Categorías: Cienciainventos

Un invento que vale millones y cambió su tiempo

(Primera copia hecha con éxito por Carlson y su ayudante el 22 de octubre de 1938)

Chester Carlson era un tipo que trabajaba para una firma legal en temas relacionados con las patentes. Es decir, por sus manos pasaban ideas y supongo que en muchos casos decía para sí: qué buena idea, por qué no se me habrá ocurrido a mí. Y hago esta suposición porque Carlson hacía listas de inventos que saltaban de su cabeza: cepillos de dientes con cerdas intercambiables o nuevos modelos de tapones para botellas.

El registro de una patente requería copias de los documentos, a menudo con complicados dibujos, y conllevaba un considerable trabajo manual. Carlson tenía que copiar estos dibujos y eso suponía un problema ya que su artritis iba en contra del resultado final. En la actualidad puedes dejar tu huella online con una página web que ven millones de personas, pero en aquel tiempo las copias eran clave. Tras convertir su cocina en un laboratorio invirtió horas en la búsqueda de una solución al problema: copiar y copiar documentos.

A veces las cosas no iban bien pero los problemas, como llenar su casa de humo y olores, no hicieron a Carlson desistir. Al final, en 1938, consiguió lo que buscaba, una máquina que copia documentos de manera automática. Nada de trabajo manual, nada de reproducir dibujos a mano; nunca más. Con aquella caja copiadora bajo el brazo se presentó en IBM, pero no consiguió convencer a sus interlocutores. Tampoco la gente de General Electric estuvo interesada, ni el resto de empresas que visitó. Siempre es complicado abrir caminos.

Carlson era un hombre tenaz, si somos buenos, o cabezota, si no lo somos, y siguió con su empeño. Su ayudante, Otto Kornei, con el que había colaborado en el desarrollo del invento, abandonó. Su mujer lo abandonó a él. El premio llegó con una empresa llamada Haloid Company, que invirtió algunos millones.

Buscaron un nombre para la máquina copiadora. Como en otros muchos recurrieron a los clásicos, tomando del griego las palabras xeros (seco) y graphos (escritura) para crear la xerografía, que acabaría por dar nombre a la empresa: Xerox. Aquella escritura seca era diferente de la húmeda, asociada con el proceso fotográfico e hizo a Carlson millonario. Gran parte de esa fortuna acabó siendo donaba a la caridad. Hoy es más sencillo hacer copias y copias.

Fuente: The greatest science stories never told, de Rick Beyer

Curistoria

Ver comentarios

  • Al artículo le falta reflejar las importantes consecuencias tecnológicas que ha tenido la creación de Xerox. Hablamos del ratón de los ordenadores, el láser y el protocolo Ethernet, inventos que han supuesto un avance y un cambio tecnológico muy importante.

  • Gracias a ambos por los comentarios. Víctor, como dicen en Conan, esa es otra historia, que seguro será contanda otro día :)

Entradas recientes

Los Reyes Católicos se casaron gracias a una bula papal falsificada

Que los Reyes Católicos, a pesar de su nombre, se casaron gracias a una bula…

5 días hace

Perder contra Bobby Fischer hizo que el ruso Taimánov fuera tratado como un traidor a su país

A veces, en el deporte internacional, está en juego más que un partido o un…

1 semana hace

EEUU puso a competir a dos empresas en una línea de ferrocarril y acabaron con dos vías paralelas

En 1862, el Congreso de los Estados Unidos se propuso unir el país con una…

2 semanas hace

Los conciertos de música clásica que acababan en pelea por discrepancias musicales

La música actual es un desastre, decimos los menos jóvenes, asegurando que en nuestro tiempo…

3 semanas hace

Salvador de Madariaga fue nombrado académico y dio su discurso de ingreso 40 años después

En julio de 1936 muchas cuestiones quedaron suspendidas en España. Planes que se congelaron en…

1 mes hace

Un hombre compró Stonehenge en una subasta a la que había ido buscando unas sillas

Stonehenge es uno de los lugares y monumentos más conocidos del mundo. Está en el…

1 mes hace