Maud Ray Kent, el falso aviso de Bohr sobre los nazis y la bomba atómica

Maud Ray Kent, el falso aviso de Bohr sobre los nazis y la bomba atómica

Niels Bohr fue un físico danés que jugó un papel fundamental en aquellos maravillosos años de la ciencia en los que se descubría y discutía el corazón del átomo y la mecánica cuántica. Ganó el premio Nobel de Física en 1922, por lo que en los años 30 y durante la Segunda Guerra Mundial ya era una referencia mundial en este campo. Este relación entre la ciencia y la guerra la narra muy bien Sam Kean en un magnífico libro recién publicado en España titulado La brigada de los bastardos. Kean también cuenta la historia del anagrama Maud Ray Kent, el falso aviso de Bohr sobre los nazis y la bomba atómica.

Maud Ray Kent, el falso aviso de Bohr sobre los nazis y la bomba atómica, no era tal aviso y era algo más mundano, pero resultó útil en cualquier caso

Durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, Bohr estaba convencido de que su obligación era seguir en su país, Dinamarca. A pesar de que desde 1940 los nazis lo habían invadido, la situación no era crítica y él aguantaba en Copenhague. Esto lo aisló del resto de la comunidad científica en gran medida. Estaba en una zona ocupada, por lo que su relación con los británicos, estadounidenses y con otros científicos que habían emigrado, era complicada. Y no era un alemán, por lo que los alemanes no contaban con él.

Llegó un momento en el que ese aislamiento llevó a pensar a algunos colegas del bando aliado que podría haber sido detenido o incluso algo peor. Temían también que sus conocimientos estuvieran sirviendo a los nazis para el desarrollo de una bomba atómica, un miedo muy presente en aquellos días. Podrían estar obligándole a trabajar para ellos. En la foto superior, por cierto, está Bohr junto al alemán Werner Heisenberg, Nobel de física en 1932, famoso por su Principio de incertidumbre y otro de los puntales de la física cuántica.

En esta situación Bohr consiguió enviar una comunicación. Lo hizo a través de otra científica, Lise Meiter, destacadísima investigadora austríaca que abrió camino en la fisión nuclear, esencial en las bombas atómicas, y que había tenido que huir de los nazis, refugiándose en Suecia. Bohr le pidió expresamente a Meiter que enviara el siguiente telegrama a Inglaterra:

He visto a Niels y a Magrethe [que era la mujer de Bohr] recientemente. Ambos bien pero tristes por los acontecimientos. Por favor, informad a Cockcroft y Maud Ray Kent.

El telegrama de Bohr con el Maud Ray Kent se recibió a la vez con alivio y con desconcierto

La recepción de aquella comunicación alivió a los colegas de Bohr. Estaba bien y no estaba siendo obligado a trabajar para los nazis. De las personas a las que había que informar a petición de Bohr, Cockcroft era John Cockcroft y era conocido. Era un físico británico que acabaría ganando el premio Nobel en 1951, junto con el irlandés Ernest Walton. Lo merecieron por “por el trabajo pionero que realizaron sobre la transmutación de los núcleos atómicos acelerados artificialmente por partículas subatómicas”.

El problema venía con la petición de informar a Maud Ray Kent. Nadie sabía a quién se refería Bohr con aquello. Le preguntaron a Cockcroft si tenía alguna idea sobre Maud Ray Kent y este se puso a darle a la cabeza. Su afición a los crucigramas y a los juegos de palabras le llevaron a una conclusión sorprendente.

Maud Ray Kent era un anagrama de radyum taken. Es decir, Bohr estaba informando a sus colegas británicos de que los nazis había confiscado el radio del Instituto Bohr donde él trabajaba. Este elemento químico en aquel tiempo era clave en las investigaciones y es infinitamente más radioactivo que el uranio, como bien muestran los cuadernos radioactivos de Marie Curie. Aquello sólo podía significar que los alemanes estaban trabajando en el desarrollo de una bomba atómica. La pequeña licencia de radium, radio en inglés, escrito como radyum, no anulaba el anagrama.

El fin de la historia parece sacado de una película de humor

Pero no acaba aquí la historia. Bohr era de familia judía y llegó un momento en que su vida se vio amenazada directamente. Cuando su nombre figuraba ya entre los objetivos a detener por la Gestapo, en septiembre de 1943, tuvo que escapar a Suecia. A las pocas semanas viajó a Londres y finalmente voló a Estados Unidos para colaborar en el proyecto Manhattan. En Londres le preguntaron por aquel ingenioso Maud Ray Kent que había enviado como advertencia. La respuesta de Bohr dejó a todos desconcertados.

Bohr dijo que no se trataba de ningún anagrama. Quería que Maud Ray, una señora que vivía en Kent, fuera avisada de que los Bohr estaban bien. Había cuidado de sus hijos antes de la guerra y se tenían mucho cariño.

Esta curistoria, la conté ya hace 6 años bajo el título el mensaje secreto de Niels Bohr, pero entonces no sabía que sí habían llegado a emitir esa hipótesis sobre el radio confiscado.

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