Llevo un tiempo sin hacer referencia a alguna batalla que por una u otra razón tenga un nombre extraño o sea conocida con algún «sobrenombre». Pongámosle remedio hablando de la batalla de Courtrai (o Cortrique) que en julio de 1302 colocó a las tropas de Felipe IV de Francia frente a las milicias flamencas en aquel lugar, localizado en Bélgica.
No les contaré con detalle el motivo del conflicto, que tiene su origen en las relaciones comerciales que formaban el triángulo Francia, Flandes e Inglaterra y que acabó provocando que Francia se hiciera con el territorio flamenco y estos crearan milicias para luchar contra Francia. Varios años estuvieron flamencos y franceses luchando.
El 11 de julio de aquel 1302 los franceses sufrieron una terrible derrota en la que perdieron la vida muchísimos hombres y algunos de los personajes más importantes de aquel ejército. Los flamencos, vencedores, recogieron los estandartes franceses que habían quedado en el campo de batalla y le quitaron las espuelas a los enemigos muertos, haciendo con ellas un enorme montón junto a una iglesia. Según parece, también cubrieron con ellas las paredes del templo. Por este hecho tan peculiar es por lo que se conoce a esta batalla como la batalla de las Espuelas o la batalla de las Espuelas de Oro.
Fuente: Militaria, de Nicholas Hobbes
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