En la batalla de los campos Cataláunicos o Mauriacos (451), el general romano Aecio fue capaz de hacer luchar sin sus monturas a los hunos, dirigidos por Atila. De esta forma, el temible ejército huno fue vencido y según las crónicas sufrió 160.000 bajas. Atila, viéndose perdido y derrotado organizó una gran hoguera para quemarse allí mismo dándose muerte de esta brutal manera. Pero finalmente escapó. Esta fue la última gran batalla del imperio de Occidente.
Atila reorganizó su ejército y preparó la invasión de la península italiana. Entró por el norte arrasando todo a su paso. Algunos supervivientes de estos ataques, escaparon a una zona de tierras pantanosas para protegerse y poco más tarde formaron una pequeña ciudad. Esta ciudad acabó siendo Venecia
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