Seudónimos de escritores famosos

Seudónimos de escritores famosos

Estos día ha habido algo de revuelvo el mundo literario nacional por el Planeta concedido a Carmen Mola, que ha resultado ser el seudónimo de 3 hombres. Que, como si fuera una matrioska multigénero, llegó al Planeta bajo otro seudónimo, en este caso de hombre: Sergio López. Esto es, tres hombres (Antonio Mercero, Agustín Martínez y Jorge Díaz), que llevan unos años publicando bajo el nombre de Carmen Mola, presentaron su obra al Planeta bajo el nombre de Sergio López. El título de la novela ganadora antes del veredicto era Ciudad de fuego. Ahora es La bestia. Pero todo esto sólo me sirve como excusa para indagar en algunos seudónimos de escritores famosos.

Heterónimo es sinónimo de seudónimo en el ámbito literario

Hace muchos años, cuando era niño, leí La larga marcha, de Stephen King, en una edición de Círculo de lectores en la que King decía ser Richard Bachman. Al parecer la producción de King era tan alta que tuvo que usarlo para poder dar salida a algunos de sus libros sin inundar las estanterías de las librerías con su nombre real. También estaba la intención del autor, según parece, de ver si era capaz de vender sin usar su nombre real. A este respecto su obra Maleficio vendió 28.000 ejemplares con Bachman en la portada y 10 veces más cuando se supo que Bachman era King.

Uno de los casos más interesantes es el de las hermanas Brontë. Charlotte Brontë comenzó publicando bajo del nombre de Currer Bell. Y en 1847 su Jane Eyre apreció bajo ese nombre. El mismo año su hermana Emily publicaba Cumbres Borrascosas y lo hacía también ocultando su verdadero nombre. En su lugar usó el de Ellis Bell. La tercera de las Brontë, Anne, también publicó una novela en 1847, Agnes Grey, y también lo hizo bajo seudónimo. Adivinen cuál era el apellido del supuesto autor. Aciertan, era Bell, el mismo que habían usado sus hermanas. El nombre de este último ficticio Bell era Acton. Esto es, los Bell eran las Brontë.

Agatha Christie, famosa por sus novelas detectivescas, publicó seis novelas románticas bajo el nombre de Mary Westmacott. Lo hizo cuando ya era famosa por los asesinatos y por sus detectives, y buscaba cambiar de aires y divertirse un poco con otro género.

Los seudónimos de escritores famosos se han convertido a menudo en el nombre real de facto de la persona

Hay casos en los que el seudónimo es ya el nombre real del autor. Por ejemplo, George Orwell era en realidad Eric Arthur Blair. No hace mucho les conté que el origen del seudónimo de Mark Twain está en el Mississippi, y que el nombre real del escritor era Samuel Langhorne Clemens. Y también ha pasado por Curistoria Lewis Carroll, el autor de Alicia en el país de las maravillas, cuyo nombre real era Charles Lutwidge Dodgson y que también escribía tratados matemáticos.

Son variados los motivos por lo que se han usado otros nombres para firmar obras. Para proteger una reputación, por temas comerciales, para evitar problemas familiares, por negocio… En algún caso parece una grandísima idea sencillamente porque el heterónimo es mucho más fácil de recordar que el nombre real. Este es el caso de Voltaire, que era en realidad François‐Marie Arouet, o el de Pablo Neruda, que se llamaba Ricardo Eliecer Neftalí Reyes Basoalto. Por ejemplo, volviendo a los motivos, Neruda ocultó su nombre real para evitar problemas con su familia, que no aceptaba que fuera poeta.

Eso sí, ningún motivo es mejor para un seudónimo que el de John Le Carré. Su nombre era David John Moore Cornwell y escribió novelas de espías con otro nombre porque él mismo había trabajado en ese mundo. Cuando les dijo a sus jefes que había escrito una novela, estos lo vieron que buenos ojos pero le pidieron que usara otro nombre. El Le Carré proviene, según parece, del nombre de una sastrería. Muy apropiado.

Hergé, el creador de Tintín, se llamaba Georges Prosper Remi. Para componer su seudónimo tomó las iniciales G y R de su nombre, les cambió el orden y se quedó con la pronunciación en francés de esas dos letras. Así nació Hergé.

La lista de seudónimos de escritores famosos es enorme

  • CS Lewis usó dos seudónimos, Clive Hamilton y N.W. Clerk. Por cierto, que esas CS corresponden a Clive Staple.
  • Isaac Asimov usó el seudónimo de Paul French para algunas novelas, eso sí, de su tema, la ciencia ficción.
  • Robert Galbraith era en realidad J.K. Rowling.
  • A.M. Barnard y Flora Fairfiled eran en realidad Louisa May Alcott.
  • Toni Morrison es en realidad Chloe Ardelia Wofford.
  • Boz era Charles Dickens.
  • Azorín era José Martínez Ruiz.
  • Ricardo Reis, y otros muchos, fueron en realidad Fernando Pessoa.
  • Gustavo Adolfo Bécquer era en realidad Gustavo Adolfo Domínguez Bastida.
  • Nicholas Wilcox es Juan Eslava Galán..
  • Juan de Mairena y Abel Martín fueron Antonio Machado. O viceversa.

La lista es infinita, pero no quiero acabar sin hablar del seudónimo de un escritor que no lo utilizó en sus obras escritas sino en sus dibujos. Y no quiero dejar pasar el día (el día en que escribo esto) porque hoy hace 101 años que nació Miguel Delibes. Vino al mundo el 17 de octubre de 1920 y merece la lectura y el recuerdo todos los días del año, pero hoy más si cabe. Delibes firmaba sus caricaturas en El Norte de Castilla como MAX. Ese MAX venía de su nombre, Miguel, del de su esposa, Ángeles, la señora de rojo sobre fondo gris, y la X era la incógnita de su futuro, cómo sería su vida juntos.

Precisamente la imagen que encabeza este texto es una caricatura de Groucho Marx, hecha por MAX. Es un buen ejemplo del talento de Delibes en su faceta de dibujante. Y he escogido esta de Groucho, que también escribió, porque era otro tipo oculto bajo seudónimo. En este caso, su nombre era Julius Henry Marx.

Fuentes: 1, 2, 3 y 4

2 comentarios en “Seudónimos de escritores famosos”

  1. Hmmm, no sé yo si considerar a Juán de Mairena un pseudónimo. yo lo veo más como un juego literario de Machado. Algo parecido a aquel Cide Hamete Berengueli que fué el verdadero autor de las aventuras de ese ingenioso hidalgo llamado Don Quijote…

  2. Se me pasaba este comentario…
    Es cierto que es un caso raro, porque es más una ficción en sí misma que un pseudónimo. Pero bueno, no está de más en la lista.
    Saludos.

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