Entrevistas

Mozart tituló una obra Bésame el culo

Si esto en lugar de un blog fuera un vídeo o un podcast, comenzaríamos escuchando la música de este vídeo. Verán que es una obra de música clásica, para varias voces, y que es bonita. Al menos a mí me lo parece. Su título es Leck mich im Arsch, que no les aportará mucho salvo que sepan alemán. Pero si saben ese idioma, una cara de sorpresa y quizás una sonrisa aparecerán en su cara. Y es que Mozart tituló una obra Bésame el culo, y es justo esta de la que estamos hablando.

Mozart compuso esto, probablemente, en 1782 y seguramente no la escribió pensando en un recital importante, sino más bien en algo mucho menos formal y reducido. Pero ya saben, con esto ocurre como con algunos diarios o con algunas cartas, que uno no espera que algún día sean conocidos. Quizás era sólo un juego para amigos, como aquella música palíndroma del Dueto del Espejo.

Mozart tituló una obra Bésame el culo, aunque esto no se supo hasta 1991, cuando se descubrió el manuscrito original

Tras la muerte de Mozart, su viuda entregó sus manuscritos para que se editaran, pero cuando se editó esta composición se le cambió el título por algo nada escandaloso y que hablaba de la alegría. Esa nueva versión fue la conocida durante un par de siglos, hasta que la original se descubrió en 1991 en Harvard. Esta universidad de Estados Unidos había comprado un archivo con varios originales de Mozart y entre ellos estaba este Bésame el culo, debidamente firmado.

También es verdad que el resto de la letra de la composición no sigue el camino de esa primera estrofa tan llamativa. Quién sabe en realidad cómo fue la historia de todo esto. También es cierto que no es esta la única muestra de humor, escatología o vaya usted a saber cómo llamarlo del compositor. En una carta a su prima Marinanne que recoge Simon Sebag Montefiore en su libro Escrito en la historia, hay algunas perlas. Aquí les dejo algún ejemplo de la obsesión de Mozart por las posaderas:

[…]Hace ahora casi 22 años que me siento sobre el mismo ojo de siempre y, sin embargo, ¡no se ha rasgado ni una pizca! Aunque lo he usado muy a menudo para cagar y luego he limpiado a mordisquitos el estiércol.
[…]comemos ahora mismo para que luego podamos volver a cagar […]
Acogeré tu noble persona como bien merece, te sellaré en las nalgas mi membrete, te besaré las manos, dispararé la escopeta del ano, te abrazaré de más, te pondré lavativas por delante y por detrás, te pagaré cuanto te debo sin descuidar ni un pelo y soltaré —y que resuene— un señor pedo (y quizá también algo sólido).

Por estas cosas es por las que algunas veces se dice que es posible que Mozart tuviera alguno de esos síndromes que te lleva a decir marranadas. Pero, por otra parte, quién sabe, era un joven y componía música. Ya veremos qué piensan dentro de 200 años de las letras de los artistas actuales. Como cantaba Barón Rojo: el gran Beethoven hoy tocaría rock.

Curistoria

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