Los tercios españoles recurrían en ocasiones, a lo que podemos denominar «operaciones especiales» nocturnas. Estas operaciones se llamaban encamisadas. Los soldados, se ponían la camisa sobre el resto de la ropa para poder reconocerse entre sí.
Las encamisadas eran comunes para sabotear algún punto del enemigo o sorprenderle con un golpe de mano, se hacían de noche y cualquier soldado con una camisa clara sobre el resto de la ropa era claramente identificable.
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