El Padre Nuestro que criticaba a Franco y su racionamiento

Me sorprende que todavía hoy, 43 años después de la muerte de Franco, los niños conozcan esa versión del himno de España que habla de que Franco tiene el culo blanco porque su mujer lo lava con Ariel. También atiza esa versión a los borbones porque, según la letra humorística, doña Sofía usa lejía. Me sorprende. Y, por cierto, he comprobado de primera mano que los niños, y no unos pocos, conocen esa versión del himno que, por otra parte, bien sabemos que oficialmente no tiene letra. Pero no es esta la única vez que se la ha puesto letra en tono de burla contra Franco.

En la España de la posguerra había elementos que era ubicuos en la sociedad, como Franco, el hambre y la religión. No es extraño, por tanto, que estos acabaran combinados de alguna forma. Contra el hambre estaban las cartillas de racionamiento, el control de la producción agrícola y algunas medidas gubernamentales más trataban de controlar. También estaba el estraperlo y los mil y un trucos que cada cual buscaba para rascar un poco de aquí y de allá y salir adelante. A pesar de todo, el hambre seguía venciendo, habitualmente.

Todo esto dio pie a que se tomara la cantinela del Padre Nuestro y se convirtiera en una estrofilla contra Franco, contra su racionamiento y contra el hambre que se pasaba. Eso sí, sin dejar el humor de lado, que todo, hasta el peor momento, con humor es algo más llevadero. El texto de esa versión del Padre Nuestro era más o menos como sigue, pero dado que no estaba oficializada ni escrita, es de esperar que hubiera distintas versiones con alguna modificación en cada caso:

En el nombre del pan, del aceite y del tabaco.
Padre Nuestro que estás en Madrid y te llamas Franco,
santificado sea tu nombre si nos das pan blanco.
Venga a nos el aceite que os estáis llevando.
Hágase tu voluntad y no la de Abastos.
El pan nuestro de cada día dánosle hoy,
y que tenga mil gramos.
Perdónanos nuestras deudas,
que nos estáis aumentando,
así como nosotros perdonamos a Serrano Suñer,
y líbranos del poder ítalo-germano.

Abastos era, por cierto, el organismo que se encargaba del reparto de alimentos. Su nombre completo era la Junta de Abastos y no debía funcionar muy del gusto del creador de este Padre Nuestro. El gobierno obligaba a los productores agrícolas a reportar la producción y entregar gran parte de esta para que se pudiera entregar por el gobierno a través de las famosas cartillas de racionamiento. Supongo que de ahí esa frase que habla del aceite que se están llevando.

Otro detalle interesante son esas referencias políticas finales a Serrano Suñer, el Cuñadísimo, y especialmente a ese poder ítalo-germano, que podría ser por dos cosas: por la presencia de militares de estos dos países en la Guerra Civil Española; o por su alianza en la Segunda Guerra Mundial, en la que España era neutral en los primeros años tras la guerra ibérica, aunque en algún momento se pensó en que Franco podría llevar a España de nuevo a la guerra tras la estela de Hitler y Mussolini.

Curistoria

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