Acaba de salir a la venta un libro sobre gladiadores escrito por Fernando Lillo Redonet que siendo un tratado no muy extenso, va al grano, es ameno, está magníficamente ilustrado a color por Sandra Delgado y se apoya en un gran rigor histórico. Toda una delicia que les recomiendo. Y este tratado es la fuente de la siguiente curistoria, que no será la última que salga de sus páginas.
Los gladiadores eran admirados por la gente de su tiempo, como muchos sabrán. Y esa afición no era únicamente individual, sino que en ocasiones se establecían grupos. Estos podían apoyar a un tipo de gladiadores, como los que luchaban con un determinada arma, o incluso a un gladiador en concreto. En algunos casos, al llegar la muerte de uno de estos admirados gladiadores, su fans colaboraron abonando parte del coste de su tumba.
Cuando se enfrentaban gladiadores asociados a dos ciudades distintas, surgía una rivalidad entre el público procedente de cada lugar de manera similar a la que surge en nuestros días con los equipos de fútbol. Y también como lamentablemente ocurre actualmente en algunos partidos, los partidarios de uno y otro luchador acababan a veces peleándose entre ellos, como los hooligans más violentos. Pero como eran otros tiempos y el espectáculo ya era de por sí mucho más violento que nuestro fútbol, no era raro que aquellas peleas acabaran con muertos y mutilados por doquier.
Otro año que acaba, y otro que comienza. En estas fechas ya es tradición repasar…
Johanna Schopenhauer nació en 1766 y fue artista y novelista. Era una mujer culta, como…
Entre 1697 y 1698, el zar Pedro I de Rusia realizó un viaje por Europa…
Hace unos meses les hablaba de cómo un veneciano, un austríaco y una explosión son…
Cayo Julio César murió apuñalado en el Senado en los idus de marzo del año…
No es nada nuevo que en España salgan en los medios cada cierto tiempo los…