El lanzamiento de bombas de madera sobre aeródromos enemigos falsos, como broma

El lanzamiento de bombas de madera sobre aeródromos enemigos falsos, como broma

Alguna vez les he hablado de una de las más populares acciones de engaño de la historia, que no es otra que la que llevaron a cabo los aliados para proteger el día D. Su nombre en clave fue operación Fortaleza, Fortitude en inglés. Crearon tanques, ejércitos, bases… todo ficticio, para que los alemanes pensaran que había fuerzas donde no las había y concluyeran que el desembarco no iba a ser en Normandía sino en Calais. También los alemanes hicieron de las suyas en este sentido. Y en este contexto está surge la leyenda sobre el lanzamiento de bombas de madera sobre aeródromos enemigos falsos, como broma. Que, realmente, no se sabe con certeza si ocurrió o no.

La leyenda, esa historia mil veces repetida, asegura que los alemanes crearon un aeródromo falso, todo hecho de madera, telas y materiales similares, para engañar a los aliados. Todo era falso, desde los hangares hasta los camiones, los depósitos de combustible o los propios aviones.

El objetivo de estos lugares falsos podía ser doble. Por una parte, hacer creer al enemigo que se disponía de fuerzas y recursos en determinados lugares. Y, por otra parte, entretenerlo atacando un lugar sin valor y así evitar que se centrara en los puntos realmente importantes.

El lanzamiento de bombas de madera sobre aeródromos enemigos falsos, como broma, parece una leyenda pero cuenta con algún testigo directo

En este caso se dice que el objetivo de los alemanes no llegó a cumplirse porque las fotografías aéreas que habían tomado los aliados les permitieron saber que todo era un gran trampantojo de madera. Podrían haber dejado de lado el truco alemán, una vez descubierto, pero lo cierto es que llevaron un poco más allá la situación e hicieron una pequeña broma.

Los aliados, en concreto pilotos de la RAF seguramente, quisieron responder con la misma moneda a estos aeródromos falsos. Mandaron un avión cargado con bombas, también de madera, y las lanzaron sobre ese aeródromo falso, después de volar bajo sobre el mismo. Unas bombas falsas sobre un lugar falso. La operación no estaba exenta de peligro, porque los alemanes sí podían tener armas antiaéreas reales cerca del aeródromo falso y precisamente usar el lugar para atraer al enemigo.

Eso hace pensar en que esto es una leyenda, pero hay gente empeñada en demostrar lo contrario. Estas historias sobre bombardear con bombas de madera los aeródromos falsos del enemigo se han contado muchas veces. Es posible que ocurriría alguna vez como broma y que la bola de nieve haya ido creciendo. Lo cierto es que no tiene mucho sentido perder el tiempo y arriesgar la vida con este acto inútil, desde un punto de vista bélico. Pero también parece que hay algún testigo directo de una acción de este tipo, como el piloto alemán Werner Thiel, que contó esta historia para los autores de un libro precisamente sobre este tipo de ataques. El libro se titula, apropiadamente, madera para madera (Wood for wood)

Fuente de la foto.

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