La tasa de inflación más alta de todos los tiempos

La tasa de inflación más alta de todos los tiempos

En estos tiempos de inflación desenfrenada, suele hablarse de la hiperinflación en Alemania en los años 20 del siglo pasado. De cómo se quemaban billetes porque valían menos que la leña que se podía comprar con ellos, de cómo se empapelaban las paredes con billetes o se transportaban en carretillas para comprar algo que comer. Pero la tasa de inflación más alta de todos los tiempos es la de Hungría en 1946, una auténtica locura.

La tasa de inflación más alta de todos los tiempos fue húngara y son números tan grandes que cuesta hacerse una idea

Hace dos años largos que escribí aquí sobre esa inflación alemana, y ya mencionaba de pasada el caso de Hungría, que ha sido el más extremo de la historia. Hoy vamos a profundizar algo más en él. Si Alemania lo pasó mal tras la Primera Guerra Mundial, a Hungría la llevó a ese desastre en los precios la Segunda Guerra Mundial.

Hungría fue miembro del Eje alemán, ya que sus buenas relaciones con Italia y Alemania desde antes de la guerra acabaron provocando que se uniera del lado alemán. Al principio no demasiado activamente, pero a partir de 1941 combatió en Europa al lado de los nazis. Después de algunas idas y venidas que no vienen al caso y de intentar jugar a dos bandos, se puede decir que fue un país que perdió la guerra. Y eso le llevó a tener que comprometerse a pagar un dineral a los vencedores como compensación, partiendo de una situación complicada debido al expolio que los nazis habían hecho del país.

Los rusos fueron los encargados de perseguir los pagos húngaros, y no fueron muy flexibles. Ni con los propios pagos, ni con las vías de financiación húngaras. En 1945 un 30% de todos los gastos del gobierno de Hungría fueron a pagar las compensaciones. Al año siguiente fue el 33% y en 1947 ya era el 39%. Aquello cambió en 1949, cuando los soviéticos vieron claramente que Hungría era obviamente un país de su ámbito de influencia y que tampoco convenía hacer más leña del árbol caído.

La hiperinflación húngara hizo que se emitiera un billete de 100 trillones de pengös

Los pagos tras la guerra provocaron el descalabro de la economía húngara, y la hiperinflación llegó para arrasarlos. En 1946 los precios se duplicaban o más cada día. Hoy el índice de precios (IPC) se hace público cada mes, pero en Hungría tenían que hacerlo cada 24 horas, ya que variaba a esa velocidad. Así las empresas y los trabajadores sabían la situación y trataban de hacer algo con los salarios.

Es ese contexto se imprimió el billete con más ceros de la historia. Un billete de 100 trillones de pengös. Parece un número sacado de un episodio de los Simpson o de un rescate pedido por el Dr. Maligno de Austin Powers. Los números son complicados de comprender en este caso. Pero a modo de resumen basta recordar que la inflación húngara en julio de 1946 fue de 42.000 billones por ciento. Todo el dinero en circulación en Hungría llegó a valer lo mismo que la décima parte de un centavo de dólar estadounidense.

En julio de 1946 el pengö, como moneda, fue sustituida por el florín. La equivalencia de la nueva moneda con el pengö era de 1 a 400.000 cuatrillones. Es decir, un florín valía 4×10^29 pengös. Este cambió acabó por estabilizar los precios, junto con otras muchas medias, como es lógico. Dos años más tarde estaba en un 8,5%, que es sensiblemente más bajo que la inflación actual en Europa o España.

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