El mito de los beneficios de la zanahorias para la vista está en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial

El mito de los beneficios de la zanahorias para la vista está en la propaganda de la Segunda Guerra Mundial

Es cierto que las zanahorias son buenas para el cuerpo y le aportan con algunos componentes básicos relacionados con la capacidad ocular. Son ricas en betacaroteno, que el cuerpo transforma en vitamina A, que a su vez está relacionada en la síntesis de la rodopsina, una proteína que ayuda a que el ojo se adapte a condiciones de baja luminosidad. La clave está en que, si uno tiene carencia de vitamina A, su visión se resiente, pero si está en niveles adecuados, ninguna aportación extra mejorará su agudeza visual de manera apreciable. En cualquier caso, la creencia popular de que las zanahorias son buenas para la vista, como si uno viera mejor por el simple hecho de consumirlas, es un mito originado por la propaganda inglesa en la Segunda Guerra Mundial.

Durante los primeros años de la guerra, especialmente en 1940, los aviones alemanes, la Luftwaffe, bombardeaban el territorio de Reino Unido tras cruzar el Canal de la Mancha. La Batalla de Inglaterra, como se conoce a estos hechos, puso en un brete a los británicos y a su RAF (Royal Air Force). Fue el momento en el que Churchill dijo aquello de que “nunca en el ámbito del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos”.

Los avances en el radar dieron a los pilotos de la RAF más victorias de las esperadas, y la propaganda trató de lanzar una cortina de humo

En ese momento crítico de la guerra, cuando el pulso entre las dos fuerzas aéreas estaba en la máxima tensión, los aliados comenzaron a tener una serie extraordinaria de éxitos nocturnos. En medio de la oscuridad, los cazas de la RAF abatían muchos más bombarderos alemanes de los esperados. Esto, lógicamente, tenía una explicación, que no era otra que el uso del radar.

Las instalaciones de radar terrestres, junto con el radar de intercepción aérea que llevaban los propios aviones, hacían que los pilotos supieran dónde estaban en cada momento los bombarderos enemigos y los cazas que los protegían. Esto les permitía ser más efectivos a la hora de atacarlos.

Era una certeza que los alemanes acabarían atando cabos y descubriendo el avance tecnológico de los británicos. Para evitarlo y mantener el secreto del radar durante todo el tiempo posible, el Ministerio de Información (MOI), creado poco antes y que se encargaba de gestionar la propaganda y la censura, lanzó una campaña de desinformación tan exitosa que ha resistido hasta nuestros días y ha calado en la cultura popular.

Supongo que ya habrán unido los puntos para deducir que lo que hizo este ministerio fue atribuir a las zanahorias y no al radar el éxito nocturno de los vuelos de la RAF. Efectivamente. En la radio y en los periódicos, entre otros medios, se comenzó a celebrar a bombo y platillo que gracias al enorme consumo de ese alimento por parte de los pilotos, estos habían mejorado tanto su vista que eran capaces de tener una visión agudísima incluso en la oscuridad. Las recetas de cocina donde se incluía esta verdura se multiplicaron y hasta se creó un personaje de dibujos animados, Dr. Carrot (Doctor Zanahoria) para afianzar la idea entre los más pequeños.

Doctor_Carrot_-_the_Children's_Best_Friend_Art

La propaganda también iba dirigida hacia los propios ciudadanos ingleses

Se hablaba públicamente de John «Ojos de Gato” Cunningham, un as de la aviación que había salido victorioso de una veintena de combates nocturnos con los alemanes sobre el canal y sobre Inglaterra, gracias a su magnífica capacidad visual, fruto del consumo desmedido de zanahorias. Este héroe en realidad debía su éxito a la ayuda de su operador de radar, Jimmy Rawnsley.

El plan de propaganda tenía un doble propósito, y también triunfó en el segundo. En la economía de guerra a la que se habían visto obligados en la isla debido al bloqueo marítimo ejercido por los submarinos alemanes, algunos productos escaseaban, pero había un excedente de zanahorias. Promover su consumo favorecía que no se demandaran otros productos, que no estaban disponibles, y que se diera salida a esa producción nacional. Por ejemplo, ante la escasez de azúcar, sustituir un postre por una zanahoria era menos doloroso a la luz de esa campaña nacional de promoción.

Por otra parte, los apagones nocturnos en las poblaciones eran habituales. Principalmente, para que esos mismos bombarderos alemanes de los que hablábamos no tuvieran una referencia visual sobre la que lanzar sus ataques. Así, creer que consumiendo esa verdura se podía ver mejor en la oscuridad, era un alivio para la población, aunque fuera poco más que un placebo. La imagen que encabeza esta entrada es un cartel de propaganda el respecto.

La vista de lince no se debe al felino, sin a la mitología griega

Los alemanes no cayeron en la trampa propagandística, podríamos concluir. Al fin y al cabo, tenían su propia tecnología de radar. No hace mucho les hablaba del libro Operación Biting, de Max Hastings. Probablemente concluyeron que los británicos habían conseguido avanzar en la tecnología hasta ser capaces de reducir el tamaño de los aparatos lo suficiente como para montarlos en un avión. Así era. John Randall y Harry Boot, en la Universidad de Birmingham, mejoraron el magnetrón de cavidad, lo que permitía operar con un dispositivo mucho más pequeño.

Es decir, la propaganda no alcanzó uno de sus objetivos, confundir al enemigo y retrasar el momento en que dedujeran que los británicos habían mejorado el radar. En el resto de los objetivos sí cumplió, y con creces. Tengan en cuenta que todavía seguimos pensando que comer zanahorias nos hará tener vista de lince.

Por cierto, tener vista de lince no se debe al felino, que tiene buena vista y además nocturna, sino al héroe de la mitología griega Linceo, un argonauta, que tenía una visión tan impresionante que podía incluso atravesar objetos sólidos con ella, como una pared, por ejemplo. Es decir, también Supermán tenía vista de lince.

Imágenes del IWM.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.