El Núcleo del Demonio y su maldición atómica

El Núcleo del Demonio y su maldición atómica

Con la guerra de Ucrania subiendo de voltaje y aumentado el eco del uso de armas nucleares en ella, no se me ocurre nada más apropiado que hablar del Núcleo del Demonio y su maldición atómica. Parece el título de una historieta de Superman, pero es una muestra de que las armas las carga del diablo y de lo que arriesgaron los científicos nucleares en el siglo pasado.

El Núcleo del Demonio y su maldición atómica provocó dos accidentes muy graves en Los Álamosa

El Núcleo del Demonio era una masa subcrítica de plutonio de 6,2 kilogramos de peso que provocó varios problemas y alguna muerte en el Laboratorio Nacional de Los Álamos. Hablamos de los años 1945 y 1946, cuando el proyecto Manhattan ya había dado a luz a su brutal creación.

La masa crítica, dentro de la ciencia nuclear, es la cantidad mínima de material que se necesita para que tenga lugar una reacción en cadena de manera sostenida. Una masa subcrítica, en cambio, no tiene la capacidad de mantener la reacción en cadena, para que la fisión siga ocurriendo. El Núcleo del Demonio caía dentro de esta segunda categoría, hasta que los choques de las partículas, debidamente provocados, cambiaban su situación.

El 21 de agosto de 1945, unos días después de los lanzamientos de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, que fueron los días 6 y 9 de ese mes, respectivamente, ocurrió la primera desgracia. Harry Daghlian, un físico de tan sólo 24 años, estaba trabajando con el Núcleo del Demonio, aunque aún no se le había puesto ese nombre. Colocaba ladrillos de carburo de tungsteno en torno al núcleo de plutonio, que servían como reflector de los neutrones y por lo tanto hacían que el punto crítico de la esfera de plutonio estuviera más cerca.

Con suficientes ladrillos, se podría hacer una reacción nuclear controlada. Es decir, cada ladrillo de tungsteno hacía más sencillo que se produjera esa reacción. Daghlian estaba trabajando sólo, lo que iba en contra de las normas de seguridad del laboratorio. Al colocar un ladrillo, se provocó la reacción y se produjo un resplandor que indicó lo grave del problema. El físico tuvo que retirar los bloques de tungsteno para detener la reacción en cadena, pero fue tarde.

Tres semanas después de aquel incidente, Daghlian murió debido a la radiación que había recibido en el accidente.

Louis Slotin reaccionó rápido a la reacción y salvó así varias vidas

Unos meses más tarde, el 21 de mayo de 1946, Louis Slotin, junto con otros científicos, estaba trabajando con el mismo núcleo que había matado a Daghlian. En este caso, los científicos usaban dos semiesferas de berilio como material reflectante de neutrones, para llevar al plutonio a su punto crítico. Slotin sujetaba con un destornillador las semiesferas para evitar que se cerraran por completo y se provocara la reacción, pero tuvo la mala suerte de que se resbaló el destornillador y el berilio se cerró en torno al núcleo de plutonio. En la imagen superior tienen una recreación de este accidente de 1946.

Slotin estuvo rápido y volvió a separar las semiesferas, deteniendo la reacción. Pagó cara esa heroicidad, porque murió 9 días después, envenenado por la radiación, como Daghlian. Eso sí, su rápida reacción hizo que la radiación no matara al resto de sus compañeros de laboratorio.

Fue entonces cuando se empezó a llamar el Núcleo del Demonio a aquella esfera de plutonio. Se había planeado que formara parte de las pruebas de la operación Crossroads en el atolón Bikini en julio de 1946, pero debido al accidente que mató a Slotin su nivel de radiación era alto y había que esperar. Las pruebas de Crossroads consistieron en la detonación de bombas atómicas. El Núcleo del Demonio debía haber estado allí, quizás en la primera prueba, denominada Able. La bomba de aquella prueba también tenía nombre propio, como Little Boy y Fat Man. Se llamaba Gilda, por el personaje de Rita Hayworth en la película de 1946 que se titulaba también Gilda.

En esa película, Rita Hayworth interpreta en play-back la canción el clásico Put the Blame on Mame. La voz realmente era de Anita Ellis. La letra de la canción aboga por echar la culpa a una tal Mame de todos los desastres norteamericanos. El incendio de Chicago de 1871, la tormenta de nieve de 1888 en Nueva York, del terremoto de San Francisco de primeros de siglo…

Le faltó echarle la culpa a Mame de la muerte de esos dos científicos a los que envenenó en un momento el Núcleo del Demonio en un laboratorio. Esa esfera de plutonio, por cierto, tras cancelarse el proyecto Crossroads, se fundió con otros núcleos y quién sabe dónde acabó.

4 comentarios en “El Núcleo del Demonio y su maldición atómica”

  1. Buenos días. excelente artículo, como siempre. Sin embargo creo que hay un pequeñito fallo de escritura al final del tercer párrafo.
    Donde dice: “…hasta que los coches de las partículas, debidamente provocados, cambiaban su situación….”, ¿no debería decir “…hasta que los CHOQUES de las partículas, debidamente provocados, cambiaban su situación…”
    Un gran abrazo

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