Los ingleses reclamaron el trono de Francia incluso cuando el rey francés ya había sido decapitado

Los ingleses reclamaron el trono de Francia incluso cuando el rey francés ya había sido decapitado

La flor de lis es un símbolo de Francia y de su realeza, además de un elemento heráldico muy común. El escudo del rey de España tiene tres flores de lis en el centro por el origen de la Casa de Borbón. En terminología técnica, esa parte central del escudo de Felipe VI se describiría así: escusón de azur, fileteado de gules, con tres flores de lis de oro. Queda mucho mejor que decir que tiene un ramo de lirios en mitad del escudo. Pueden ver el escudo de Felipe VI al final del texto.

Las flores de lis están omnipresentes en la historia de los reyes de Francia y, como hemos visto, de otros países. Son uno de los símbolos heráldicos más habituales, junto con la cruz, el águila o el león. Hasta los ingleses las tuvieron como parte de sus armas reales hasta el siglo XIX, cuando ya en nuestro vecino del norte no había ya reyes.

El salto a la corona española, y que siga en ella, es bastante lógico, ya que la casa Borbón es de origen francés y ocupó el trono de España en 1700 con Felipe V. A pesar de Bonaparte, de Amadeo I y de las repúblicas, aquí siguen los Borbones y la flor de lis. El caso inglés es mucho más intrincado.

Durante cuatro siglos los ingleses tuvieron en sus armas reales las flores de lis, símbolo de Francia

Todo comenzó con Eduardo III de Inglaterra, que en 1340 reclamó el trono francés mezclando en su escudo los leones de la isla británica con la flor de lis dorada, símbolo de la corona al otro lado del Canal de la Mancha. Era una forma más de mostrar sus pretensiones. La imagen superior muestra a este rey con su escudo, ya con la parte gala.

Su derecho sobre Francia le venía de su madre, Isabel. Era hija de Felipe IV y se casó con Eduardo II de Inglaterra. Cuando Carlos IV, hermano de Isabel, falleció en 1328 sin heredero varón, se abrió un problema de sucesión. Por un lado estaba Eduardo III, que reclamaba su derecho como nieto de Felipe IV, y por otro estaba Felipe de Valois, hijo de Carlos de Valois, que era hermano de Felipe IV. Es decir, un nieto por vía femenina, contra un sobrino por vía masculina. Ganó la vía masculina frente a la cercanía de parentesco, aunque como siempre había intrigas, intereses y otros temas que hacían que los nobles abogaran por uno u otro candidato.

En la época de Jorge III, en pleno siglo XVIII, en algunas monedas británicas seguía apareciendo la flor francesa por antonomasia. Podríamos decir que era cabezonería de la realeza británica, y estaría bien decirlo. Incluso después de la Revolución Francesa, en 1789, y de que Luis XVI fuera decapitado en 1793, cuando no había rey en Francia, los ingleses seguían mostrando en sus armas reales las flores de lis como demanda de sus derechos a un trono que, por otra parte, ya no existía.

En ese momento fue cuando Jorge III dio por cerrado ese camino de casi cuatro siglos. En 1801 se eliminaron en la corona inglesa las referencias del trono francés, entre ellas, la flor de lis. Fue entonces cuando dejaron de añadir el título de rey de Francia a los del rey inglés.
Jorge III era rey de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, por la gracia de Dios. Además de otros títulos germánicos, defensor de la fe y algunas cosas más. Pero esto solo fue hasta 1801. A partir de esa fecha, cuando se firmó el Acta de Unión, era rey del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

Escudo de armas de Felipe VI de España

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