba una idea de Anatoly Kitov, un científico militar anterior a él y que pagó cara su idea.

Las computadoras que había en el bloque soviético estaban en manos los militares, y ya estaban interconectadas y funcionando en red. La propuesta de Kitov era que se diera acceso a esa red y sus computadoras a la sociedad civil a través de algunas entidades académicas y científicas. Cuando planteó la idea en la década de los 50, esta se interceptó antes de que llegará a las más altas instancias. Además se expulsó a Kitov del ejército y del Partido Comunista. El control de la tecnología debía quedar en manos del ejército y todas las ideas y documentos al respecto fueron declarados material secreto.

Tan harto quedó Glushkov de burocracia que hasta lo expuso en el título de sus memorias

Glushkov propuso algo similar, pero unos años más tarde, por lo que el número de computadoras era mucho más alto que en la época de Kitov. Él quería conectar ya cerca de 20.000 terminales. Entraba en competición con proyectos similares en los Estados Unidos y en Europa, y era el momento adecuado. Eso sí, si bien el proyecto tenía equivalentes, el nombre era netamente ruso: Sistema Automatizado Estatal para la Recopilación y Procesamiento de Información para la Contabilidad, Planificación y Gobernanza de la Economía Estatal. Afortunadamente tenía una abreviatura: OGAS.

La Internet rusa ya había sido condenada a la nada casi antes de nacer por el miedo a que de algún modo restara poder a los líderes del partido. Pero también porque era un proyecto enorme, tanto tecnológica como económicamente, y la burocracia rusa la derrotó. Nos podemos hacer una idea de esto último, de la burocracia, si tenemos en cuenta que Glushkov tituló sus memorias A pesar de las autoridades. Pero hay más pruebas de ello.

Otro detalle en este sentido lo tenemos en algo que cuenta Benjamin Peters en su libro sobre la historia de la Internet soviética, titulado How to network a nation. Al parecer, en sus últimos días de vida, Glushkov estaba en el hospital aún trabajando. Precisamente, trabajaba en sus memorias, dictándoselas a su hija. Lo visitó entonces Dmitry[sic] Ustinov, que en aquel momento era ministro de Defensa. Hablamos de enero de 1982 y el ministro apreciaba el trabajo y las ideas de Glushkov, por lo que aguantó bien las quejas sobre la burocracia estatal.

Al final el ministro le preguntó si él podía hacer algo y la respuesta fue definitiva, dejando claro que donde el gobierno veía únicamente temas militares él veía más allá. Le dijo:

Déjelo, ¡envíe un tanque!

Curistoria

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