Para hacer esto se convenían previamente unas zonas de entrega. En estas zonas, a la hora convenida, se dejaban caer las palomas con un paracaídas y sujetas al mismo de tal forma que no pudieran volar. Los agentes cogían las palomas, las cuidaban hasta que fueran a utilizarlas y luego… ¡a volar!
La foto adjunta es bastante ilustrativa del proceso y está extraída del libro «World War I» de la editorial DK, escrito por Simon Adams.
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La verdad, siempre me pregunté cómo hacían el camino de ida.
Genial. De lo que se entera uno.
La paloma tiene una pinta muy curiosa con ese paracaídas jajaja.
Hay que ver que cosas se inventaban para comunicarse y llevarse mensajes.
- y ud. que hace?
- yo? yo soy ingeniero militar
- ya veo! ahora que hay guerra debe estar muy ocupado
- Si si! Estamos muy ocupados perfeccionando prototipos de paracaidas para palomas.
Supongo que una conversacion por el estilo me hubiese hecho dudar seriamente de las posibilidades de ganar la guerra.
Fascinante las cosas que uno averigua en este blog.
Rasto
Gracias a todos por los comentarios.
Rasto, al final hasta la cosa más insignificante contribuye.
Saludos.
Si fallan unas cuantas no importa...lanzamos otras 500.000 más. Dale con la fotocopiadora!!!