La cinta de andar es un castigo para presos

(Presos trabajando en la cinta de castigo)

Estoy comenzando con la serie Black Mirror, y en el segundo episodio de la primera temporada (acabo de comenzar con ella), los humanos, al menos algunos, tienen que pedalear y pedalear en bicicletas estáticas para ganar puntos. No les cuento nada más sobre la serie, nada de spoilers, pero ese pedaleo es casi un castigo, un trabajo con el que conseguir unos puntos que vendrían a ser dinero. Por otra parte, quizás muchos de ustedes estén tentados de apuntarse a un gimnasio en estos primeros días del año, pagando varios meses por adelantado para abandonarlo en un par de semanas. Y quizás hagan bien en abandonarlo, porque al fin y al cabo las cintas de andar eran, y quién sabe si son, un castigo para presos.

A comienzos del siglo XIX, concretamente en el año 1818, el ingeniero británico Sir Willilam Cubitt, diseñó un aparato que podríamos definir como una escalera continua circular, pensada para que los convictos caminaran y caminaran sin moverse del sitio. Les puede parecer un terrible castigo, pero no dista mucho de lo que se hace con una cinta de correr, o de andar, en un gimnasio. Y además en este último caso, se paga. De hecho, creo que hay otra máquina en los gimnasios que sirve para simular la subida de escaleras, siendo por tanto más parecida aún al invento de Cubitt. Viendo la imagen superior se harán una mejor idea sobre cómo funcionaba el dispositivo inventado por Sir William Cubitt.

Varias decenas de presos, de forma simultánea, se subían a esas escaleras y comenzaban a darle a las piernas, haciendo que el sistema rotara. En ocasiones el trabajo no servía para casi nada, mientras que en otras se usaba como una noria, para mover agua, moler grano o algo similar. Ni que decir tiene que no era opcional para los presos subirse al instrumento. Estaban obligados a caminar y subir escaleras durante un determinado tiempo, como parte de los castigos asociados a la cárcel. Según algunas fuentes, lo que caminaban era variable, alcanzando en algunos casos más de 5 kilómetros ¡subiendo escaleras! en unas 10 horas de paseo.

Los trabajos forzados son cosa de antiguo, y de hecho ya los romanos y los griegos usaban a hombres en las norias, hubo esclavos egipcios condenados a este tipo de trabajos, remeros en las galeras, hombres que tiraban de las poleas y subían las piedras para construir catedrales en la Edad Media… En el futuro, a esta lista se unirán los esclavos de la salud y la delgadez, que sufrirán en las máquinas del gimnasio y quizás en el futuro, el mundo sea como pintan en ese segundo capítulo de Black Mirror.

Fuente: Britannica.com

Curistoria

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