El mes pasado este blog cumplió 20 años, y una de las primeras entradas que publiqué fue la explicación de por qué Shakespeare y Cervantes murieron en la misma fecha, pero en distinto día. La fecha, como sabrán, fue el 23 de abril de 1616. El día fue diferente porque el país de Cervantes se guiaba por el calendario gregoriano, y el de Shakespeare por el juliano. Por lo tanto, Cervantes murió 11 días antes que el inglés. Otro literato inglés, casi dos siglos y medio antes, se ganó un premio de un galón de vino diario para el resto de su vida, y ahí arranca una historia que acaba con el vino español como sueldo para los poetas ingleses.
Ese hombre con el que comenzó todo era Geoffrey Chaucer, el autor de Los cuentos de Canterbury (afiliado). El 23 de abril de 1374, día de San Jorge, que es el patrón de Inglaterra, el rey le otorgó ese derecho a recibir bebida gratis durante el resto de su vida. En algunos lugares se dice que fue porque en la celebración de ese día recitó unos versos y Eduardo III se los reconoció con ese presente a perpetuidad. Pero parece que no fue así del todo.
Chaucer actuaba como diplomático para el rey y ostentaba otros cargos en el entorno real, y probablemente fue esto lo que le hizo ganar su bebida a costa del rey. Esto no impide que en esa fecha hiciera gala de sus creaciones literarias, pero el pago más bien sería por sus servicios no artísticos. Ese pago diario debía ser recogido en el puerto de Londres.
Cada día se llevaba un galón de vino. Es decir, 3,8 litros, aproximadamente. En mi opinión, mucho vino para un hombre, porque serían unas cinco botellas de las actuales, que suelen ser de 750 ml.
Esto también debía pensarlo el propio Chaucer, porque se dice que lo que solía hacer era venderlo y así transformarlo en dinero contante y sonante. La logística de todo el proceso, siendo diario, era un poco absurda y hasta complicada, pero a pesar de ello se mantuvo varios años, hasta 1378. Para entonces ya había un nuevo monarca en el trono inglés, Ricardo II.
Ante la petición del poeta, Ricardo II aceptó cambiar la entrega diaria en especie por un salario anual equivalente. Así se siguió haciendo hasta el año 1400, cuando el escritor dejó este mundo.
El 18 de abril de 1378 se produjo el último pago en forma de vino. Hasta esa fecha, habían sido aproximadamente 1.400 días los que Chaucer fue hasta el puerto a por su recompensa. En total se llevó más de 5.300 litros. Estas prebendas no eran tan raras en aquel tiempo. Unos siglos después, por otra parte, se estipuló el pago con vino de Canarias a los poetas laureados ingleses.
En los siglos XVI y XVII el vino de las Islas Canarias era considerado uno de los mejores de Europa. Tanto es así que al hombre que nombraban Poeta Laureado en Inglaterra, que es un cargo honorífico oficial, se le incluía como estipendio por ese honor 100 libras anuales y un tonel de caldo originario de Canarias. Ese tonel debía ser de 477 litros. Se tenía a los caldos canarios por un producto de máxima calidad en su género.
Shakespeare lo menciona en la segunda escena de la parte II de Enrique IV:
i’ faith, you have drunk too much canaries, and that’s a marvellous searching wine, and it perfumes the blood ere one can say “What’s this?” How do you now?
Ese canaries no es otra cosa que el vino de las Islas Canarias. Esto vuelve a llevarnos a Chaucer recogiendo su pago en el puerto. No es descartable que se le entregara directamente de las existencias recién importadas.
Ese mandato se respetó hasta 1790, cuando se pensó probablemente que aquello era complicado y poco digno. Se eliminó entonces el vino de la pensión, sumando 27 libras anuales como compensación.
Se siguen nombrando poetas laureados, que es una distinción que ostenta sólo uno en cada momento de la historia. El actual es Simon Armitage, desde el 10 de mayo de 2019. En 1984 Isabel II nombró a Ted Hughes y se recuperó la tradición del vino español en cierta medida. Desde entonces, en el momento de recibir el honor, el poeta recibe una barrica de jerez. Equivale a 720 botellas, que se suelen suministrar a un ritmo de 72 por año, durante los 10 primeros años en el cargo.
Es importante remarcar que esto ya no corre a cargo de la reina o el rey de Inglaterra, sino que son los propios bodegueros jerezanos los que lo hacen. Es una campaña de marketing, cómo negarlo, pero también un gesto de la unión entre el vino español y los poetas y escritores ingleses. El autor puede viajar a Jerez para elegir su propio vino y hasta puede diseñar las etiquetas de las botellas que se le entregarán.
Para finalizar, recuerden que no habríamos tenido El Señor de los Anillos de Tolkien sin las bodegas Osborne de Cádiz.
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