Papel, de Mark Kurlansky

Papel, de Mark Kurlansky

Algo tan habitual en nuestro día a día como el papel y sobre lo que no nos paramos demasiado a pensar, es en realidad algo muy significativo en la historia de la humanidad. Principalmente, por su capacidad para registrar, almacenar y compartir información. Pero el viaje desde las primeras formas de hacerlo y usarlo hasta la industria papelera actual tiene además muchas ramificaciones. Este es el viaje que hace el libro Papel, de Mark Kurlansky, editado por Ático de los libros y traducido por Elena González García.

Papel, de Mark Kurlansky narra la historia del papel, pero también su importancia cultural, en el arte, en las revoluciones sociales, en los gobiernos…

Es apasionante su lectura, porque no sólo tenemos la evolución de la fabricación y uso del papel desde la antigüedad. Sino porque esa evolución es también una muestra de cambios sociales, de revoluciones, de nuevas industrias… Ya he comentado alguna vez que suelo marcar determinadas páginas en los libros con post-it, para recordar más tarde pasajes, ideas o historias que me llaman la atención. El número de esas marcas que tiene el ejemplar de Papel que tengo ahora sobre mi mesa es inauditamente alto.

La carrera por fabricar más papel, hacerlo de modo más barato y de mayor calidad es algo que ha durado siglos. Desde la artesanía de Extremo Oriente, que hoy sigue teniendo su mercado y que aguanta bien en China, Japón y Corea, hasta las grandes papeleras actuales, han pasado muchas cosas. Plantas de distintos tipos, molinos de agua, hombres que se pasaban días en remojo para conseguir la pasta de papel, la compra de telas como materia prima, el robo de uniformes en las batallas para ese mismo fin, madera, el proteccionismo al papel como un bien escaso y valioso… El oficio de trapero, durante siglos, fue muy necesario para que el papel existiera.

Hay una retroalimentación entre el papel y otros inventos e industrias. Un avance en la capacidad de producción o en la calidad de este, hace que otros mundos como el editorial, los periódicos, o el armamentísticmo, avancen. Y de igual modo estos avances impulsan a las papeleras a innovar y cubrir nuevas necesidades.

El papel el uno de los cuatro inventos clave para la cultura oriental, junto con la pólvora, la brújula y la imprenta

Los chinos fueron pioneros, con siglos de ventaja, como en otras muchas cosas. Ya les conté hace tiempo que Gutenberg no inventó la imprenta, lo hicieron los chinos. El papel el uno de los cuatro inventos clave para esta cultura, junto con la pólvora, la brújula y la imprenta. Hasta los siglo XV y XVI, la demanda de papel en occidente era más alta que la capacidad de producción, y también la demanda de libros no se veía satisfecha por lo manual de su producción.

La civilización, sin papel, habría ido por otros derroteros. No se podrían haber implantado los grandes estados burocráticos y las grandes administraciones sin todos esos papeles que permiten gestionarlas. Algunas revoluciones no se habrían producido sin la capacidad para imprimir pasquines, revistas, panfletos, carteles y periódicos que transmitieran las ideas. Qué decir del mundo editorial o del mundo del arte. Ambos se llevan un buen número de páginas en la obra ya que su relación con papel es estrecha.

Este Papel, de Mark Kurlansky, es un libro iluminador con el que se aprenden muchas cosas. Igual que se usa un cuentahílos para ver las minúsculas tramas de las fibras que componen papel (esto me lo enseñó mi hermano), Kurlansky resalta esas pequeñas cositas de la historia que, en definitiva, dan solidez a la narración y le dan forma. Cositas como que la letra cursiva se inventó para crear el libro de bolsillo. Y eso hace que a pesar de la cantidad de temas y de que el ejercicio temporal al que se enfrenta es inmenso, la lectura no se atasque ni sea compleja.

Mark Kurlansky, estadounidense de 1948, es escritor y periodista. Ha sido corresponsal en Europa de algunos medios norteamericanos y ha escrito varios libros sobre la historia de ciertos alimentos, como el bacalao o la sal, con mucho éxito, por cierto.

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