Wolfgang Amadeus Mozart componía ya canciones y minuetos a los cuatro años. A los seis tocaba el violín y el clave y daba conciertos con notable éxito, siendo aún un niño. Pero vayamos a otra de sus facetas: la rapidez.
Escribió la ópera titulada La clemencia de Tito en tan sólo 18 días. La sinfonía titulada Linz fue escrita, ensayada y estrenada en el mínimo plazo de 5 días. Todo un récord y una genialidad, sin duda. Pero aún hay más. Componer tan rápido le permitió ser un autor muy prolífico y dejar una obra enorme en sus 35 años de vida. Según parece, un copista tardaría unos 25 años en copiar toda su obra si dedicara a la tarea 10 horas diarias. Impresionante, si tenemos en cuenta que hablamos de la acción de copiar o transcribir y no de la de componer. Aunque visto lo visto, Mozart debía componer “del tirón”, por decirlo llanamente.
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Según me contó a mí un profesor de música, una de las cosas más llamativas de Mozart (y creo que recordar que en la película sale algo de eso), es que en las partituras originales, prácticamente no hay tachones ni enmiendas, cuando lo normal es corregirte una y otra vez hasta que todo suena tal y como lo tienes en la cabeza.
Saludos.
Sempere
Todo un genio, una pena que viviera en la miseria por no tener derechos de autor (Sinde dixit)
Por cierto, feliz año ;)