Hardy, el matemático ateo que retó a Dios a matarlo

Hardy, el matemático ateo que retó a Dios a matarlo

Hay una serie de problemas matemáticos que harán famoso, entre los de su gremio, a cualquier matemático que los resuelva. Se puede tomar como referencia la conocida lista de problemas de David Hilbert, hecha pública por este en un congreso en París en el año 1900. De aquellos problemas todavía quedan algunos sin resolver. Pero hay algunos más, otro día podemos hablar de eso. Entre esos problemas sin resolver desde hace décadas y siglos hay dos o tres que harán famoso a aquel que los resuelva, incluso más allá del ámbito matemático. La hipótesis de Riemann es uno de esos casos.

Quien solucione la hipótesis de Riemann se hará famoso y rico al instante

La hipótesis de Riemann es uno de esos problemas abiertos de las matemáticas. Data de 1859, cuando Bernhard Riemann expuso esta conjetura en su tesis doctoral sobre los números primos. Más de 160 años después, sigue sin demostrarse. Y eso que muchos se han dejado las pestañas batallando contra ella. Por si el orgullo matemático fuera poco, desde mayo del año 2000 el Instituto Clay de Matemáticas ofrece 1 millón de dólares a quien lo consiga. La hipótesis de Riemann es uno de los 7 problemas del milenio para esa institución.

Ahora que ya conocemos la hipótesis de Riemann y su valor en el mundo matemático, vayamos con nuestro protagonista, H.G. Hardy. Hace 10 años les hablé de pasada de Hardy para contarles una anécdota de Srinivasa Ramanujan, otro de los matemáticos conocidos incluso fuera del mundo de los números. Hardy era un ateo convencido y tiene fama de haber sido algo excéntrico. Nació en 1877 en Inglaterra, y también allí murió en 1947.

Al parecer, antes de embarcar y cruzar el canal de la Mancha en un viaje a Dinamarca desde su Inglaterra natal, envió una postal a alguno de sus colegas diciendo que había resuelto la hipótesis de Riemann. Esto, lógicamente, era falso. Jugaba así con el Altísimo, en el que no creía, por otra parte.

Hardy, el matemático ateo que retó a Dios a matarlo, tenía otras bromas con el Altísimo

Hardy, el matemático ateo que retó a Dios a matarlo, bromeaba así con que si era ateo, Dios debería estar molesto con él. Por lo tanto, si hacía que el barco se hundiera y Hardy moría, obtendría fama inmediata. Quedaría como el hombre que había resuelto la hipótesis de Riemann, sin poder escribirlo.

Lamentablemente, si moría por un accidente durante el viaje, no habría vivido para explicar la solución. Pero siendo un matemático de renombre y habiendo trabajado en temas afines a la hipótesis de Riemann, entraba dentro de lo posible y por lo tanto se llevaría cierto reconocimiento.

Si, en cambio, Dios permitía que llegara a su destino evitando que el barco se hundiera, dejaría en mal lugar a Hardy. Había dicho en la postal algo que era falso. Se había atribuido un descubrimiento inexistente, algo que es un pecado en el mundo científico. Era una broma curiosa, a mi parecer.

No es esta la única broma de este tipo en la que metía a Dios por medio y la supuesta animadversión de este hacia su persona. A veces iba a ver un partido de cricket y llevaba consigo un paraguas y papeles de trabajo, esto es, textos de sus alumnos que corregir, documentos que leer… Así, decía, al ver Dios que Hardy esperaba que se comenzara a llover para ponerse a trabajar, le llevaría la contraria y haría lucir el Sol. Sin lluvia, el partido de cricket se podría disputar.

9 comentarios en «Hardy, el matemático ateo que retó a Dios a matarlo»

    1. Gracias Sergio por comentar. No cayó en descrédito porque, como decía, todo era una broma en la que jugaba con su ateísmo. Como cuando iba al cricket, era un poco chiste esa relación con Dios.

  1. Mucha gente cae en esta simplificación de la existencia de Dios y personalmente me sorprende que un científico caiga en ello. Nada de eso demuestra en absoluto su existencia o inexistencia.
    Imaginad por un momento que sois Dios, un ser omnipotente e infinito y habéis creado el universo. En uno de los billones de planetas que lo componen hay una «mota de polvo», un pequeño simio evolucionado que os reta. Obviamente le ignoráis.
    El reto ni siquiera tendría sentido si fuesen ciertas las escrituras sagradas (interpretación humana de la existencia de Dios) ya que según ellas Dios habría dado libre albedrío al hombre y todo sucederá por azar porque así Dios lo quiere. Esto también desmiente la famosa falacia de que Dios no existe porque permite que los niños mueran de hambre en África o porque permite las guerras.
    Por las propias características de Dios, es imposible demostrar tanto su existencia como inexistencia. Yo como buen ateo no creo en él pero no puedo demostrar matemáticamente que no existe (al igual que tampoco puedo demostrar que no existe Goku en un planeta llamado Namek alejado del nuestro)

    1. Gracias IGC por el comentario. Veo que te lo tomas más en serio que Hardy, que hacía esas cosas sencillamente como broma. No esperaba que Dios hiciera nada, ni siquiera esperaba que Dios existiera.

      Dicho esto, siempre me han parecido apasionantes los razonamientos teológicos. Están llenos de curvas interesantes que me fascinan.

      Saludos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.