El café, el trabajo y el origen de la cafetera espresso

(Patente de cafetera de Angelo Moriondo, de 1884)

El café y el trabajo. Qué sería del trabajo sin un café en el momento adecuado y qué sería del café si no se tomara en el trabajo. Aunque se toma café desde hace siglos y han sido muchos los métodos e instrumentos utilizados en su preparación, hoy nos vamos a parar en las cafeteras espresso, las más habituales aún en la actualidad.

En 1901, un empresario milanés llamado Luigi Bezzera se puso a trabajar para mejorar los métodos y las máquinas que se usaban para preparar el café. Ya había cafeteras y se hacía café de diferentes formas, como hemos apuntado. Por ejemplo, las ideas de Angelo Moriondo y sus patentes, datan de casi 20 años antes. Pero Bezzera buscaba una forma de hacer el café más rápido. Quería conseguir buen café en muy poco tiempo. ¿Por qué? Para que sus empleados no perdieran tanto tiempo preparándose una taza. De nuevo, café y trabajo. De nuevo, café y productividad, o falta de productividad, como quieran.

El caso es que Bezzera se exprimió la sesera y dio con un diseño que era capaz de mantener el agua caliente de manera permanente y, llegado el momento, hacer el café en menos tiempo. Su artefacto no era más que un tanque metálico en el que el agua estaba constantemente en ebullición, y llegado el momento de hacer el brebaje, hacía pasar el agua por uno de los cuatro brazos de cobre que tenía el tanque y ahí se hacía el café al momento. Sin esperas. Además, estaba bueno. Era un invento inspirado en la máquina de vapor.

Bezzera le puso nombre a su cafetera: macchina per il caffé espresso. Aquel chisme daba para hacer 150 cafés en una hora, toda una cafetera espresso. El café era bueno y además la cafetera estaba impulsada por la tecnología, lo que sería sin duda una fuente de ingresos para el que pusiera aquello en el mercado. Bezzera patentó su creación y poco después una empresa, La Pavoni, compró dicha patente. Meses después se lanzaba al mercado la primera cafetera espresso de la historia, pensada para cafeterías y lugares donde se sirvieran muchos cafés al día.

El cambio no era menor. Hasta entonces, el café se hacía en grandes recipientes y se quedaba allí hasta que se iba sirviendo, taza a taza. Con el paso del tiempo, ese café perdía su sabor y aroma. Con las cafeteras de La Pavoni, se hacía un café para cada cliente, en un momento y por lo tanto siempre se consumía recién hecho, con todo su aroma y sabor. El proceso era el que seguimos viendo en las cafeterías. Se pone un poco de café molido en un brazo, se encaja este brazo en una embocadura y por ahí, por ese café molido, pasa agua muy caliente, dando como resultado el café. Como decía, todo un avance.

Una reflexión para acabar. Si esto es un invento de principios del siglo pasado, ¿cómo es posible que las máquinas de café tipo vending sigan haciendo un café tan infame?

Fuente: Así nacen las cosas, de Juli Capella

Curistoria

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