Cuando las prostitutas enfermas eran las más caras

Prostituta parisina

La prostitución, los ejércitos y las guerras son un triángulo del que ya hemos hablado en Curistoria de un modo u otro, y que como comprenderán es un aspecto tan oscuro como lógico de este tipo de situaciones sociales. Pero hay un aspecto nuevo, algo realmente sorprendente, que tuvo lugar durante la Primera Guerra Mundial.

Como sabrán, las enfermedades van unidas a las prostitutas en esos conflictos históricos, donde trabajan sin higiene y con unas condiciones de todo tipo (higiénicas, clientes, disponibilidad de recursos…) muy pobres. Algunas enfermedades son más llevaderas y no pasan de molestas pero algunas pueden llegar a causar la muerte, por lo que parece que uno debería evitar en la medida de lo posible el contagio.

Pero no fue así en la Primera Guerra Mundial. Entonces, una prostituta portadora de enfermedades de transmisión sexual tenía un caché más alto que una sana, es decir, cobraba más por sus servicios. Sencillamente porque su demanda era mayor, ya que muchos soldados querían contraer el mal venéreo para obtener un permiso por enfermedad y así eludir el frente de combate.

Y no acaba ahí la cosa, ya que algunos soldados buscaban directamente la infección, sin la transmisión sexual. Es decir, sencillamente querían enfermar, lo que generó un oscuro y repulsivo mercado de pus gonorreico que los hombres se untaban en sus genitales. También se compraban y vendían mucosidades expectoradas por personas tuberculosas, con el mismo fin. Según parece, cualquier cosa era mejor que ser enviado al frente.

Fuente: La belleza y el dolor de la batalla, de Peter Englund

Curistoria

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  • ¡¡Espantoso!! Aunque al lado de esto es una tontería, recuerdo que hace años, muchos años, entre los "quintos" había muchachos que se causaban daños para eludir la mili o retrasar su ingreso en ella. Salud(os).

  • Jaramos, sí, yo también he oído esas historias. Gente que se rompía algún dedo para librarse.

    Cristina, uff... a saber.

    Ana, aquella lucha de trincheras fue terrible. La neurosis de guerra estaba a la orden del día. Debió ser horrible.

    Gracias a todos por vuestros comentarios.

  • Si tienes una enfermedad, la mayoría de ellas eran curables incluso entonces (pocas, a no ser que te pasases de la raya) eran mortales, los soldados lo sabían y comerciaban con las menos mortales. Tontos tampoco eran. Pero un tiro no te mata al instante, casi ninguno. Has oído hablar del efecto hidráulico? Si el tiro no te acierta en el sitio perfecto para dejarte seco en el momento, no creas que llevarse un tiro en un frente de batalla es menos doloroso que tener gonorrea o pasar unos meses en cama sudando una enfermedad.

  • Jejeje yo esnifé tiza en el instituto porque decían que daba fiebre :) pero no fue mi caso.

    Artículo muy interesante, gracias !

  • Viendo la foto, pensado que además tiene gonorrea.... no se si es mejor morir en el catre o en Verdún. Para pensárselo ....

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