El telegrama manipulado que provocó la guerra franco-prusiana

telegrama manipulado que provocó la guerra franco-prusiana

En 1868 Isabel II de España se exilió en tren partiendo de San Sebastian y el trono de España quedó sin rey o reina que lo ocupara. Poco después el gobierno español comenzó a buscar por Europa un sustituto, y uno de los candidatos era el príncipe Leopoldo de Hohenzollern-Sigmaringen. Aunque la cosa no llegó a buen puerto, hubo un tiempo en el que se dio por hecho que Leopoldo sería el rey de España. Él había aceptado el trono y eso haría que la casa de Hohenzollern-Sigmaringen tuviera tanto el trono español como el prusiano. En medio de todo esto Bismarck hizo público un telegrama manipulado que provocó la guerra franco-prusiana y acabó con todo.

Por supuesto, que Leopoldo fuera rey de España dejaba a Francia en una mala situación, ya que se convertía en un país rodeado por un mismo contrario. Era algo que ya había sufrido tres siglos antes en tiempos de Carlos V, y no quería verse en las mismas. Las tensiones diplomáticas fueron elevando el tono y algunos, como el primer ministro prusiano Bismarck, buscaban la guerra entre Prusia y Francia, tomando este tema del trono español como excusa.

El telegrama manipulado que provocó la guerra franco-prusiana transformando una conversación amistosa y diplomática en una ofensa

En julio de 1870 el diplomático francés, Vincent Benedetti, conocido como conde Benedetti, se entrevistó con el rey Guillermo I de Prusia, también de la casa Hohenzollern y por lo tanto uno de los que rodearían a Francia de llegar a consumarse la coronación prevista. La reunión tuvo lugar en el balneario de Ems y el francés consiguió convencer al otro de que se retirara la pretensión de Leopoldo al trono español. La renuncia se anunció poco más tarde por el propio padre de Leopoldo.

Para Bismarck aquello era una contrariedad, porque en realidad lo que buscaba era una guerra con Francia. Pero no era él el único que complicaba todo. Algunos franceses, entre ellos la propia emperatriz, pidieron a Benedetti que consiguiera por escrito aquel compromiso de renuncia al trono español. Benedetti volvió a encontrarse en Ems con Guillermo I y le hizo la petición, pero este la rechazó, aunque sin más tensiones. De hecho, parece que la conversación se podría calificar como amistosa.

Guillermo I, aquella misma noche, envió un telegrama a Bismarck explicándole la petición francesa y su respuesta. Bismarck tomó el telegrama, que había llegado desde Ems y que por eso se conoce como telegrama Ems, y redactó una versión resumida. En esa versión, el texto, cuidadosamente editado, daba a entender que había sido todo más tenso y duro. Bismarck buscaba la guerra, y la encontró.

Bismarck quería provocar un conflicto y editando el telegrama a su antojo, consiguió que los nacionalistas franceses declararan la guerra

El telegrama Ems original, el real, decía:

M. Benedetti me interceptó en el paseo a fin de exigirme, insistiendo en forma inoportuna, que yo le autorizara a telegrafiar de inmediato a París, que me comprometería, de ahora en adelante, a abstenerme de dar mi aprobación para que se renueve la candidatura de los Hohenzollern. Rehusé hacer esto, la última vez con cierta severidad, informándole que no sería posible ni correcto asumir tales obligaciones (para siempre jamás). Naturalmente, le informé que no había recibido ninguna noticia aún y, ya que él había sido informado antes que yo por la vía de París y Madrid, él podía fácilmente entender por qué mi gobierno estaba otra vez fuera de la discusión.

Desde entonces, Su Majestad ha recibido noticias del príncipe (padre del candidato Hohenzollern al trono español). Su Majestad ya había informado al conde Benedetti que estaba esperando este mensaje; mas, en vista de la exigencia arriba mencionada y en consonancia con el consejo del conde Eulenburg y mío, decidió no recibir de nuevo al enviado francés, sino informarle a través de un ayudante, que Su Majestad había recibido, ahora, confirmación de las noticias que Benedetti ya había recibido de París y que él no tenía nada más que decir al embajador.
Su Majestad deja a juicio de Su Excelencia comunicar o no, de manera inmediata, a nuestros embajadores y a la prensa, la nueva exigencia de Benedetti y el rechazo de la misma

No fue la última vez en la que un telegrama acabo siendo un casus belli con los alemanes de por medio

La versión reducida y editada que Bismarck hizo pública del telegrama fue la siguiente:

Después de que los informes acerca de la renuncia del príncipe heredero de Hohenzollern fueran oficialmente transmitidos por el Gobierno Real de España al Gobierno Imperial de Francia, el embajador francés presentó ante Su Majestad el Rey, en Ems, la exigencia de autorizarle a telegrafiar a París que Su Majestad el Rey habría de comprometerse a abstenerse de dar su aprobación para que la candidatura de los Hohenzollern se renueve.

Su Majestad el Rey, por lo tanto, rechazó recibir de nuevo al enviado francés y le informó a través de su ayudante que Su Majestad no tenía nada más que decir al embajador.

Esta segunda versión encendió a los franceses más nacionalistas. El 19 de julio de 1870, para placer de Bismarck, Francia declaraba la guerra a Francia y comenzaba la guerra franco-prusiana. Bismarck había quitado del mensaje todo la cortesía y diplomacia que había existido y dejaba entender que había habido una ofensa. Parecía que uno, el francés, había exigido y que otro, el prusiano, había despreciado.

Por cierto, medio siglo más tarde, de nuevo un telegrama fue la base para un casus-belli, y también con los alemanes de por medio. En este caso fue en la Primera Guerra Mundial y fue el telegrama Zimmerman. Una historia que se cuenta en detalle en mi libro sobre historia de la criptografía.

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