El mensaje secreto de Niels Bohr

(Niels Bohr)

Ya hemos hablado otras veces sobre los científicos que tomaron parte de un modo u otro en la Segunda Guerra Mundial, y en esta ocasión volvemos sobre ello, con un telegrama entre científicos que ocultaba un mensaje para una tercera persona.

En 1940 Niels Bohr todavía no se había visto obligado a salir de Dinamarca, su país, a pesar de que los alemanes ya lo habían ocupado, y entonces envió un telegrama al físico alemán Otto Frisch, que sí estaba ya exiliado en Inglaterra, trabajando en el incipiente programa nuclear inglés. El telegrama contenía las palabras: “Dilo a Cockroft y a Maud Ray Kent”.

El telegrama fue capturado y puesto bajo estudio por los ingleses, que mantenían ciertas precauciones con respecto a Frisch. John Cockroft era el nombre de un científico inglés que había recibido el Nobel en 1932 por la escisión del núcleo atómico. Hasta ahí estaba todo claro, pero, ¿quién era Maud Ray? No tardaron en concluir que Maud Ray, al no ser nadie conocido, debería ser un mensaje en clave y comenzaron a trabajar en su descifrado. Pensaron que la U correspondía al uranio y que la D era por el deuterio, pero no llegaron más lejos, aunque hubo varias teorías.

Le dieron muchas vueltas al tema sin llegar a una conclusión sólida sobre aquel Maud Ray Kent. Tanto es así que en honor de aquel telegrama, que les volvía locos, el comité a cargo del proyecto nuclear británico, en el que trabajaba el propio Cockroft, se denominó MAUD, que también son las siglas de Military Application of Uranium Detonation (Aplicación Militar de la Detonación de Uranio).

Tras la guerra se supo por fin la verdad. Maud Ray había sido la institutriz de los hijos de Bohr, y vivía en aquel momento en Kent. Aquel era el secreto que Bohr quería compartir al final del telegrama, decirle cómo estaba su familia a la antigua institutriz de sus hijos.

Fuente: Historia de la ciencia sin los trozos aburridos, de Ian Crofton

Curistoria

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