El saber no ocupa lugar y una r en la Segunda Guerra Mundial

(Captura del submarino alemán U-110)

De la sencilla curistoria de hoy podrían extraer un par de lecciones y moralejas más que interesantes. Por si  esto fuera poco, trata sobre uno de mis temas favoritos, la criptografía y la Segunda Guerra Mundial. Por lo pronto, la historia viene a confirmar que efectivamente el saber no ocupa lugar.

Geoffrey Tandy era conservador en el Museo de Historia Natural británico cuando fue reclutado para formar parte del equipo multidisciplinar de Bletchley Park. Ya saben, el equipo de hombres entre los que estaba el gran Alan Turing y que ayudaron a ganar la guerra a los aliados rompiendo los códigos criptográficos alemanes. La forma en la que Tandy acabó en este selecto club es casi un chiste pero al final no fue ni mucho menos inútil en aquel proyecto.

Cuando el ejército comenzó a buscar hombres para formar aquel equipo de élite de Bletchley Park, uno de sus objetivos eran expertos en criptogramas. No sé muy bien en qué punto exacto estuvo el error pero Tandy fue reclutado por ser un experto en criptógamas, que si bien únicamente tiene una letra r de diferencia con criptogramas, nada tiene ver con las matemáticas y los códigos. Las criptógamas son un tipo de plantas, las algas, helechos, musgos… y en eso era sabio Tandy. En cualquier caso no perdió la oportunidad de ir a Bletchley Park y servir a su país. Y lo hizo, precisamente por ser un experto en plantas.

En un momento determinado de la guerra las tropas aliadas capturaron unos cuadernos de notas de un submarino alemán, que eran claves para poder desentrañar Enigma, la máquina criptográfica nazi. Los papeles se habían mojado y corrían el riesgo de acabar siendo inútiles por su estado y deterioro. En ese momento Tandy tomó los papeles y los trató como había tratado otras muchas veces algas marinas para secarlas y conservarlas, y así sirvió a su propósito y ayudó, en cierta medida, a ganar la guerra. Por ser un experto en plantas. Gracias a un error en una palabra. Por una r. Sin duda, el saber no ocupa lugar.

Fuente: Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, de Ian Crofton

Curistoria

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