| (Falange macedonia) |
La lógica dicta que tirarse a tierra y taparse la cabeza es una manera cobarde de conducirse en el combate, pero eso mismo llevó a las tropas de Alejandro Magno a la victoria en una de sus batallas contra los tracios.
En la primera parte de la vida guerrera de Alejandro, se tuvo que enfrentar a varios enemigos, tracios, tribalos y celtas, en los Balcanes. Precisamente contra los tracios, en el sur de la actual Bulgaria, se vieron los macedonios ante un paso en las montañas por que el debían avanzar pero que había sido bloqueado por sus enemigos. El bloqueo se había llevado a cabo en la parte alta del paso utilizando carros, y Alejandro sabía que si enviaba a su hombres por aquel camino, apretados por lo estrecho del paso, acabarían siendo arrasados por aquellos carros, que serían lanzados contra ellos.
La falange macedonia recibió la orden de avanzar por el camino a pesar de todo e intentar abrir un hueco para que pasaran los carros cuando los echaran a rodar los tracios. Y como abrir dicho paso sería complicado, había un plan B. Los hoplitas debían echarse al suelo y cubrirse son sus escudos para que los carros les pasaran rodando por encima. Así, donde no pudieron apartarse, los hoplitas pudieron echarse al suelo y esconderse bajo su escudo.
La triquiñuela resultó y la falange macedonia sobrevivió a los carros que bajaron montaña abajo. Tras ellos llegaron los arqueros, la huida de los tracios y la victoria de Alejandro.
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