Categorías: CienciaMedicina

Paul Ehrlich, el padre de la quimioterapia, que falló 605 veces antes de acertar

Se dice de Edison que tuvo que hacer muchos intentos antes de conseguir crear una bombilla que funcionara, y que él decía que cada uno de esos intentos no era un fracaso, sino que era un descubrimiento sobre cómo no debía de hacerse. Ya saben, otra forma de decir aquello de que unas veces se gana y otras se aprende. El hombre del que les voy a hablar hoy, Paul Ehrlich, cumple también esta máxima, como veremos. Y la cumplió nada menos que 605 veces, ya que tuvo éxito a la siguiente, a la 606.

Paul Ehrlich fue un médico e investigador nacido en 1854, que descubrió algunas cosas de esas que cambian el sentido en el que se mueve la humanidad. Sus ideas y trabajos abrieron un camino por el que se han salvado muchísimas vidas. En 1908 compartió el premio Nobel con el alemán Mechnikov, por sus trabajos sobre el sistema inmune y cómo la química podía ser clave en él.

Según parece, Ehrlich vio cómo un tejido humano manchado de tinta se emborronaba de manera irregular porque unas partes absorben más tinta que otras, y pensó que quizás era posible crear algo, otro tipo de tinta, por decirlo de algún modo, que algunas células absorbieran más que otras. Esa idea está detrás de los antibióticos y de la quimioterapia. Como decía, abrió un camino nuevo a la humanidad.

En esos años primeros del siglo XX la sífilis era un mal terrible, muy extendido, muy contagioso y sin cura. Ehrlich ya tenía el premio Nobel y comenzó entonces a fijarse en cómo atacar a la sífilis, en cómo crear algo que dentro del cuerpo acabara con la treponema pallidum, la bacteria que causa la enfermedad, y sólo con ella. No fue sencillo, pero si alguna vez hubo un hombre comprometido con el método científico y con su proyecto, ese fue Ehrlich.

Compuesto tras compuesto, fue creando cientos, ¡cientos!, de ellos y probándolos. Después de 605 aprendizajes, porque no fueron fracasos, el compuesto número 606 funcionó. Centenares de ratones a los que había infectado con sífilis, habían servido para probar los compuestos y una vez tras otra lo ratones no se curaban y nuestro hombre volvía a la casilla de salida. La arsfenamina, que era ese compuesto número 606, salió al mercado con el nombre de Salvarsán, que viene de arsénico que salva, y vaya si lo hace. En unos años la sífilis redujo sus infectados y enfermos de manera espectacular.

El Salvarsán era la primera medicina creada contra una enfermedad, pero Ehrlich creó una nueva forma de hacer medicina y farmacología. Una nueva forma que nos ha traído hasta aquí. Fleming dijo del Salvarsán que era el magnífico origen de la quimioterapia bacteriana. Ehrlich es, por tanto, el creador de la quimioterapia, de la terapia basada en la química.


Él hablaba de una bala mágica, una bala que se dirige y mata sólo aquello contra lo que se desea ir, aquello que hace mal al cuerpo y crea la enfermedad. El resto está a salvo de esa bala mágica.

Curistoria

Ver comentarios

Entradas recientes

Un espía en Moscú, de James Crossland

Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por…

2 días hace

El hotel con una parte en Francia y otra en Suiza y su papel en la Segunda Guerra Mundial

En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que…

1 semana hace

La Campana de la Libertad de EEUU se rajó en el primer tañido de prueba

Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene…

2 semanas hace

Fusilamientos en la Guerra Civil con espectadores tomando churros

En unas semanas, el día 17 de julio, se cumplirán 90 años del inicio de…

3 semanas hace

Los negreros españoles

Entre 1789 y 1821 llegaron a Cuba unos 342.000 esclavos en barcos negreros españoles. La…

1 mes hace

La seguridad de las comunicaciones con América durante el Imperio Español

Aquí les he hablado multitud de veces sobre cifrados y códigos. Algunas de esas historias…

1 mes hace