El libro impreso más antiguo es el Sutra del diamante

El libro impreso más antiguo es el Sutra del diamante

El libro impreso más antiguo es el Sutra del diamante. Eso sí, de los que se conocen. Y no piensen que hablamos de un libro cercano al siglo XV, cuando Gutenberg inventó al imprenta, si no de mucho tiempo antes. Ya saben que Gutenberg no inventó la imprenta, lo hicieron los chinos. Hablamos de unos cinco siglos antes de ese siglo XV, que es una barbaridad de tiempo. Con seguridad no fue el primer libro impreso, pero es el más antiguo del que se tiene constancia real, que se conserva. Y decimos que no será el primero porque la calidad de la impresión y las xilografías son demasiado buenas para ser algo pionero.

El libro impreso más antiguo es el Sutra del diamante y data de mayo del año 868, casi 6 siglos antes de que Gutenberg inventara su imprenta

Lo primero que me llamó la atención al conocer el título del libro, Sutra del diamante, fue la primera palabra. Pensé que sutra también estaba en uno de los títulos más conocidos en occidente de la literatura antigua de oriente: el Kama Sutra. Así he sabido que una sutra es una colección de aforismos, de lecciones, asociadas normalmente a enseñanzas del budismo o el hinduismo.

En este caso concreto, parece que Buda, de paseo con algunos monjes, se sienta a descansar y comienza una conversación que es la que Buda da lecciones. El título proviene precisamente de una frase de Buda en el texto:

El Diamante Cortador de Sabiduría Trascendental [porque] la enseñanza es fuerte y afilada como un diamante que corta a través de los malos enjuiciamientos y la ilusión.

No es una obra muy larga y a menudo se recita todavía hoy de memoria, completamente o en partes. Hablamos de mil años después de su impresión. Porque el Sutra del diamante está perfectamente datado en su impresión. El 11 de mayo del año 868 se autorizó su impresión.

Es libro se descubrió en 1907, oculto en una cueva donde había reposado por siglos

En 1907, el arqueólogo británico de origen austro húngaro Marc Aurel Stein, encontró este libro junto a otros muchos tesoros arqueológicos en una ciudad de la Ruta de la Seda. Estaba en una cueva sellada, probablemente para proteger los textos, los libros y el resto de objetos que había allí ocultos de algún enemigo o pillaje. Este descubrimiento de Stein causó dos cosas.

Por una parte que los occidentales fuéramos conscientes de que la impresión había comenzado en Oriente, en China, mucho antes de que nosotros nos hiciéramos con ella. Por otra parte, que el libro acabara en la Biblioteca Británica, donde hoy se conserva.

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