El 11 de Abril de 1945, el cuartel general de la Gestapo en Weimar telefoneó al campo de concentración de Buchenwald. Avisó de que iban a enviar explosivos para volar el campo, con los internos dentro del mismo.
Afortunadamente, los administradores del campo ya había huido y los internos atendieron el teléfono. En el momento de la llamada, el campo ya estaba en sus manos. La contestación a la llamada fue: «No se preocupen, que no es necesario. Ya han volado el campo». Evidentemente, en este caso la suerte y el miedo de los responsables del campo salvó la vida de los prisioneros.
A finales de 1939, el médico del rey de Inglaterra escribió un artículo en el…
El investigador Alfredo González Ruibal cuenta en su libro País en Ruinas, del que les…
No es raro, al menos en mi caso, encontrarme con una noticia sobre el aniversario…
Solo con una de las vidas de Robert Bruce Lockhart uno ya podría darse por…
En diciembre de 1862 Francia y Suiza firmaban el Tratado de Dappes, por el que…
Uno de los símbolos de Estados Unidos es su Campana de la Libertad, que tiene…
Ver comentarios
Tampoco fueron muy listos los alemanes... un campo arrasado que conserva las comunicaciones! :-P
Pues es verdad.... pero me temo que ni ellos estaban para muchos trotes ni les apetecía tomarse más molestias.
Saludos.