El sistema es sencillo. Se tomaban dos varas de madera exactamente iguales en cuanto a su grosor. Para escribir el mensaje secreto se enrollaba una tela en la vara y se escribía el mensaje encima de dicha tela. Al desenrollarlo, el texto no era legible y de hecho, si se capturaba el trozo de tela, seguramente se intentaría leer como un “texto continuo” y no se entendería nada. Únicamente enrollando la tela en la otra vara, del mismo grosor que la primera, las letras volvía a quedar colocadas de tal forma que el mensaje podía ser leído sin problemas.
Las varas en las que se basa el sistema son las “scitalas” y de ahí el nombre del método. Si un general en la batalla tomaba una vara y dejaba otra en la ciudad, la comunicación entre el primero y la segunda era “segura”.
Con dos bolígrafos bic y una tira de papel pueden ustedes probar a elaborar su propio cifrado con scitala. Enrollen la tira de papel alrededor del bolígrafo como si estuvieran enrollando un hilo en una peonza. Una vez hecho esto, escriban a lo largo del bolígrafo el texto a ocultar y desenrollen el papel. Ahí lo tienen.
Entre 1789 y 1821 llegaron a Cuba unos 342.000 esclavos en barcos negreros españoles. La…
Aquí les he hablado multitud de veces sobre cifrados y códigos. Algunas de esas historias…
El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Tres meses antes había…
Hace un par de años les hablé aquí de Tierra arrasada, de Alfredo González Ruibal,…
La flor de lis es un símbolo de Francia y de su realeza, además de…
Es cierto que las zanahorias son buenas para el cuerpo y le aportan con algunos…