| (Pablo I de Rusia) |
Pablo I de Rusia fuera un zar nacido en San Petersburgo en 1754 y asesinado allí mismo en 1801. Fue zar desde 1796 y si bien parece ser que hay cierta leyenda negra en torno a su vida que nació en sus enemigos con el afán de desprestigiarlo, es posible que algo también pusiera él de su lado para buscarse dicha fama.
Según parece, nada más hacerse con el poder ordenó cambiar los uniformes de sus militares, para que vistieran unos diseños que él mismo había creado. Gracias a su poder absoluto sus ideas fueron tenidas en cuenta pero resultó que la ropa eran tan ajustada que los soldados tenía complicaciones hasta para respirar y, lo que redujo en las ropas lo llevó a las pelucas, que eran de acuerdo a sus instrucciones mucho más grandes y pesadas de lo necesario. Además, las pelucas debían ser sujetadas por unas varillas metálicas para que su posición fuera la correcta.
Los pantalones de los militares, al menos los de gala, llevaban unas placas de acero para que estuvieran siempre perfectamente rectos y estirados, ya que verlos de otro modo irritaba al zar. Y otra de sus órdenes, quizás la más extraña, fue ahuecar las culatas de madera de las armas y llenar el hueco con proyectiles de plomo. Aquel cambio en miles de armas supuso un enorme trabajo y un considerable gasto, y el motivo no era otro que el ruido en los desfiles. Al zar le gusta el ruido rítmico de todas aquellas bolas moviéndose al unísono en las armas durante los desfiles. Un capricho tan inútil como caro.
Fuente: Military’s strangest campaigns and characters, de Tom Quinn
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ooh dios! para patear en la nuca al ZAr!!! jajajaa
No, tampoco es para tanto. Pensar en los desfiles y no en las guerras cuando se habla de soldados es extraño, pero tampoco para patear a nadie :)