El ahorcado por el gran incendio de Londres que fue absuelto 3 siglos después

(Luchando contra el fuego en el siglo XVII) En la entrada de hace unos días sobre el incendio de Londres y sobre cómo de algo malo en ocasiones se presenta la oportunidad de mejorar, ya les decía que me dejaba un detalle en el tintero. Recordarán que les contaba cómo el fuego que arrasó la ciudad comenzó en la panadería de un hombre llamado Thomas Farriner, y que fue su criada la que lo provocó, de

El cambio positivo tras una tragedia y el incendio de Londres

(Detalle de una pintura de 1666 del Gran Incendio de Londres) Bien podría ser esta curistoria una de esas historias que se cuentan en los libros de autoayuda y que explican al lector como una gran tragedia puede convertirse en algo positivo. No estoy muy convencido de esta teoría, todo sea dicho, porque a menudo una tragedia no es más que eso, una tragedia. Por otra parte, la historia de la que les hablo, el

El Vasa, el mítico barco que navegó sólo unos metros

(El Vasa, el mítico barco que navegó sólo unos metros) El 10 de agosto de 1628 comenzaba su navegación un barco enorme, mastodóntico, gigantesto, un coloso de los océanos con decenas de cañones, con más de mil metros cuadrados de velas, casi setenta metros de eslora, más de cincuenta de quilla a punta de palo mayor y una dotación de ciento treinta hombres a los que se podrían unir hasta trescientos soldados. Tras dos años