En 1603 murió la esposa del Duque de Lerma, que había expresado su deseo de ser enterrada en Medinaceli, pero al Duque le convenía hacerlo en Valladolid, que era donde se encontraba la corte en aquel momento. Debido al calor y a que el cortejo tardó siete días en llegar a su destino, cuando este llegó a la ciudad, el hedor era considerable y hubo que enterrar el cadáver inmediatamente.
Pero el Duque de Lerma no quería renunciar a un cortejo fúnebre con lo mejor de la sociedad y aristocracia del momento y el 10 de Junio se realizó ese cortejo. Pero como la muerta estaba enterrada, se paseó por la ciudad un ataúd cargado de ladrillos.
En 1932, en Alemania, el microbiólogo y sociólogo ruso Sergio Chakhotin y el economista Carlo…
Caravaggio es uno de esos pocos artistas que forman parte de la cultura popular, cuyo…
El 27 de agosto de 1859, en la localidad estadounidense de Titusville, en Pensilvania, hubo…
El papel de la caballería en la guerra no se diluyó como un azucarillo en…
La inteligencia artificial está suponiendo en nuestras vidas una revolución impresionante. Similar a la que,…
El mes pasado este blog cumplió 20 años, y una de las primeras entradas que…