Konrad Johann Dippel, un teólogo, un científico, físico, químico, alquimista… creó un laboratorio en el castillo Frankenstein, en Darmstat, Alemania; donde había nacido. Su objetivo era comprobar y demostrar que gracias a métodos científicos y a pócimas, se podía alcanzar la inmortalidad.
Pero no sólo sombras pueblan su vida. Descubrió un aceite animal que lleva su nombre, e hizo pruebas con la nitroglicerina, que le llevaron a determinar que podía usarse médicamente, eso sí, volando una torre durante la investigación. También de sus investigaciones, según parece, proviene el tinte conocido como “azul de prusia”, que posiblemente sea uno de los más conocidos y usados.
Como el famoso profesor de ficción que creó al monstruo, Dippel también exhumó y robó algunos cuerpos para sus experimentos del cementerio local. Cuando los lugareños comenzaron a sospechar del profesor y la desaparición de cadáveres, este hizo un cambio en sus experimentos que muestra su afilado ingenio. Comenzó a experimentar en él mismo, en su propio cuerpo. Finalmente, como no podía ser de otro modo, murió víctima de uno de sus brebajes.
Dicho todo esto, amigos, me veo obligado una vez más a avisarles sobre la posible presencia de leyenda en la vida de este tipo. Es posible que no muriera víctima de sí mismo, sino de un problema cardiovascular o algo similar. Salvo este punto, todo lo demás parece ser cierto y por lo tanto este tipo bien merece ser conocido más a fondo.
Fuente: The world’s greatest book of useless information de Noel Botham
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Me encanta la idea de poder conocer más sobre este personaje.
Llama la atención que el castillo se llamara de esa forma, lo que indicaría que Mary Shelley lo tomó prestado.
Y por último y por que soy molesto, el título del libro de donde ha tomado la referencia me resulta muy poco logrado.
Un abrazo
La realidad supera a la ficción.
Y la parte en que experimenta con su propio cuerpo me recuerda a Mr Hyde!
Muy interesante la curistoria!
Saludos
Esther.
Osea otra escritora que sabedora de una historia-leyenda consiguió inmortalizar al científico de marras.
lo curioso es que no pasara como con Drácula , no tenia ni idea de esta historia.
gracias.
Opin, tiene su encanto el título del libro. Toda una declaración de intenciones. Y un atractivo para jugadores de trivial.
Basurero: siempre.
Esther: y a los dos, a Hyde y a Dippel, no les fue muy bien.
Gracias a ti Froiliuba.
Saludos.
A añadir en esta entrada la información e imagen encontradas: http://www.flickr.com/photos/ouyea/455775787/
Saludos.
Muchas gracias apocalipshit por el complemento.
no os perdais la obra de teatro de Frankenstein!!en este video teneis las entrevistas a sus protagonistas!!
http://www.elreferente.es/ocio/raul-pena-y-edu-casanova-nos-hablan-de-su-pequeno-frankenstein
Gracias Pol por la recomendación.