Corría el año 1802 cuando un soldado fue condenado por un tribunal a la pena capital. Sus delitos eran el robo y el homicidio. Y como así lo había dictaminado el juez correspondiente, en la Plaza Mayor de Valladolid se dispusó todo para su ahorcamiento. Y efectivamente se ahorcó a aquel soldado, cuyo nombre era Mariano Coronado. Una vez ahorcado, y creyendo que su alma había ascendido (o descendido) definitivamente, se bajó el cuerpo de la horca y las Hermanas de la Caridad se hicieron cargo del cuerpo, que iba camino del féretro cuando movió una mano.
Volvió a la vida poco a poco y se se planteó el gran problema. ¿Lo reahorcamos? se preguntaron. Y después de sesuda reflexión se decidió que había cumplido con la justicia. Había sido condenado a la horca y había sido ahorcado, por lo que su pena estaba satisfecha. Sorprendente. Salió libre de aquel trance nuestro amigo Mariano.
Pero no acaba aquí la cosa, porque después del hecho se procesó al verdugo, por considerarlo culpable de la «vida» del reo. Afortunadamente, el juez concluyó que había hecho bien su trabajo y que la culpa del «desafortunado» hecho residía en haberlo bajado demasiado pronto de la soga.
En conclusión, que el condenado a la horca fue ahorcado y con eso cumplió la pena. ¿Salio vivo? No era su problema.
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Si es que estos de valladolid son la monda...
Muy interesante! La historia me sonaba, pero no la recordaba entera. Un saludo!
es que los de Pucela aguantamos de todo,hasta al alcalde que tenemos...
Gracias por esos comentarios.
Por cierto, ahora mismo estoy cerquita de Valladolid, lo que son las cosas :)
Saludos.
Que historia tan curiosa. hasta me ha parecido que tiene un toque cómico en medio del drama.
Saludos
Esther.
Gracias Esther por el comentario. El tiempo nos da ese espacio para tomarnos las cosas de otra forma :)
Saludos.
(No) Me sorprende que nadie pregunte por las fuentes de la historia...
Hola Gonza:
te comento las fuentes que yo conozco, por si son de tu interés:
1.- En el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, está la sentencia del juicio que se hizo al verdugo y en la que expone todo lo que comento. Conocí este hecho en un programa de radio en el que se hablaba y explicaba esta sentencia.
2.- En la página 35 de un "Diccionario de Medicina y Cirugía" publicado en 1817, también se describe el hecho con cierto detalle. Este lo tienes disponible en "Google Books".
Espero haber resuelto tu curiosidad.
Saludos y gracias por el comentario.
Y yo que creía que la muerte en la horca se debía porque uno se partía el cuello del golpe seco y no por la asfixia...
Excelente tu blog. Felicitaciones.