Navegación

La mujer que sobrevivió al Titanic y al del resto de catástrofes de la clase Olympic

Hay gente, y gatos, con suerte. O con mala suerte, según cómo se vea. Comprenderán por qué digo esto en cuanto conozcan a Violet Jessop, la mujer que sobrevivió al Titanic y al del resto de catástrofes de la clase Olympic. En ocasiones se la llama la Dama Insumergible, y ahora comprenderán por qué.

Si bien nació en Argentina en 1887, pero su nacionalidad era británica. Fue enfermera y camarera, y en 1910 trabajaba como esto último para la mítica empresa de transatlánticos White Star Line. En junio de 1911 fue destinada al RMS Olympic, a la sazón, el barco más grande y lujoso del mundo. El 20 de septiembre, el RMS Olympic chocó con el buque de guerra HMS Hawke. Por suerte no hubo muertos ni heridos de gravedad, así que no pasó de un susto. El barco también se salvó.

La maldición de la clase Olympic: dos de sus tres buques se fueron a pique

El RMS Olympic dio nombre a una clase de buques que se construyeron en los astilleros irlandeses de Harland & Wolff para la White Star Line. Además del Olympic, otros dos barcos formaron parte de esa clase: el RMS Titanic, y el HMHS Britannic.

Por cierto, en el nombre de los barcos británicos las siglas iniciales significan lo siguiente:

  • RMS – Royal Mail Ship (Buque Correo Real). En ocasiones la S se atribuye también a Steamer, es decir, vapor. Son de uso civil y, como su nombre indica, podían transportar el correo.
  • HMS – His/Her Majesty’s Ship (Buque de Su Majestad). Estos barcos son de uso militar.
  • HMHS – His/Her Majesty’s Hospital Ship (Buque Hospital de Su Majestad). En este caso la nave es de uso hospitalario.

Dicho esto, volvamos con la señorita Jessop y sus viajes.

Tras el accidente del RMS Olympic aceptó ser trasladada al RMS Titanic, donde su sueldo sería más alto. Como sabrán, el Titanic solo hizo un viaje, en 1912, y no llegó a completarlo, así que hace falta explicar lo que le esperaba a nuestra camarera en aquel trayecto inaugural. Felizmente para ella, tras el choche de la nave con el iceberg, fue subida a uno de los botes de salvamento.

Según contó en sus memorias, alguien le puso en los brazos un bebé cuando el bote salvavidas comenzó a descender. Esto nos da una idea de lo que debieron ser aquellos momentos de caos y pánico, mientras la orquesta seguía tocando. Después, a bordo del RMS Carpathia, que acudió a la llamada de socorro del Titanic, encontró a la madre de aquel bebé.

Violet Jessop, la mujer que sobrevivió al Titanic y al del resto de catástrofes de la clase Olympic, no dejó de navegar a pesar de todo lo vivido

En febrero de 1916, Violet Jessop seguía en su trabajo en los transatlánticos de la White Star Line, ahora a bordo del HMHS Britannic como enfermera. El buque había sido botado en 1914, pero la Primera Guerra Mundial lo había convertido en un hospital flotante. De hecho nunca sirvió como barco de pasajeros. El 21 de noviembre de 1916, en el mar Egeo, topó con una mina submarina y en unos minutos la proa comenzó a hundirse.

Jessop se encontró de nuevo subida a un bote salvavidas. Pero la mala suerte, o la buena, seguía con ella, porque el bote fue succionado por las hélices y hecho pedazos. Se salvó saltando al agua momentos antes de que esto ocurriera, aunque quedó inconsciente al golpearse la cabeza. Los ocupantes de otra embarcación de salvamento la rescataron.

El HMHS Britannic se fue al fondo. Mucho más rápido que el Titanic. Era el segundo en hacerlo de los tres barcos de la clase Olympic que existían. En los dos hundimientos estuba Jessop a bordo, y también lo estaba cuando el RMS Olympic tuvo su accidente.

En cualquier caso parece que Violet Jessop era valiente, ya que no se amedrentó por aquella sucesión de accidentes. Después de trabajar en tierra durante un tiempo, casarse y divorciarse, volvió al mar. Primero a bordo del Olympic, otra vez, y posteriormente en otros buques, hasta 1950. Más de 40 años de servicio en alta mar. Falleció en 1971.

Violet Jessop no fue la persona con más suerte a bordo del Titanic, ya que este honor lo tiene el noruego Karl Dahl, como ya comentamos hace tiempo. Pero a juzgar por esta vida de naufragios, no podemos decir que la fortuna no la agarrara por los pelos en alguna ocasión y la sacara del agua, figuradamente. Y no tan figuradamente, porque cuando la rescataron tras el hundimiento del HMHS Britannic tiraron de su cabellera para subirla a un bote. Recuerden que no pocas veces los marineros se salvaban por sus pelos largos, y por eso se dejaban melena. Ese es el origen del dicho salvarse por los pelos, por cierto.

Manuel J. Prieto

Entradas recientes

El pueblo que prohibió bailar durante 82 años e inspiró la película Footloose

Hubo una ciudad de Estados Unidos en la que no se podía bailar. Que el…

1 semana hace

La escultura de nieve de Miguel Ángel Buonarroti

Ya conté aquí que Miguel Ángel esculpió la espalda de Cristo en La Piedad, aunque…

2 semanas hace

El origen y la popularización del chocar los cinco

Hay muchos gestos que usamos para saludar o celebrar con otros: una palmadita en la…

3 semanas hace

Cuando los crucigramas eran eran un problema como hoy son las redes sociales

Hace poco más de un siglo los crucigramas se popularizaron hasta convertirse en un problema…

4 semanas hace

El hombre del sombrero verde y la hipocresía de los políticos

Ya sabemos que muchos políticos son promotores del haz lo que digo, no lo que…

1 mes hace

¿Por qué llamamos «silueta» a las siluetas?

El origen de la palabra silueta se la debemos a un francés tacaño del siglo…

1 mes hace