Recopilación

Los globos-bomba japoneses que cruzaron el Pacífico y cayeron sobre Estados Unidos

En breve dedicaré una entrada al interesante e ilustrativo libro de Mark Kurlansky sobre la historia del papel, pero hoy quiero contarles una historia que no conocía hasta leerla en sus páginas. Es la historia de los Fu-Go japoneses en la Segunda Guerra Mundial, las bombas-globo. La idea parece descabellada, pero lo cierto es que en cierta medida funcionó, aunque fue un fracaso. Los globos-bomba japoneses que cruzaron el Pacífico y cayeron sobre Estados Unidos muestran de nuevo que en la Segunda Guerra Mundial hubo casi de todo.

Los globos-bomba japoneses que cruzaron el Pacífico y cayeron sobre Estados Unidos parecían una idea loca pero en cierta medida funcionaron

Los Fu-go eran globos de papel, de unos cuatro metros de diámetro, que llevaban unas bombas con un temporizador. Algo así como un globo aerostático en miniatura que portaba una bomba. El objetivo era soltar miles de esos en Japón y esperar a que llegaran a Estados Unidos. Obviamente no causarían muchos daños, ya que los que llegaran caerían en el campo en su mayoría, por pura estadística, pero serviría para causar cierto terror.

Los japoneses calcularon que los globos tardarían entre 30 y 100 horas en cruzar los casi 10.000 kilómetros sobre el Pacífico hasta Estados Unidos. Este margen tan grande ya indicaba que en muchos casos las bombas se perderían en el océano, pero no se desanimaron por ello. En el invierno de 1944 lanzaron un par de centenares de globos para ver la influencia de las corrientes y cómo se comportaban. Midieron el efecto de los cambios de temperatura entre el día y la noche en su invento y lo mejoraron con un sistema de liberaba gases y unos lastres, hechos de sacos arena, de manera automática, midiendo la altitud. Esto controlaba en cierta medida la altura del globo y mejoraba las probabilidades de éxito.

La parte armada de los globos era un bomba de 15 kilos y dos más incendiarias de cinco kilos cada una. Algunas de esas bombas, no muchas, cayeron sobre la Costa Oeste de Estados Unidos a finales de 1944 y en 1945. Hubo casos en los que los globos-bomba fueron vistos caer y explotar por algunos testigos. Cuando se acumularon los casos, que seguían siendo pocos, el gobierno tomó medidas en el asunto.

Los 9.000 globos que se lanzaron no provocaron casi daños, pero 6 personas murieron al manipular uno de ellos una vez que cayó a tierra

Por una parte ordenó a los aviones del ejército que derribaran estos globos si los veían en el aire. Esta medida no acabó con muchos. Por otra, sabiendo que era una acción orientada a generar miedo y pánico, pidió a los medios de comunicación que no publicaran nada sobre estos casos. Esta segunda medida sí parece que funcionó mejor.

De los aproximadamente 9.000 globos-bomba que los japoneses pusieron en el aire, unos 1.000 llegaron a su destino al otro lado del Pacífico, según las estimaciones. Hay que tener en cuenta que la mayoría caerían y explotarían sin ser vistos y sin provocar daños. En cualquier caso, hay dudas sobre todos estos datos. Si bien en algún caso el globo entró notablemente en el territorio continental, la mayoría no pasaron de la Coste Oeste. Los daños reales del ataque fueron mínimos, no llegando más allá de algún pequeño incendio.

No obstante, una de aquellas bomba-globo mató a 6 personas. En Oregon, una bomba cayó al suelo sin detonar y mientras los curiosos manipulaban el artefacto este estalló. Como decía, 6 personas murieron, bien podríamos decir que por su inconsciencia. Una curiosidad que remarca el libro de Kurlansky sobre el papel, es que los globos estaban hechos de este material y ese incidente con 6 muertos ocurrió sobre los terrenos de una fábrica de papel.

Como vemos, no todo eran kamikazes, Japón también tuvo su lucha en la distancia. Si le interesan los kamikazes, por cierto, quizás le guste la impresionante y emotiva historia del kamikaze Hajime Fuji.

Curistoria

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