Los asedios más largos de la historia

(La ciudad de Candía y sus fortificaciones en 1651) Para llevar un asedio adelante con éxito uno de los mejores aliados es la paciencia, ya que salvo que algún combate permita ganar la plaza asediada, o se abra una puerta de la traición, la estrategia suele ser agotar los recursos de los que están dentro y llevarlos hasta el límite, donde no quede otro camino que rendirse. En el otro lado, una vía de conexión