Como decía, los “cejas altas” no eran muy partidarios de este tipo de teatro y algunos críticos le llegaron a reprochar a Don Pedro que no aprovechara su talento para mejores destinos. Seguramente más aburridos, pero más dignos a ojos de los intelectuales. Nuestro amigo, haciendo gala del fino humor que derrochaba en sus escritos, respondió una vez: “Prefiero pasar hoy en automóvil por donde está la estatua de Cervantes, a que mis hijos pasen a pie por donde mañana pudiera estar la mía”. Sencillamente genial y toda una declaración de principios. Y más si tenemos en cuenta que el autor tenía mujer y nueve hijos. Por cierto, Don Pedro era el abuelo de Alfonso Ussía.
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Todo un señor y una mente maravillosa
Lamentablemente fusilado en nuestra Guerra Civil como otros intelectuales (Lorca,...), pera esta vez no fue el bando nacional.
Gracias por esos comentarios.
Efectivamente, fue uno de los fusilados por el bando republicano en Paracuellos del Jarama.
Saludos.
Antes de morir dijo a sus verdugos: "me podréis quitar todo, pero no me podréis quitar el miedo que tengo". Genio y figura.