Lanzar huevos a los políticos, una costumbre muy antigua

Lanzar huevos a los políticos, una costumbre muy antigua

Es un lugar común eso de decir que le debemos muchas cosas a los romanos. Y como muchos lugares comunes, no le falta razón. La costumbre de lanzar huevos a los políticos, y otras cosas aunque quizás lo más común sean huevos y tartas, también se dio por primera vez en tiempo de los romanos. Aunque nuestro mundo occidental tiene un lugar camino ya recorrido de hechos en los que se lanzan cosas a los políticos, y no piropos precisamente.

La primera ocasión registrada en la historia en la que se vio algo así, fue en el año 63, cuando Vespasiano, que 6 años más tarde sería emperador, fue nombrado gobernador de la provincia romana de África. Esta zona del noreste del continente que hoy llamamos África corresponde con Túnez y parte de Libia y Argelia.

Vespasiano controlaba las arcas del poder con mano de hierro y aquello ahogaba a los africanos. Como protesta contra los castigos romanos y las penurias financieras, los rebeldes africanos lanzaron a Vespasiano nabos. Ocurrió en la ciudad de Susa, en su puerto, para ser más concretos. No eran huevos, supongo que, por una cuestión de disponibilidad, básicamente. Pero no sé si es mejor o peor que los huevos, a menos que hablemos de huevos cocidos, en cuyo caso sería mejor un nabo.

A Vespasiano le tiraron nabos y a Claudio le tiraron pan duro.

Esta ocasión en que el objetivo era Vespasiano no fue la primera. Ya a Tiberio Claudio César Augusto Germánico, es decir, Claudio, le lanzaron pan duro como muestra de malestar por las restricciones que había impuesto sobre el grano. Claudio lo sufrió en el año 51. Casi podríamos pensar que esto de lanzar comida a los políticos es cosa de romanos, pero no.

En la Edad Media este tipo de actos protesta se hicieron más comunes y entonces comenzaron a usarse huevos. En algunos casos, huevos podridos. Esto ocurrió en algunos teatros de la Inglaterra isabelina, cuando el público demostró su descontento con algún actor de esta forma tan contundente como poco elegante.

De igual forma, y esto les sonará más, en ocasiones se lanzaba comida, de nuevo huevos en algunos casos, a los prisioneros y condenados a muerte cuando se conducían por las calles entre la gente del pueblo. Comparar a los políticos y a los presos, salvo cuando una misma cosa, quizás no se lo más adecuado. Lanzar huevos a los políticos no puede ser lo mismo que lanzar huevos a los presos, si bien no deberían lanzarse a nadie. Eso sí, hasta algunos políticos, como aquel presidente español que se fue a Francia, huyen harto de todo y todos. Si ellos mismos se hartan, qué no haremos el resto.

Ingleses y australianos también tiene como tradición lanzar huevos a los políticos.

En 1917, en Australia, su primer ministro fue objetivo de un tipo que como protesta le lanzó un huevo. El incidente no fue grave, más allá del pobre sombrero de Hughes que acabó en el suelo, pero se había atacado al primer ministro. Como consecuencia de aquello se acabó por crear un nuevo cuerpo policial, la Policía de la Commonwealth, que si bien llevaba tiempo como opción sobre el tablero, parece ser que el incidente aquel sirvió de motivo final.

También en Australia, en 1944, el ministro responsable de la industria tuvo que aguantar un chaparrón de huevos y todo tipo de verduras, durante un discurso en la Universidad de Melbourne. Se le acusaba del estricto racionamiento que se sufría por culpa de la guerra.

Y no acaba aquí la cosa ya que huevos y otros manjares se han lanzado en multitud de ocasiones en el siglo XX y aún hoy sigue ocurriendo. Desde malos cantantes hasta reyes, uno nunca está libre de que le den un huevazo en la cara. Si no, recuerden lo que hizo “La Sole” con aquel pobre joven de dentadura precaria que acabó amenazando con el meterle con el mechero a la susodicha.

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