El 11 de Abril de 1945, el cuartel general de la Gestapo en Weimar telefoneó al campo de concentración de Buchenwald. Avisó de que iban a enviar explosivos para volar el campo, con los internos dentro del mismo.
Afortunadamente, los administradores del campo ya había huido y los internos atendieron el teléfono. En el momento de la llamada, el campo ya estaba en sus manos. La contestación a la llamada fue: «No se preocupen, que no es necesario. Ya han volado el campo». Evidentemente, en este caso la suerte y el miedo de los responsables del campo salvó la vida de los prisioneros.
No hace mucho, el Museo del Prado organizó una magnífica exposición sobre Antonio Raphael Mengs.…
A menudo no nos hacemos una idea clara de lo que significó vivir el día…
En los años 20 y 30 del siglo pasado, en Inglaterra, los periódicos hacían concursos…
Que Carlos II de España estuvo acechado por las enfermedades toda su vida, parece un…
En 1991, en el Laboratorio de Computación de la Universidad de Cambridge, en Inglaterra, se…
Todos sabemos que en la línea de sucesión al trono de España la primera posición…
Ver comentarios
Tampoco fueron muy listos los alemanes... un campo arrasado que conserva las comunicaciones! :-P
Pues es verdad.... pero me temo que ni ellos estaban para muchos trotes ni les apetecía tomarse más molestias.
Saludos.