Poom Lim, el náufrago que aguantó 5 meses en una balsa de madera

Las historias de náufragos son un clásico e incluso la escena del hombre, sólo en una pequeña isla, es elemento base en muchos chistes e historias. Si no, recuerden esa pregunta tan tonta de ¿qué te llevarías a una isla desierta? Algunos de ellos han pasado meses en tierra y muy pocos han resistido años, como Pedro Serrano, que aguantó ocho años en una isla desierta. Hoy vamos a ver una historia casi más impresionante, la de un hombre que estuvo 5 meses a la deriva sobre una balsa hecha con palos.

El tipo en cuestión se llamaba Poon Lim, era chino y había nacido en 1918. En plena Segunda Guerra Mundial, en el Atlántico sur, el buque británico en el que trabajaba como cocinero fue atacado por un submarino alemán y enviado al fondo. Era noviembre de 1942 y el submarino U-172, bajo el mando del capitán de corbeta Carl Emmermann, torpedeó al mercante y de las 54 personas que iban a bordo, tan sólo salvó la vida el señor Lim. Después de un par de horas en el agua, tuvo la suerte de encontrarse con una balsa de madera, poco más grande que una cama de matrimonio, y se encaramó a ella.

Para su suerte, allí había una cantidad de provisiones más que aceptable, con galletas, chocolate, azúcar y agua, entre otras cosas. Aquello le sirvió para conseguir un poco de margen, pero no tardó en tener que pescar y recoger agua de lluvia para mantenerse vivo. Se fabricó un anzuelo con un poco de cable de una linterna y con algo de cuerda hizo una caña rudimentaria que la lanzaba al agua esperando hacerse con algún pececillo. Con una lata se construyó algo parecido a un cuchillo y llegó a capturar algún pequeño tiburón, que se comió.

Durante aquellos cinco meses en alta mar, dos veces pudo ser rescatado, pero por una u otra razón, los barcos que lo divisaron pasaron de lejos. Un avión de la armada estadounidense que lo vio, lanzó una boya de señalización pero una tormenta alejó a Lim de la boya antes de que nadie acudiera. En lugar de venirse abajo, Lim siguió luchando por vivir. Y su resistencia tuvo recompensa.

Al final, el 5 de abril de 1943 fue rescatado por un pesquero brasileño. Llevaba en el agua desde el 23 de noviembre del año anterior, lo que hace un total de 133 días, sólo, en una balsa de madera en alta mar. Es una historia magnífica, digna de una película o de una novela de Hemingway.

Cuando la historia se conoció, el rey Jorge VI de Inglaterra, que al fin y al cabo era el país del barco que lo convirtió en náufrago, le concedió la Orden del Imperio Británico. Por su parte, la Marina de ese país también incluyó su historia en la documentación de supervivencia.

Curistoria

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